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Juan Carlos Cárdenas, el hombre de la pelota volando de manera infinita hacia el primer título mundial de clubes

El recordado delantero de Racing Club falleció el miércoles 31 en horas de la mañana, un brillante delantero que entró en la historia mayor del fútbol argentino cuando consiguió el tanto que le permitió a su equipo ganar la intercontinental por primera vez a nuestro país.

Hay ciertas imágenes que permanecerán muy atadas a las retinas de los hinchas futboleros pasen meses, años y décadas probablemente, no solo por un enorme significado deportivo sino al provocar en los seguidores de un equipo o país, ese orgullo de una fuerte conquista que en la previa de aquella confrontación asomaba utópica, difícil y altamente heroica. La historia puede ser recordada o refrendada de muchas maneras, pero las postales que todos los fanáticos de un club o selección conservan de manera infinita serán aquellas que aún a mucha distancia de lo sucedido, permitan evocar situaciones que revisten una demoledora y sorprendente intensidad emocional con el significado de esos logros. En la temporada 1967, nadie en su sano juicio hubiese imaginado que un partido de fútbol podría seguirse dentro de la pantalla de un teléfono sin cables, algo usual en estos tiempos, en un especial sincronismo directo con las alternativas que acontecen ocurren en tiempo real. Pero los memoriosos también podrán decir que por aquellas épocas, la incipiente televisión blanco y negro que permitía observar determinados hechos o situaciones en vivo, carecía del nivel técnico soñado, transmisiones que tenían marcadas fallas en comparación con todo el moderno sistema digital existente en la actualidad alrededor del mundo.

En aquél histórico momento, cuando la televisión no difundía en directo los partidos, una de las opciones que contaban los medios de comunicación por aquellos tiempos, era poner a una persona filmando determinado evento o situación con cámaras de 8 milímetros, algo que tenía también sus limitaciones porque los rollos o cartridges de película no duraban ni por casualidad el tiempo de un partido de fútbol. Eran filmaciones que no excedían en una gran mayoría los 15 minutos, obligando a renovar ese implemento. Los canales también a esa altura de los tiempos tecnológicos guardaban sus materiales en anchos rollos de video tape, los cuales en muchos casos llegado un determinado tiempo, se borraban para grabar arriba de ellos nuevas situaciones informativas o programas especiales que ameritaban ese almacenamiento por otras razones profesionales. Por suerte, aquél histórico momento que hizo llorar a millones de argentinos, algunos hinchas de aquél equipo y otros que sin tener una simpatía declarada por aquél club de fútbol, celebraron lo que fue para el fútbol de la república una conquista imborrable, todavía aparece en algunos lugares de archivo que sin perder un ápice de contenido, obviamente exponen la vejez de un testimonio irrepetible a cualquiera que observe esa muy acotada filmación realizada en suelo uruguayo. Aquellos pocos segundos con el disparo del jugador, se emitieron a nivel nacional tantas veces que, siempre se decía en tono de absurdo humor que un día la pelota no iba a entrar o se iba a ir por arriba del travesaño, ironizando con aquél tanto que tantas alegrías les brindó a los argentinos por aquella temporada.                  

 

La famosa filmación brindando testimonio de aquél histórico momento, a la fecha debe haber sido emitida no menos de unas 30 millones de oportunidades. Entrecortada, con una serie de raspones y marquitas en el celuloide que atesoró esos muy inolvidables segundos, aparece la mitad del campo del Estadio Centenario, la cancha más importante de Uruguay en el historial deportivo, con la imagen del ataque efectuado por el Racing Club sobre la zona izquierda de sus delanteros. Un poco antes del área grande, aprovechando que todos los que lo marcaban habían quedado desairados por una valiosa maniobra estratégica, el jugador con la casaca número nueve metió un zapatazo impresionante que hizo estéril el vuelo del arquero inglés del Celtic Club hacia su lado derecho, escena que transcurrió del centro a la izquierda de la pantalla. El jugador de “la Academia”, que venía mirando casi de reojo la ubicación del guardametas, no dudó un segundo y cuando divisó que el portero británico estaba mal ubicado, decidió con inusitada potencia patear de larga distancia para sorprenderlo, situación que se convirtió en el único tanto de ese partido. Aquél gol para el equipo de Avellaneda, se celebró tanto o más que un campeonato mundial conseguido por un seleccionado mayor de fútbol, pues por entonces el poderío que exhibían los teams de balompié locales del Reino Unido era conocido en su choque con otros equipos de esta zona territorial.         

 

 

Pasaron 55 años de aquél momento tan inolvidable como trascendente, pues el equipo del barrio bonaerense había conseguido lo que jamás pudo ninguna institución de la Capital Federal hasta ese momento, recuerdo que ahora se potenció de lamentable manera cuando se supo que Juan Carlos Cárdenas, “el Chango” como lo conocían todos sus compañeros, hinchas y personas afines a ese deporte, falleció el miércoles 31 de marzo a los 76 años, noticia que enlutó al fútbol de nuestro país, cual fuere el equipo por el que la gente sienta simpatía o admiración. Cárdenas fue el autor del gol que le dio la Intercontinental ante el Celtic en 1967, a su amado equipo, después de dos partidos previos que culminaron con un triunfo para cada uno, obligando a un desempate en suelo neutral. La novedad sobre el fallecimiento de la legendaria estrella de la Academia, la notificó el propio Racing, club en el que el santiagueño se introdujo en la historia grande al convertir el histórico tanto que le permitió a los blanquicelestes coronarse en la Intercontinental de 1967. Después de perder ese primer partido en Escocia y ganar el segundo en Avellaneda, Racing consiguió el título de interclubes ante el Celtic, Copa Intercontinental lograda en el mítico estadio Centenario de Montevideo, siendo el “Chango” aquél jugador que se convirtió en el héroe de aquella jornada al marcar el único tanto con un tremendo zurdazo.

"Estamos definitivamente muy tristes. Lamentamos comunicar el fallecimiento de Juan Carlos "El Chango" Cárdenas, autor del gol más importante de nuestra historia. Racing Club abraza a todos sus familiares y amigos", publicó Racing en sus redes sociales tras confirmarse la noticia, novedad que motivó también a los pocos minutos que el sitio de Independiente le rindiese respetuoso homenaje a un jugador rival de toda la vida. Juan Carlos Cárdenas nació en la provincia Santiago del Estero un 25 de julio de 1945 y llegó en 1962 al Racing Club, institución que vio el talento del “Chango” cuando este notable delantero jugaba en el club Unión de aquella provincia. Cárdenas después de un paso a préstamo por Nueva Chicago, volvió a Racing en 1964 para convertirse en una de las grandes figuras del recordado “equipo de José”, denominado así por el técnico Juan José Pizzuti, otra de las leyendas de esta popular institución. Este delantero formó parte del plantel que consiguió el torneo local en 1966, para luego meterse en la historia grande de Racing y el fútbol argentino al coronarse en la Copa Libertadores 1967 y luego la Copa Intercontinental ese mismo año. En el año 1972, el atacante santiagueño tuvo la chance de jugar en el exterior y fue en México, en donde estuvo en el equipo de Puebla y Veracruz; para en 1976 volver a Racing a fin de retirarse en el club de sus amores. En esa década que vistió la celeste y blanca, jugó 297 partidos, lo que lo convierte en el cuarto jugador de la Academia con más presencias, convirtiendo 89 goles, entre campeonatos nacionales e internacionales, con lo que ocupa el cuarto lugar en los máximos goleadores del club, tal como señala Racing en su sitio oficial.

En esa recordada “batalla de Montevideo”, donde finalmente el Racing Club venció en el partido de desempate al Celtic, quiso el destino que las grabaciones televisivas estuviesen en ese momento funcionando con espacio de almacenamiento disponible, lo que permitió que ahora en plena tecnología trepidante, todavía aquél video siga conservando un valioso nivel de calidad, aceptable para ese momento de evolución industrial donde se aprecia en dicho registro esa breve pero histórica secuencia, con Juan Carlos Cárdenas recibiendo el balón de Juan Carlos Rulli, mientras alguien le grita “pegale”. Humberto Maschio niega a cualquiera haber sido el autor de esa orden, pero el “Chango” con la cabeza baja, pero con mucha fuerza en su pie izquierdo, sacó un zurdazo realmente infernal que hizo inútil ese cinematográfico vuelo del arquero inglés John Fallon, guardametas suplente que se había convertido en la principal opción cuando Ronnie Simpson se lastimó en su cabeza en la cancha de Racing, por lo cual debió ser reemplazado por el guardametas suplente para el partido desempate. Los memoriosos no olvidan que Juan Carlos Cárdenas quedó con los brazos en alto viendo como el balón se colaba a la derecha del arquero británico, instante donde salió corriendo para el lado del banco de Racing, que estaba en esa zona por fuera del court, seguido muy de cerca por Alfio Basile, que también se fundió en ese abrazo del goleador con Juan José Pizzutti, aquél memorable entrenador de la Academia. El último sábado, cuando Racing enfrentó a Sarmiento de Junín, todo estaba previsto para rendir un homenaje a Lisandro López, que había dejado la institución recientemente, pero la muerte del “Chango” cambió todo, jornada donde se rindió un minuto de silencio y el uso en todo el equipo visitante de un brazalete negro como señal de luto ante lo ocurrido días antes. 

 

ImágenesTélam 

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