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Lionel Messi sumó un impensado capítulo en su millonario culebrón con el PSG

El delantero argentino fue reemplazado en el segundo tiempo cuando faltaban quince minutos para el final, un cambio polémico que después pasó a segundo plano cuando Mauro Icardi le brindó la victoria al PSG ante el Lyon con un cabezazo de último minuto.

En las pocas semanas que está participando en su nuevo equipo europeo, Lionel Messi de a poco va tomando conciencia que su estadía en el París Saint Germain será un muy lento proceso de adaptación no solo en lo futbolístico, sino también en todas las características que tendrá su participación en el equipo parisino. Demás está decir que por el tiempo que ha transcurrido de su reciente incorporación al equipo francés, el proceso de adaptación en suelo parisino será muchísimo más prolongado de lo que imagina, situación que tendrá circunstancias bastante parecidas a las sucedidas durante el último fin de semana.

Por su edad, tiempo sin jugar desde que salió campeón de América con la selección de su país y también por los recientes compromisos de eliminatorias, Mauricio Pochettino sabe sobradamente que no puede arriesgar a que se rompa su “juguete nuevo”, por lo tanto esto que ocurrió en el trabado partido del PSG con el Lyon es una situación que se repetirá las veces que sea necesario, buscando así preservar físicamente al añejo atacante que ingresó al gran equipo parisino en las últimas semanas, en un comentado pase cercano a los 150 millones de euros por dos temporadas.      

La experiencia de poder verlo arrancar un partido con sus compañeros Neymar y Mbappé en la delantera del París Saint Germain, situación que solo pudo verse la semana pasada al jugar como visitante en suelo belga contra el “Brujas”, finalmente se convirtió en realidad para los hinchas parisinos, quienes este domingo en el Parque de los Príncipes pudieron al final de una larga espera, sentir que significa que tres delanteros de alto poder ofensivo se mancomunen desde el primer minuto para vulnerar la valla rival. El partido jugado por la sexta fecha de la Ligue 1, frente al complicado plantel de Lyon, expuso una de las arduas y traumáticas pruebas que la formación parisina deberá acostumbrarse para llegar al gran objetivo de conseguir un nuevo título en el campeonato galo.

Presionado interiormente para demostrar sin titubeos que sus partidos como local deben convertirse en un martirio para quien visite al PSG, el elenco guiado por el entrenador del club local Mauricio Pochettino arrancó la primera mitad como protagonista, mostrando su dominio de la situación con el control de la pelota, una efectiva posesión del balón que sin embargo por las características del partido no impedían que el Lyon llegara con claridad al arco de Donnaruma, especialmente cuando la jugaba pasaba por los ágiles pies del gran atacante Xherdan Shaqiri, quien resultó un dolor de muelas para la defensa parisina.

Messi con el paso de los minutos se fue acomodando a esa marca muy adhesiva sobre sus movimientos en campo rival, táctica dispuesta sobre él durante todos sus ataques al arco visitante. En una jugada bastante bien sincronizada, el añejo atacante argentino contó en un bloque del primer tiempo con una jugada muy clara, fruto de una gran combinación con el brasileño Neymar en el área, intento del rosarino que el arquero Anthony Lopes tapó cuando parecía que el remate del rosarino tenía destino de red. Esa jugada inquietó al equipo visitante, pero más preocupación sintió el Lyon cuando a los 36, “La Pulga” intentó de tiro libre abrir el marcador, remate donde el balón se estrelló contra la unión del palo y el travesaño, mientras los numerosos hinchas locales apagaban el potencial grito de gol.

Tras ese disparo que pegó en el ángulo ante el gesto estático de Lopes, arquero que sólo atinó a observar el recorrido del remate y nada más que eso, el primer tiempo terminó con la sensación que los locales más temprano que tarde se pondrían en ventaja, en un partido con muy pocas situaciones claras de gol. Sorpresivamente en el inicio del complemento, cuando todos esperaban la apertura del score por parte de los locales, el Lyon logró darle el toque de pimienta que necesitaba el choque, convirtiendo el primer tanto del partido, gracias a la efectividad de Lucas Paquetá, atacante que definió al primer palo de Gianluigi Donnaruma cuando todos los defensores del PSG habían quedado desairados, reclamando una posición adelantada que no fue tal.

Por suerte para el París Saint Germain, la ventaja conseguida por los visitantes duró algo menos que un suspiro, cuando Neymar encabezó un certero ataque ingresando al área, lo cual se interrumpió cuando torpemente un defensor del Lyon le cometió claro penal ante la imposibilidad de frustrar ese ataque a fondo. Iba solo 18 minutos de juego y él mismo creativo brasileño ejecutó el remate desde los 12 pasos, imponiendo la justa igualdad a esa altura del segundo tiempo, definición con un remate raso y de poca velocidad. Tras la igualdad, el Lyon asumió que lo mejor que podía pasarle en una tarde parisina con varias luces de alerta encendiendo en la defensa visitante, era mantener el empate con todo ese costo físico y anímico para no retirarse vencido en un partido complicado.