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Maradona, sus inicios en Argentinos Juniors

Los comienzos de una leyenda del fútbol mundial que fue criado en Villa Fiorito y formado en la cuna de cracks, Argentinos Juniors.

Nació el 30 de octubre de 1960 en el Policlínico de Evita, en Lanús. En el amanecer de su carrera futbolística jugaba en el potrero de Villa Fiorito hasta en 1969, año donde quedó en Argentinos Juniors. En el Potrero de noche y en el entrenamiento de día forjaba  una gambeta difícil de imaginar. Difícil, por la complejidad al ver a los defensores saliendo constantemente y sin éxito a cortar el avance de un pibe con rulos al viento, que volaba a máxima velocidad al ras del piso. Siempre llevando la pelota bien pegadita a su zurda, como si esa pierna le hubiese prometido casamiento a la pelota y ella, sin ser ingenua, nunca más se alejó. Sale el primer defensor, gambeta. Sale el segundo marcador, la puntea y sigue corriendo. El tercero que viene observando calculando la patada, amague con el cuerpo y gambeta para el otro lado. Así fue toda su carrera futbolística, un acumulador serial de rivales. Desde muy pibe fue mostrando su calidad con el balón, cuenta en una entrevista su Entrenador de inferiores, Francisco Cornejo,  que en las prácticas en el Parque Sarmiento lo habían descubierto algunos jubilados y con el paso de los días se llegaron a juntar más de 70 ancianos a observar a un chico de contextura baja. Uno hasta le quiso regalar una bicicleta de lo enamorado que estaba de su gambeta.

En las inferiores al no poder ser fichado aún por AFA disputó con “los Cebollitas” los torneos Evita en 1973 y 1974. En la final, luego de haber sufrido un corte en su mano, su Entrenador decide dejarlo afuera del equipo ya que Diego contaba con un yeso hasta el codo. Ante la insistencia con un llanto desolador y el aval de su padre, el DT resuelve dejarlo jugar pero sin muchos movimientos. El partido terminó 7 a 0, de los cuales Diego hizo 5. En 1971 en el diario el Clarín salió una nota que decía “había un pibe con porte y clase de crack”, Maradona sólo tenía 10 años. Ya impresionaba a amigos y extraños, los jugadores y técnicos del equipo rival preguntaban por él.

En poco tiempo estaba debutando en la Primera del bicho de La Paternal con tan sólo 15 años de edad y a meses de cumplir 16. Entró en el segundo tiempo ante Talleres y no pudo convertir aunque al mes siguiente mete un doblete ante San Lorenzo. Comienza a perfeccionar el amague, no de contrincantes eso era innato, sino de patadas. Para ese entonces los árbitros parecían no darle importancia a la amarilla o la roja y las patadas empezaban a ser constantes. Con infinidad de pisadas y puntapié a cuestas que solo le generaba más hambre de gloria de lo normal, comienza a marcar gran cantidad de goles. Se consagró goleador de los torneos Metropolitano de 1978, Metropolitano y Nacional de 1979, Metropolitano y Nacional de 1980, marcando un record en el fútbol Argentino. Fueron 166 partidos, convirtió 116 goles y repartió 65 asistencias con la camiseta del bicho.

Sus buenas actuaciones en el Mundial Juvenil de Japón donde se consagro campeón con Argentina marcando 6 goles le dieron la oportunidad de migrar su futbol a unas cuadras, La Boca. Su calidad de crack se veía a kilómetros ni siquiera era necesario que sepas algo de fútbol, con el sólo hecho de ver su danza entre los rivales que castigaban con patadas al aire, te dejaba contemplar lo más puro de este deporte, la gambeta.

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