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Buenos Aires - - Lunes 02 De Agosto

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“Nos cuesta asumir a los argentinos que la realidad no se modifica”

Desde el deporte a la identidad nacional, de las barras a la decadencia del fútbol, un reportaje con Gonzalo Bonadeo: “Tenemos una peligrosa tendencia a poner los reclamos en lugares equivocados”, adelanta.

Deportes
 Gonzalo Bonadeo

“Somos una gran paradoja los argentinos”, cerraba la entrevista Gonzalo Bonadeo, el periodista que nos explicó que el mundo no moría en una pelota redonda número cinco, y agrega uno de los pilares históricos de TyC Sports, “Tenemos motivos para creer que gozaremos un mejor destino y, a la vez, deberíamos agarrarnos la cabeza,  con las macanas que nos estamos mandando. Yo que pude viajar y viajar con la profesión confieso que los extranjeros no nos entienden. Cómo puede ser que con tantos talentos individuales, tanta creatividad, de alumbrar a enormes escritores, enormes pintores, enormes deportistas, enormes científicos, y no seamos capaces de trabajar en un bien común. No le damos curso a lo que debiéramos ser”, remata Bonadeo, una autoridad en medios gráficos y audiovisuales, actualmente además en Club Radio 94.7, en el análisis deportivo. Y un poco, bastante, más.

 

Periodista: Se repitió en estos días que Maradona sintetizaba a los argentinos, ¿qué opina?

Gonzalo Bonadeo: Una falacia al igual decir que Borges, o Cortázar, son la esencia nacional. Además, ¿por qué nos vamos a arrogar los talentos de ellos? De la misma manera, creo que muchos defectos de ellos son similares a muchos de nosotros pero somos ignotos. Y por eso nadie le presta atención a esos conflictos. Diego sublimó aspectos nuestros tal vez no muy distintos a los de cualquier hijo de vecino. Corramos a Maradona. Yo viví el progreso y el destaque de Gaby –Gabriela- Sabatini, que para el común sería el opuesto de Maradona, a nivel extroversión y mediatización, una mujer sin extravagancias ni deslices. Para empezar, Gaby adoraba a Diego y viceversa. Y después preguntaba cuando se criticaba la timidez a Gaby si es fácil pasar de chica que le daba al frontón en River sola, de viajar en tren desde Villa Urquiza, nacida en una familia de clase media,  a transformarse en la reina de París y New York ¿Cómo reaccionarías? Pensamos en el caso de Diego, cómo es salir de su hogar natal, un inhabitable Villa Fiorito, a ser Maradona durante 45 años, todos los días de su vida. Eso me hace muy cuidadoso al opinar sobre las malas del 10 porque de las buenas…no conozco a nadie en su rubro que hecho lo que él hizo.

 

P: Hubo todo tipo de reacciones ante la repentina muerte del astro, una especie de cómo se debía, o no, homenajear a un ídolo popular.

GB: Tenemos una peligrosa tendencia a poner los reclamos en lugares equivocados. Los ponemos en artistas y deportistas en vez de nuestros representantes, quienes tienen ése trabajo de garantizar el bienestar de la gente. Gustavo Cordera, el ex líder de Bersuit Vergarabat, se mandó una macana espantosa, fue repudiable esa imagen que planteó en una charla con estudiantes de periodismo, y estuvo cuatro años haciendo cursos, probation, y con puertas laborales que se le cerraban. Cordera la hizo y pagó. Como Diego que decía lo mismo. Ahora  bien, tenemos un senador acusado de violación de su sobrina y ni siquiera está procesado ¿Y yo le pido a Maradona o Cordera qué? ¿Y los que votamos qué hacen? Veamos cómo son los tuit de hace diez años de todos, y eso no justifica barbaridades que se pensaba, o se sigue pensando. Yo no discuto eso. Es muy fácil poner el énfasis en personas que no elegimos. Pero no hacemos lo mismo con quienes nos representan y no rinden cuentas a nadie.

 

Simplemente más que fútbol

P: Vayamos a su carrera, Gonzalo, ¿se considera un pionero de un periodismo deportivo más integral, más macro, y que no sea solo el de la pelota en la cabeza?

GB: No creo. Lo que sí siento es que fui el primero en formar un equipo para la cobertura de los juegos olímpicos. Me causa satisfacción que los argentinos podamos ver cómo nos merecemos los olímpicos, panamericanos o Odesur. Mi primera cobertura de los olímpicos me dejó con las ganas de quien se quedará en casa disfrutara la experiencia de la mejor manera posible. Tristemente en la Argentina nunca se vieron Juegos Olímpicos de manera constante, eso fue desde 1996, y mi primera experiencia, Seúl 88, tuve que cubrirla vía Brasil. Algo había que cambiar.  

Por otro lado, ojalá se hiciera un revisionismo de lo que fue el periodismo deportivo nacional. Si uno lee un –revista El- Gráfico de la época de Dante Panzeri, donde colaboraba mi viejo –Diego-, tenías la semana con la cobertura en tres,  o cuatro,  de páginas de fútbol, y después el resto de las 80 páginas eran secciones fijas de automovilismo, boxeo, remo, bochas, pelota paleta, rugby, atletismo, natación ¡todo el deporte! Y es que en definitiva representaba el interés del argentino por todas las disciplinas. Además, si es cómo piensan algunos, que los clubes existen sólo por el fútbol, no existirían esos clubes. En un fenómeno único en el mundo, los clubes argentinos fueron originados, y cuna,  de muchas expresiones deportivas. Sólo que ahora se olvida en el reinado de la pelota redonda.

 

P: ¿Y qué pasó que solamente los medios deportivos hablan de fútbol las 24 horas?

GB: La torta es más chica en realidad. Se habla sólo de Boca y River. Los periodistas y productores presumimos de saber qué quiere la gente. Es como los políticos. Y la verdad la gente quiere muchísimas cosas, incluídas cosas que no sabe que quiere. Cuántas veces nos pasó a los que tenemos hijos, y yo tengo cinco, que un día se niegan a probar un alimento, o  leer un autor que no conocen, y al mes lo vemos pidiendo verduras,  o con el libro de ese autor en la mano.   

En la corta nos ponemos contentos con una milésima de rating, o diez diarios más vendidos, pero eso no nos convierte en el New York Times. Nos hace ver chiquitos y limitados. Una de las convicciones que tengo en el periodismo es en la construcción. Eso significa en las coberturas no ser chauvinistas y seguir a los compatriotas pero explicar quiénes son los mejores en el mundo. Si yo me centro solamente en lo nuestro resulta que nos convertimos en una potencia en transmisiones de atletismo pero no tenemos mucho para contar en los medalleros. A lo sumo llegamos a seis. Mi meta es que la gente entienda para motivar a más futuros atletas.

Por otro lado, hablar de Boca y River es lo que garpa. Y el conflicto. Detrás de ese mensaje no tienen ni idea que existe el deporte. Ni siquiera cubren la totalidad del fútbol y se quedan en el chiquitaje. Esto se nota claro en los mundiales de fútbol. Allí programan 24 horas de cuatro señores en una mesa, que podrían estar acá, en Río de Janeiro o Moscú. En el último mundial, me pidieron que cuente la competencia para gente que no lo interesa el fútbol y, ciertamente, descubrí una cultura fascinante en Rusia. Si vos me decís que en un mes no tenés un rato para mostrar el país anfitrión, y enganchar a la audiencia con algo más que la pelota en la cabeza, me estás mintiendo.

 

Dejar la llave de gas abierta

P: Usted fue una de las voces que más se enfrentó a la violencia en el fútbol, y a los barrabravas, en sus 40 años de profesión. Con las imágenes frescas del funeral de Maradona, ¿hemos mejorado o empeorado?

GB: Empeorado. Una de los datos es que hasta la pandemia llevamos casi una década sin ir libremente a las canchas.  Cuando le pregunto a los dirigentes si el motivo es de infraestructura o son las barras, y la falta de seguridad, la respuesta es el temor a los violentos. La fácil es que es mejor seguir así. Y en esta desidia o pereza, la mejor respuesta es la destrucción del espectáculo. Hoy la mayoría de los clubes, que piden exenciones impositivas, ayuda del Estado para pagar sueldos, o suben cuotas en la pandemia, no contemplan la venta de entradas. Entonces, yo le pido al Estado que no me suba la tarifa de gas pero dejo prendido el gas de la casa. Y tiro las llaves.  Lo que deberían hacer es optimizar los recursos, como haría yo en mi casa, y el fútbol no lo hace colgado del Estado.

Las barras son el poder dentro del poder. Que en el velatorio íntimo de Diego haya habido barrabravas califica su influencia. ¡Ni siquiera pudieron acceder los amigos de siempre!

 

P: ¿Cómo llegó el fútbol argentino a esta situación lamentable?

GB: Todos somos culpables, los dirigentes, los futbolistas, los periodistas. Venimos del escándalo del funeral, del escándalo con los Pumas, de que dos equipos jugaron para atrás porque estaban clasificados, Huracán y Gimnasia, y nadie dijo nada. Y vos le explicás a un pibe que está bien jugar a no jugar. Si quedaba alguna duda de la decadencia del fútbol argentino fue el gran monigote del 38 a 38 en la elección de la AFA de 2015, entre –Luis- Segura y –Marcelo- Tinelli. El quid es que sigue siendo la actividad masiva que mueve más dinero en medio de instituciones quebradas. El Fútbol para Todos se suponía que era para sanear con la plata de todos y no sirvió para nada.

 

P: ¿Por qué el periodismo sigue siendo escuchado pese al descrédito de la profesión?

GB: Un punto de inflexión fue el 2001. En el medio del que se “vayan todos” noté que la gente ponía sus esperanzas en el periodismo. Y la verdad, a menos que dejés la profesión, el periodista no está para eso. No estamos para ser la reserva moral de la Nación. Nosotros estamos para investigar e informar, muchas veces contra gente amiga, o contradiciendo la propia ideología o convicciones. En esto no existe el periodismo independiente. Yo no estaría hablando con vos si no estuviera a bordo de la Ferrari de TyC Sports. Hasta la revista del barrio necesita del anuncio del panadero. A partir de esto deberíamos tener una ética profesional honesta pero es difícil ante la inexistencia de reglas profesionales,  o un cuerpo colegiado. En el periodismo, los únicos que te juzgan son quienes contratan, o te leen y escuchan. Uno puede decir el peor disparate y, a menos que sea injurioso, pasa de largo. Ídem los políticos. A mi modo de ver nuestro límite es la verdad y los límites que nos impone el hecho que informamos.

 

P: ¿Se puede cambiar?

GB: Yo no puedo decir que Maradona está vivo por más que quiera. Sin embargo estamos buscando culpables sin admitir que Diego podía estar pasando una depresión profunda, o que haber dejado de jugar al fútbol fue algo que nunca pudo superar. O, simplemente, que el estilo de vida del Diez no era demasiado saludable. Como no nos gusta la noticia, queremos inventarla.

Nos cuesta asumir a los argentinos que la realidad no se modifica. A mí me pasó con mi papá, y yo intenté hasta lo imposible para que se moviera y cuidara, pero hubo un día que el corazón dijo basta. Y fue basta.

Fecha de Publicación: 23/12/2020

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2020/08/1597415290xeneize.jpg
Por: El Xeneize 30 diciembre, 2020

Muy buena entrevista! Felicitaciones!!!

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