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Juan Antonio Pizzi puso a Racing en “modo Highlander” y replicó sus enemigos

Después de la derrota 1 a 0 con Central Córdoba en Santiago del Estero y el empate con San Pablo 0 a 0 por la Libertadores, al experimentado técnico solo le quedaba ganarle a San Lorenzo para clasificar a los cuartos de final y callar los rumores de su partida.

Este último domingo a las 14:30 horas las encuestas a boca de urna daban casi expulsado a Juan Antonio Pizzi de Racing, asignándoles pocas o nulas chances de ganarle el duelo a San Lorenzo por más de un gol para clasificar a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional. Pero como el fútbol por suerte sigue siendo el arte de lo impredecible, los dirigidos por el recordado delantero de Rosario Central, lograron vencer a los cuervos en un partido perfecto donde Tomàs Chancalay estuvo afinado para el arco rival. Además de clasificar para la siguiente fase, la victoria le dio un inesperado oxígeno al añejo técnico de la Academia, quien en la semana ya figuraba afuera del plantel de Avellaneda por la irregular campaña que ha venido desarrollando.

 

Sin dudas el técnico que dirigió a River Plate hace bastante tiempo, estaba molesto por la ola de rumores que se lanzaron desde distintos lugares tras la derrota hace dos domingos en el nuevo estadio de Santiago del Estero frente a Central Córdoba. Con la presión de no perder su complicado encuentro la semana pasada como local frente al team brasileño San Pablo, el equipo frente a los dirigidos por Crespo le dio un buen envión anímico, más con la recuperación que mostraron sus dirigidos el miércoles a la noche en el añejo Cilindro de Avellaneda. Todos los rumores indicaban que Juan Antonio tenía el “boleto picado” por la mala campaña de los racinguistas y que solo bastaba que San Lorenzo lograse el paso a los cuartos de final, para que el entrenador que usa lentes diera un obvio paso al costado.

 

Ceñido al guion de una película que guarda las escenas más inesperadas para el momento donde la audiencia espera la caída del protagonista, el Racing de Pizzi este domingo salió como “punto” justo en su propia cancha, revirtiendo la situación en un gran partido donde pudo contar afortunadamente no solo con la puntería de Chancalay, sino con un Copetti que les mete presión a los rivales con su tenacidad y energía física. Lo cierto es que dando señales de no estar derrotado ni mucho menos, el equipo de Avellaneda consiguió una muy justa victoria frente a los sanlorencistas, quienes para colmo vivenciaron la renuncia de Dabove al final del encuentro. La brusca partida del entrenador de Boedo también dejó un dato demoledor que ahora cobra importancia: Dabove es el noveno técnico que cierra su gestión en la escuadra azulgrana en menos de nueve años, lo que ubica al conjunto que tiene a los polémicos hermanos Romero como una desquiciada picadora de técnicos, algo que amerita alguna revisión en el consejo de fútbol sanlorencista.

 

 

Naturalmente cuando terminó el partido pasadas las 16:30 horas del domingo, mientras los jugadores académicos celebraban entusiastas un histórico triunfo ante un clásico rival, el técnico racinguista sabía que los micrófonos se acercarían a él como los tiburones que huelen sangra a distancia y no vacilan en atacar. Recontra disgustado por lo que Pizzi se encargó de definir como una “campaña orquestada en su contra”, ola de rumores donde se señaló que este domingo presentaría su renuncia, incluso señalando a Antonio Mohamed como su reemplazante, el entrenador académico espero el final para expresar lo que sintió en una semana donde la mayoría lo dio afuera del club que dirige. Antes del duro partido, nadie aventuraba que podría pasar, pero algo había muy claro, Juan Antonio Pizzi tenía muy claro que no iba a renunciar, forzando a los dirigentes a echarlo, con lo cual deberían pagar la totalidad del contrato acordado en su momento.                        

 

Apenas estuvo cerca del banner institucional que usa la televisión para las entrevistas en el campo de juego, el técnico de la Academia se mostró tranquilo por la primera consulta del movilero que hizo alusión a un desquite personal luego de una semana dura. “No es una revancha. Hago mi trabajo y trato que sea con mucha responsabilidad, dedicación y franqueza. Después, cada uno puede obrar como quiera, pero mi tranquilidad está en que mi cuerpo técnico y los jugadores siempre tuvimos mucha franqueza, mucha lealtad y responsabilidad. Eso te da la tranquilidad de saber que los trabajos se hacen bien y, generalmente, tienen buenos resultados”, tal lo declarado por el entrenador tras el encuentro que su equipo ganó 2 a 0 logrando la clasificación.

 

En cuanto a los lapidarios comentarios que su trabajo recibió en las últimas semanas, el entrenador meditó unos segundos la respuesta ante el comentario del movilero. Con un tono de voz muy distendido, el director técnico restó importancia a todas las críticas y comentarios que ponían en duda su continuidad en el club. “A veces, incluso haciendo bien las cosas, no tenés buenos resultados, pero eso no modifica el equilibrio que hay que tener, sobre todo en la Argentina donde constantemente se está provocando ese equilibrio. 

Hay muchos periodistas y mucha gente que sabe de fútbol y siempre tiene sus opiniones”, señaló el coach racinguista, buscando despejar el clima bélico que algunos intentaban por esas horas adosarle a un partido complicado para los jugadores locales.

 

Antes de dirigirse a los vestuarios, tomar algo de agua y acomodarse para abandonar las instalaciones, el técnico resaltó firme la actitud de sus futbolistas. “Es difícil evaluar futbolísticamente cuando hay tanto en juego, pero por el compromiso y la actitud que mostraron la verdad que nos vamos muy satisfechos, ojalá podamos seguir avanzando. Tranquilo por la seguridad que me transmiten los jugadores a la hora de enfrentar los compromisos importantes. Ahora hay que seguir, disfrutar un par de horas y después tenemos un viaje a Perú”, cerró, haciendo referencia a tener la cabeza puesta en el duelo que este martes sostendrá ante Sporting Cristal por la Copa Libertadores. Cuando todos lo daban expulsado o renunciante, Juan Antonio Pizzi sin la ayuda de los legendarios Sean Connery o Christopher Lambert, puso a sus dirigidos en “modo Highlander”, logrando la victoria que les permitió seguir con vida una semana más, retrucando a los golpistas de siempre que apostaban a una catástrofe frente al difícil equipo de Boedo.

                                                                                                          

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