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Lionel Messi deja el PSG. La despedida triste sin un beso francés

En un hecho: el mejor jugador del mundo no continuará en el equipo parisino. El Barcelona en primer lugar y otros clubes, buscarán que vistan sus colores.

La película prometía final feliz y la realidad ofrece todo lo contrario. Lionel Messi cuando llegó a París una multitud fue recibido en las calles omo un héroe de guerra, gente muy entusiasmada por la presencia de alguien que llegaba para romper el maleficio y convertirse en el héroe de una conquista a nivel continental, desafío que finalmente no pudo alcanzarse. Como si se tratase de alguna de estas novelas turcas que los canales de tv abierta proponen semanalmente, los capítulos de su estadía en la famosa “ciudad luz” alternaron días felices y otros teñidas de problemas que el ídolo, solo con su alma,  no pudo resolver como soñaban los hinchas al verlo desembarcar en el Aeropuerto Charles De Gaulle en junio de 2021. Hace días, Lionel Messi puso en marcha el operativo para dejar Francia, después de dos temporadas donde alternó éxitos aislados, y muchas desilusiones bastante dolorosas e hirientes.

El ídolo rosarino absolutamente ahogado en sus lágrimas, hace dos años se despidió de la institución donde jugó el 95 por ciento de su carrera profesional, abandonando Barcelona con el sueño de cumplir el objetivo para el cual fue contratado en el país galo. Los jeques que dominan las finanzas y el área institucional del Paris Saint Germain, lo contrataron de manera rápida desembolsando 142 millones de euros para sumarlo a Mbappé y Neymar, armando así el mítico tridente que buscaría la Champions League para el club parisino. Después de dos ediciones de ese difícil torneo europeo, las duras caídas ante Real Madrid primero y luego con el Bayern Munich, destrozaron las ilusiones parisinas que asomaban entusiastas frente al único torneo que los galos todavía no conquistaron. Al no conseguir este campeonato y encima perder algunos partidos por títulos locales que antes obtenían, los hinchas duros y poco amistosos del club francés iniciaron una guerra que poco tuvo de silenciosa y discreta ante lo sucedido. Cada vez que apareció su imagen en pantallas, tocó la pelota o se retiró del campo de juego, el famoso número 30 de la institución ubicada en la capital francesa conoció el estruendoso rechazo de los seguidores parisinos, quienes lo silbaron y abuchearon de manera incomprensiblemente incansable.

París elige no creer

En un momento el vínculo de Lionel Messi con el PSG estuvo a punto de renovarse, pero dos situaciones emergieron decisivas para cancelar ese proyecto que el club financiado en mayoritario porcentaje por fortunas árabes anhelaba sostener. El primero, la más conocida de todas fue la obtención argentina del tricampeonato mundial, encima frente a Francia en la final disputada en Qatar. Convertido en el emblema del seleccionado que festejó en esa final el rompimiento de un maleficio que se extendió 36 años sin títulos, el rosarino puso proa hacia suelo galo creyendo que todo estaba en calma. Lejos de recibirlo con cortesía y modales, los enfurecidos hinchas franceses cada vez que la ocasión se los permitió, lejos estuvieron de llamarse a silencio, insultando al argentino y haciéndole saber su bronca al delantero que lideró la conquista del título mundial en diciembre pasado. Incómodo con la actitud de los parisinos, sobrellevó como pudo los compromisos del Paris Saint Germain entendiendo que al primer cortocircuito, explotarían todos los depósitos de explosivos que semejante clima iba acumulando semana tras semana. La catastrófica derrota en Alemania frente al Bayern, provocando la eliminación del PSG fue el acta de defunción anunciado.

Los últimos 45 días, con el magro consuelo de ganar la Liga Local, campeonato que este equipo obtenía cómodo sin la presencia del argentino, se inició el período de demolición de este vínculo existente por partes de ambos sectores. Del lado institucional, haciéndole saber al argentino que de continuar jugando en Francia, ganaría mucho menos dinero que Mbappé.

Por su parte el jugador, ya harto de ser silbado a pesar de jugar muy bien y convertir muchos goles, hizo público un contrato que tenía con los Emiratos Árabes para promocionar turísticamente esa zona, un inicio de semana donde originalmente no había previsto entrenamiento el lunes, situación que se modificó sorpresivamente de forma para que el argentino incurriese en una falta al comportamiento disciplinario, lo cual le valió una suspensión de 15 días y el descuento en sus haberes de un millón y medios de euros. Definitivamente molesto con esa penalización, primero busco conciliar lo sucedido grabando un video donde pidió las disculpas del caso. Aunque todos pensaron que ese conflicto se esfumaría en cuestión de horas, la guerra escaló con gestos muy visibles por ambos lados del mostrador.

 

No hay nada mejor que casa

Messi y su familia entienden que si el Barcelona recibe la aprobación de la Liga Española para firmar su contrato por el lapso 2023-2025, sujeto a los reglamentos y el fair play que linkea la economía con los gastos permitidos por los clubes hispanos, podrá regresar a su hogar europeo y dejar atrás dos años con bastantes más desilusiones que éxitos jugando en un equipo que no le perdonó el éxito con la camiseta de su selección. Reconfortado de manera visible con su última estadía en Argentina, donde la recepción superó lejos todo lo previsto, el atacante argentino no ve la hora de sumarse a los entrenamientos que iniciarán el camino de las eliminatorias 2026, cuando el equipo blanquiceleste ponga en marcha su sueño de renovar el título frente a Ecuador en el primer choque clasificatorio. Decepcionado por la conclusión de una estadía francesa con más sinsabores que logros, hoy el mejor jugador del mundo cuenta los días que le faltan para ser jugador libre y volver a disfrutar en un club donde su talento sea recibido con aliento y cariño.

 

Imágenes: Messi.com

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