Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El valor de un buen equipo

Un buen equipo puede ganarle a un rejunte de nombres.

En el diario Olé, publicaron una nota, un tanto exagerada por cierto, cuya principal hipótesis (¿se puede decir que tienen hipótesis las notas del Olé?) es que Atlético Tucumán quiere imitar a River y ganar la Libertadores a sólo tres años de haber ascendido a la primera división del fútbol argentino. De hecho, cuanto más la leo, más me parece que es una excusa que encontró el periodista para chicanear a River con su descenso y bla bla, pero no nos metamos en esa discusión.

La hipótesis de esta nota, porque esta sí tiene hipótesis, es que un buen equipo puede ganarle a un rejunte de nombres. Y creo que Atlético Tucumán lo demuestra. Un dato nada menor: luego de eliminar al Atlético Nacional de Medellín, se transformó en el primer club argentino cuya sede no está ni en Santa Fe ni en Buenos Aires, en acceder a cuartos de final del torneo más importante del continente. Acá tenemos otra hipótesis fuerte, que es lo difícil que es para los clubes del interior lograr nivel competitivo. El federalismo es bastante mentiroso en muchos aspectos y el futbolístico no es la excepción.

Pero volvamos a lo de Atlético: ahora se tienen que enfrentar con Gremio, un equipo con una historia riquísima y un plantel, a priori, superior al tucumano. Pero, como mencioné en el inicio, los planteles no parecen definir mucho a la hora de los porotos. El tucumano es un equipo aguerrido pero que sabe golpear a tiempo y una vez que se adelantaron en el marcador es muy complicado que se descuiden. Como buen equipo chico, tiene el corazón (por no mencionar otra zona de la fisonomía, que quedaría un poco más grosero) enorme. Y, como sabemos, algunos partidos se ganan con fútbol y otros con, digamos, coraje. Que al Decano, parece, le sobra.

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