Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Lionel Messi se dirigía al precipicio español y un maravilloso Mbappé lo rescató de una noche olvidable

El delantero argentino repitió su designio negativo errando un penal frente al Real Madrid por “Champions League”, duro duelo destinado a un sufrido empate, hasta que con magia y calidad el atacante francés inventó una joya futbolística para darle la victoria al PSG.

Los directivos árabes que manejan toda la parte institucional y económica del París Saint Germain, este martes al abandonar el “Parque de los Príncipes”, deben haberse retirado del estadio que cobija operativamente al club parisino, con el convencimiento que hay hasta el momento una enorme prioridad que debe ser resuelta de una manera inmediata para no pasar malos ratos, si quieren que el club no viva noches tan traumáticas como la que todos los hinchas sufrieron  con este partido de ida de la “Champions League”. Si todavía existe algún billete de más en las lujosas arcas del equipo francés, habrá que ir por el milagro de retener como sea a la máxima estrella del “Mundial Rusia 2018”, porque el superlativo jugador galo el martes, cuando al PSG se le venía la noche con un horrible empate ante el Real Madrid, pudo respirar gracias a una genialidad del atacante europeo, quien en uno de sus incontables ataques por el lado izquierdo, filtró al área y metió el 1 a 0 que se festejó en ese momento como si fuera un campeonato del mundo. La inocultable desilusión de los dirigentes del equipo de París tiene sobrados fundamentos. Esta semana Lionel Messi, un astro cuyo pase le costó al equipo parisino 142 millones de euros, erró insólitamente un fácil penal que pudo acomodar la realidad del encuentro a una victoria, pésimo disparo que despertó silbidos e insultos para el jugador rosarino instantes después.

El equipo francés fue muchísimo más que su oponente a lo largo del partido, pero toda su inoperancia para traducir ese dominio en el resultado, chocó con un temeroso rival que ya apenas iniciado el encuentro decidió dejarle la iniciativa al contrario, dejando pasar así los minutos a la espera de un aislado contragolpe que pudiese alterar la previsible inercia de un match donde el cuadro local, inclinó la cancha hacia el arco visitante, pero sin lograr en sus ataques la necesaria claridad para poder vulnerar el arco magistralmente defendido en este duro duelo por Thibaut Curtois, una de las dos figuras del partido. El Real Madrid en ningún momento buscó monopolizar el dominio del balón, se cerró muy bien atrás y dejó a su oponente haciendo el gasto energético y futbolístico, planteo muy amarrete donde para sorpresa de los fanáticos españoles presentes en el estadio parisino no intentó ni siquiera algún contragolpe, buscando hallar desacomodado a los jugadores locales. Con todos los deportistas madrileños recluidos en su propio campo, convencidos que un empate sería una buena recompensa, al equipo francés se le hizo difícil entrar al área contraria y cuando en ese repiqueteo pudo hacerlo, encontró un murallón sacando todos los remates galos, en un partido del guardametas español sencillamente fantástico. 

El primer tiempo fue un monólogo del equipo dueño de casa, una embestida que tuvo en Kylian Mbappé al jugador más destacado intentando abrir el marcador. Como si fuese una máquina de siembra, la cantidad de veces que atacó por la izquierda dejó una zanja por la que el atacante de color iba y venía como si fuera el living de su casa. Los marcadores del equipo visitante pasaron una noche durísima, porque cada vez que el delantero galo ponía tercera y aceleraba hacia el arco madrileño, los defensores jamás podían frenar al jugador más importante del partido. En su primera jugada a fondo, luego de dejar desairado a los franceses que lo perseguían, metió un centro al corazón del área grande, balón que Ángel Di María agarró muy de lleno elevándolo varios metros por sobre el travesaño. Cada uno de estos ataques dejó en claro que el PSG quería imponer su presencia en el campo, juego donde Lionel Messi asistía correctamente a sus compañeros, pero sin provocar ese grave daño que su ataque puede desarrollar si el argentino define con capacidad. Las jugadas de mayor riesgo para la valla española, vinieron de los pies de Mbappé, que estuvo intratable para la defensa madrileña. Sin embargo el 0 a 0 con que se cerró el primer tiempo, fue una luz de alerta para los parisinos que no supieron concretar en el score la alta cantidad de ataques desatados sobre un oponente especulador y temeroso de contragolpear a su rival.

 

La segunda parte del partido no cambió demasiado, o sí, porque el Real Madrid dejó a los dueños de casa en completa posesión del balón, momentos donde Modric, lejos de crear los ataques para resistir la andana gala, se convirtió en un mediocampista de marca, sin buscar el arco contrario en semejante confrontación. Los 45 minutos finales fueron casi un monólogo del club local, formación que tuvo en Marco Verratti un buen conductor en la mitad del campo para gestar ataques, estructura ofensiva que metió al famoso equipo de la capital española dentro de su campo, dejando que los minutos transcurrieran rápidos en esa incómoda situación. Ángel Di María, muy errático con la pelota y Leandro Paredes, más predispuesto a pelearse con los rivales que en sumarse como socio a la construcción de la ofensiva francesa, lejos estuvieron de ser los socios que necesitaba Lionel Messi, un atacante que cumplió ajustadamente con su rol, aunque lució bastante maniatado durante el período complementario, tal vez desanimado por un empate difícil de modificar.