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Mortificado por la traición del equipo Williams, Reutemann anunciaba su retiro de la Fórmula 1 hace 40 años

El brillante piloto santafesino que se había consagrado subcampeón de la máxima categoría durante 1981, no resistió anímicamente el destrato del equipo inglés, que en una carrera decisiva decidió no brindarle los mejores elementos a su auto de carrera.

El domingo 21 de marzo de 1982 se convirtió definitivamente en una jornada realmente muy triste para todos los amantes de la Fórmula 1, especialidad deportiva automotriz que congregaba millones de espectadores siguiendo las carreras del calendario oficial desde los primeros modelos de televisión color que se fabricaban en Argentina, o que por aquél tiempo llegaban importados desde países como Brasil, Canadá y Estados Unidos. Luego de correr el Gran Premio de Brasil, segunda competición del año, sorpresivamente, o tal vez no tanto, el brillante corredor argentino de la provincia de Santa Fe, Carlos Alberto Reutemann, dejaba oficialmente su lugar en la máxima especialidad, liberando su butaca en el equipo Williams, con el cual se había consagrado subcampeón en octubre de 1981, tras perder el título a manos del corredor brasileño Nelson Piquet por apenas un punto de diferencia, algo brutalmente lamentable por diversos sentidos. Después de chocarse con el piloto francés René Arnoux del equipo Renault y volver caminando a boxes, el piloto de la provincia santafesina finalmente terminó concretando lo que había amagado llevar a cabo a fines del calendario anterior, cuando le había dicho al dueño del equipo británico que ya no sentía importante correr en esta destacada especialidad automotriz.

 

Para entender lo ocurrido, obviamente hay que remontarse a los hechos del campeonato 1981, donde Reutemann peleó el campeonato hasta la última carrera contra el corredor carioca, pero desfavorecido por manejos del equipo Williams, quien prefirió beneficiar al piloto australiano Alan Jones, el destacado conductor de Santa Fe perdió la fuerte chance de consagrarse campeón de la Fórmula 1 por primera vez en su vida. El conflicto que el notable corredor de nuestro país sostuvo con el team británico manejado por el director Frank Williams, tuvo su origen justamente un año antes de la decisión del santafesino de retirarse de la Fórmula 1. Durante el Gran Premio de Brasil, corrido en el extenso circuito de Jacarepaguá, que por entonces reemplazaba a la habitual pista de Interlagos en suelo brasileño, en momentos en que marchaba primero en esa edición 1981 del torneo recibió la orden desde boxes de dejarle el puesto de liderazgo a su compañero de equipo Alan Jones, quien lo seguía a 6 segundos de diferencia. En esos instantes, la difícil carrera se desarrollaba bajo una lluvia muy fuerte y la visibilidad en la pista con esas condiciones era realmente muy complicada. El equipo Williams colocó en la recta principal un gran cartel en colores blanco y negro con la indicación “Jones-Reut”, dando a entender así que el corredor sudamericano que lideraba en ese momento debía desacelerar bruscamente para ser superado por su compañero de escudería.

Carlos Alberto Reutemann, que por aquél momento asomaba más rápido y eficaz que el corredor australiano, no hizo caso a las indicaciones que recibió desde el box, indicando a sus mecánicos y al director del equipo que debido a la lluvia no veía bien las señales que le estaban impartiendo desde boxes. Con ese argumento, el piloto argentino prefirió darle a su conducta una entendible justificación, por más que todos comprendiesen que por esos instantes después de una largada magistral, entregarle la punta de la carrera a su colega de equipo, resultaba una falta de respeto a su labor dentro de la pista, como si se tratara de un simple oficinista con vehículo de competición. Aquél incidente provocó un conflicto con fuertes tintes polémicos, pues una vez finalizada esa carrera que ganó el piloto argentino, el añejo corredor de la zona de Oceanía fue a protestarle a Frank Williams sobre porqué su compañero no lo había dejado pasar para ponerse en la punta de la difícil competición brasileña. Lo cierto es que desde ese incidente con rebotes polémicos y mucha difusión de los medios especializados, todo se volvió absolutamente en contra del piloto argentino, pues la presión industrial ejercida por el corredor australiano derivó en un quite de ayuda a su compañero de escudería. Al desobedecer las órdenes impartidas desde el box bajo una torrencial lluvia, Carlos Alberto Reutemann se dio cuenta que hasta nuevo aviso, su principal enemigo estaba paradójicamente ubicado en su team deportivo de competición.

 

Llegando a la última carrera con un punto de ventaja sobre el piloto brasileño y sin que su compañero de equipo pelease el campeonato en aquella dramática definición, Reutemann tuvo duros problemas con el impulsor con el que había logrado la pole-position en aquella histórica carrera corrida en un circuito callejero en 1981 en una playa de estacionamiento en la ciudad de Las Vegas. El equipo Williams contaba para el día de la carrera prevista en ese circuito estadounidense con dos motores, conociéndose que uno de ellos estaba en mejores condiciones para la competición que el restante. Fue cuando el equipo inglés que recordaba el supuesto acto de indisciplina realizado por el piloto santafesino, decidió allí en ese momento cumbre devolverle con la misma moneda aquél gesto de lo sucedido en Brasil, vergonzosa situación en la que el piloto australiano recibió la mejor de las dos plantas motrices existentes, dejando al argentino con un impulsor que apenas podía sostenerlo en carrera. Tras una largada sin inconvenientes, Carlos Reutemann mantuvo la punta durante pocas vueltas y fue superado por bastantes corredores, entre ellos su colega de equipo Alan Jones. Por esas cosas del destino, Carlos marchaba en la quinta ubicación por delante de su rival Nelson Piquet, quien necesitaba de ubicarse adelante para lograr su objetivo con el título mundial. Lejos de buscar provocar un accidente chocando con el coche del piloto carioca, en un crucial momento Reutemann no opuso resistencia y fue sobrepasado por el brasileño, quien terminó delante del argentino, algo que le permitió obtener el título por apenas un punto de diferencia.