No fue el mejor Mundial para Argentina, en Dinamarca y Alemania. Luego de quedar al margen de los 12 mejores, se prometió un nuevo objetivo. Luchó por la Copa Presidente; aquella que se lleva quien logre el 17º puesto de la general.
En esa llave, logró ganar dos partidos consecutivos. Primero, en la semi, ante Austria y luego de un duro trabajo. Se llevó ese chico por 24-22 y pasó a la definición ante Serbia, rival europeo que le opuso una dura resistencia. Finalmente, el equipo albiceleste logró la victoria por 30-28, para culminar la competencia con buenas sensaciones.
Comienzo dispar
El equipo argentino comenzó su camino de zona con un empate valioso ante Hungría, con antecedentes mundialistas entre los ocho mejores. El resultado fue 25-25, con Pablo Simonet como figura del encuentro. Ya en el segundo cruce, apareció en el camino el seleccionado sueco, dos veces campeón del mundo. La primera derrota fue lógica y se dio por 31-16.
Y un revés que dolió fue ante Egipto. Esa caída por 22-20 dejó a la Selección muy complicada para la clasificación. La cuarta jornada fue la de la victoria. Ante Angola, el equipo albiceleste se impuso por 33-26 y quedó con alguna chance en la última fecha de la zona frente a Qatar. La ajustada derrota por 26-25 dejó a la Argentina en el 5º puesto. Y a partir de allí a pelear por la Copa Presidente, válida por el 17º casillero.
Fuente: ENARD
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