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La despedida de los ídolos y una nueva competencia entre los clubes grandes

La forma en que las instituciones deciden homenajear a sus estrellas abrió una nueva batalla y el club River Plate tomó la delantera en esta clase de realizaciones masivas.

Las grandes estrellas de los equipos más famosos del país en algún momento deciden que llegó la hora de retirarse y a partir de esa crucial decisión, comienza un gran operativo de logística y organización para que aquél ídolo pueda cerrar el circuito de su trayectoria en el mundo del balompié de la manera más feliz y menos traumática. La historia al respecto sobre el mecanismo para que las estrellas del fútbol puedan concluir su carrera de manera apropiada, registra curiosos episodios y visibles situaciones que permiten advertir que no siempre este procedimiento ocurre de la manera anhelada por los deportistas.

El primero en recibir un reconocimiento de esta clase, fue el mediocampista creativo del club River Plate Norberto Osvaldo Alonso, también apodado “Beto” o el “Pelé Blanco” por los medios y los hinchas. Después de ganar con los millonarios absolutamente todo lo que estuvo en juego durante la temporada 1986, incluído el torneo local, la Libertadores y la Intercontinental, el talentoso volante tomó la decisión de retirarse de esta profesión y poner rumbo a otra etapa profesional de su carrera, dedicándose a trabajar en una firma aseguradora y aprovechando sus ratos libres para jugar de manera oficial al golf.

La primera y más histórica despedida a un astro del balón

Desde aquél histórico episodio cuando River Plate le organizó el encuentro despedida al jugador más importante de todos los tiempos en la institución millonaria, partido que se jugó el sábado 13 de junio de 1987, los equipos argentinos comprendieron que todos los ídolos de esta especialidad deportiva necesitan vivir un último capítulo. Aquella tarde en el estadio Monumental, con público que incluso se ubicó cerca del anillo olímpico, unas 80 mil personas lloraron desconsoladas durante la última presencia en una cancha de esa inolvidable figura del cuadro de Núñez, diciéndole adiós a los partidos oficiales.

Obviamente en la vereda contraria, aquél encuentro despedida del “Beto” Alonso dando sus últimos destellos en una cancha, en una jornada que contó con Fernando Bravo y Juan Alberto Badía como presentadores del evento, no pasó desapercibido para los directivos de la institución xeneize, quienes el 10 de noviembre de 2001 decidieron tirar la casa por la ventana cuando Diego Armando Maradona se retiró del fútbol. Aquella tarde en la que el también mediocampista creativo dijo adiós acompañado por sus hijas Dalma y Gianina, permitió divisar cuanto había evolucionado el formato para permitir un digno adiós a una colosal estrella deportiva.

“La pelota no se mancha”

En esa jornada nació la frase “la pelota no se mancha”, pero lo que sí pareció descuidado es como el club de la Ribera años después de esa emotiva jornada, no logró coordinar las despedidas de sus dos últimas estrellas deportivas como Juan Román Riquelme y Carlos Tevez, quienes a la fecha siguen sin tener ese partido homenaje que tanto soñaron cuando decidieron dar un paso al costado y no participar más de los partidos oficiales. En Belgrano los hinchas paralelamente disfrutaron de los matchs concertados para tributar méritos de  jugadores con gran altura deportiva como Francescoli, Almeida, Ortega, Cavenaghi, Salas y Mora, entre otros.

Justo a 35 años de aquél inolvidable partido despedida de Norberto Alonso, los hinchas de River tuvieron recientemente la chance de disfrutar del último partido de Leo Ponzio, una importante reunión deportiva bajo la denominación de “Capitán Eterno”. Ocasión en la que todos los jugadores utilizaron una camiseta con el número 23, aquél con el que este mediocampista de marca y asistencia culminó su faena en el club millonario. Luego de tres décadas y medias, los hinchas pudieron comprobar que el nuevo milenio deparó a esta clase de realizaciones una serie de novedades no menores para rendir homenaje.

Mucho glamour rockero para el último partido

Ya no es propiedad exclusiva de los grandes recitales rockeros el uso de la pirotecnia u otros efectos de esa clase, para potenciar una situación visual. Segundos antes que Ponzio ingresase por el medio del campo a la cancha, varias llamaradas de fuego coronaron todo el contexto del césped, mientras sofisticadas luces y cañones de humo coreografiaban ese ingreso a la verde gramilla. La presencia de pantallas de cuarzo y muchas cámaras que le permitían al público admirar con lujo de detalles lo que sucedía a distancia, fueron en la ocasión algunas de las novedades que la actualidad tecnológica aportó a estas situaciones.

Si antes quienes asumían la organización eran los dirigentes del club donde participó esa figura homenajeada, ahora la misma queda a cargo de empresas privadas que advierten en la evolución de esas reuniones, cómo debe llevarse a cabo un partido así, incorporando en cada aspecto aquellos elementos que le brinden más espectacularidad  a la reunión, sea la presencia de artistas o figuras especiales para acompañar al ídolo recordado. “Me resulta muy difícil explicar lo que viví en las últimas horas acá en esta cancha”, le dijo Ponzio a este medio acompañado por dirigentes de WinFunGroup, casi al borde de camarines varias horas después de finalizado este show deportivo.

 

Los viejos ídolos muestran su vigencia con el balón

La despedida del “Capitán Eterno” tuvo todos los condimentos que podían aparecer en un acto celebratorio de trayectoria deportiva. Unos 43 jugadores tomaron parte del partido en el que se midieron “rojos” y “blancos”, tomando parte jugadores de distintos tiempos en la institución millonaria. Alonso fue el encargado de dar el puntapié oficial, encuentro que permitió advertir que Francescoli, Ortega, Cavenaghi y Scocco siguen derrochando lujos cada vez que se ponen los cortos y le pegan a la número 5. En dos tiempos de 40 minutos las rotaciones le dieron un inédito dinamismo al partido, saturado de goles fantásticos.

Tal como ocurre en estas entretenidas situaciones, el jugador homenajeado jugó un rato para cada equipo y se dio algunos gustos. Fue así que toda la gente pudo verlo pateando un penal, jugando un rato como arquero para atajar un remate desde los 12 metros, noche en la que el árbitro Pablo Lunatti, confeso hincha de River, homenajeó al juez William Boo de “Titanes en el ring”, sacando al mismo tiempo las tarjetas amarilla y roja al duro defensor Pinola en una divertida actuación sin consecuencias reales. Hubo tiempo para que Enzo Pérez volviese a jugar de arquero unos minutos y la gente lo ovacionara como en la complicada Copa Libertadores 2021.

Las despedidas deportivas en tiempos de globalización

Muñecos gigantes arengando al público, un grupo de rock tocando los cantitos de cancha en el entretiempo en formato Attaque 77 y hasta la famosa vocalista Soledad Pastorutti cantándole a Leo acompañado por su hija fueron algunos momentos del evento, donde no faltaron al final del partido los tradicionales fuegos ratifícales coronando la amena noche riverplatense. Sumando a esta clase de ceremonias un anexo inesperado, ahora los hinchas de este equipo tendrán la chance de verlo el jueves 6 de octubre en el Teatro Opera, brindando una charla donde los hinchas podrán sumar sus preguntas al ídolo en cuestión, en esa recorrida moderada por Matías Martin con todos los momentos destacados. Los tiempos cambian y las despedidas de los jugadores se actualizan, sin dudas.