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El tradicional fútbol del verano cambió las playas y montañas por una ciudad repleta de diagonales

Cuestiones de índole sanitaria y también aspectos de logística en cuanto a seguridad, se convirtieron finalmente en los principales argumentos para modificar el lugar donde se desarrollan los tradicionales partidos de esta estación climática, con curioso resultado.

Deportes
Estadio Único de La Plata

En la memoria de millones de argentinos quedan grabadas a fuego aquellas imágenes de partidos jugados en el estadio José María Minella o las más recientes postales de duelos en el también mundialista Chateau Carreras, estadios que se construyeron a mediados de los años ‘70s para la realización del “Mundial 1978” en nuestra nación, courts que luego de aquella histórica competición entre las principales potencias del planeta, quedaron en perfecto alineamiento operativo para ser utilizados por los equipos de esas localidades del interior de nuestro país. Concibiendo a Mar del Plata y Córdoba como dos muy cautivantes polos de convocatoria en aquella competición que nuestro seleccionado obtuvo durante el invierno del ’78, ambas plataformas de confrontación futbolística asomaron después de la etapa internacional, como las mejores canchas no solo para los habituales campeonatos de cada temporada, sino también como las instalaciones ideales para realizar allí partidos en plena época veraniega. Los dos estadios además contaban con buena capacidad para este tipo de reuniones, mientras el José María Minella puede recibir 32.354 espectadores, el Chateau Carreras tiene capacidad para 57 mil asistentes.

Estadio José María Minella

Con el paso de los años y el crecimiento de la actividad comercial vinculada al fútbol, en los veranos cada vez se hicieron más frecuentes las competiciones de equipos del país en esos dos destacados campos deportivos, aprovechando que durante enero y parte del mes de febrero, los principales planteles de nuestra nación iniciaban la pre-temporada alojados en las localidades balnearias o en la conocida zona mediterránea. Era tan importante esa época del verano para los equipos, porque además de concretar una adaptación adecuada al inicio de los tradicionales campeonatos, participar de esas competencias les permitía a esa altura del año medir su capacidad deportiva con vistas a los torneos que otorgaban los títulos importantes de la temporada, sin que esto signifique desmerecer las conquistas del calendario veraniego, pues muchas veces en estos duelos participaban varios equipos del exterior que le agregaban una jerarquía extra a dichas competiciones.

Estadio

El otro condimento que sumaba esa clase de confrontaciones en los meses de enero y febrero, era la inusual chance para los habitantes de esas localidades de ver con mayor frecuencia a los equipos que después a lo largo del año, salvo algún torneo nacional, no pasaban por dichos sitios en sus campeonatos tradicionales. La calidad de los campeonatos en esa fase veraniega fue creciendo de manera constante y los principales equipos del fútbol argentino, muy interesados en lo que ocurría, lo incluían dentro del calendario de “competiciones importantes”, entendiendo que participar de esas confrontaciones aportaba un plus a la agenda de los equipos fuertes del país. En bastantes momentos, especialmente cuando la economía impulsaba una mayor asistencia de turistas a estas localidades, la concreción de los “clásicos” concitaba una cantidad de espectadores a esos partidos que provocaban un boom desde el mismo momento en que se ponían a la venta las localidades para dichos encuentros.

 

Aprovechando que el campeonato local por esa época recién arrancaba en la segunda quincena de febrero, la chance de veranear allí en esas dos localidades crecía mucho para quienes seguían además de distenderse en esas playas o montañas a sus equipos favoritos. El fenómeno de los duelos entre Boca y River era tan importante, que a lo largo del verano, ambos clubes se enfrentaban en más de una ocasión, los cuales agotaban entradas de manera inmediata. Los técnicos de ambos clubes siempre respetaban mucho esos amistosos y armaban para esos esperados partidos a sus mejores formaciones, entendiendo la importancia que revestía esa clase de duelos. Tanto impactaba esa clase de partidos en la costa, que hasta la selección de Polonia participó de uno de esos partidos, encuentro contra River Plate donde el conjunto argentino de ir en desventaja casi todo el partido, terminó ganando el duelo 5 a 4 con una histórica chilena del atacante uruguayo Enzo Francescoli.

Estadio Unico La Plata

 

La historia de los partidos de verano sumó en el nuevo milenio muchos elementos que en el anterior siglo ocurrían ocasionalmente, pero que con el firme crecimiento de poder de aquellos grupos de inadaptados, vandalizando los lugares de concurrencia y provocando a cada instante muy peligrosos incidentes, generaron que varios duelos de superclásico por esas épocas se vieran empañados con graves actos de violencia, terminaran con la policía echando a los revoltosos con gases lacrimógenos o generando una incontable cantidad de arrestos en las inmediaciones de estos estadios. Ese mal endémico de la violencia dentro del fútbol continuó sin ser erradicado, lo cual fue cercenando cantidad de partidos a las agendas de los equipos en la época veraniega, desmadre que obligó a las empresas que organizaban estos partidos a programar otro tipo de confrontaciones deportivas, duelos en los que no pudiese surgir esa clase de choques sociales, aquellos que provocaban todos los superclásicos en cada realización en los lugares seleccionados para las vacaciones.

Superclasico

En la última década los partidos programados para el verano decrecieron en cantidad, sin que esto dejase de ser redituable para los organizadores, ocasionales eventos sostenidos especialmente por la televisación en vivo de los mismos, pero la calidad deportiva de los mismos dejó bastante que desear, pues en muchos casos los equipos participantes no iban a la costa o las sierras con la totalidad de sus titulares. Esa conflictividad provocó alguna incomodidad en los realizadores de estos encuentros de verano, decidiendo el traslado de estos partidos a otras locaciones del interior. Fue así que en los últimos años una gran cantidad de estos encuentros, finalmente se desarrollaron en localidades como San Juan, Santiago del Estero y especialmente Mendoza, aprovechando que esa ciudad tenía desde el año 1978 uno de los estadios mundialistas que se habían construido. Ni Córdoba ni Mar del Plata tenían entonces la recordada prioridad y mucho menos la exclusividad para estos confrontamientos.

 

Estadio La Plata

 

Con la llegada de la pandemia, el fútbol restringió su actividad por bastantes meses, etapa donde los partidos de verano directamente fueron cancelados. Este cruce de calendarios devino en el esperado regreso del fútbol al contexto veraniego, pero igual llegó afectado por otra óptica operativa, como resabio de los nuevos problemas que conlleva esta gran complicación sanitaria. En la ciudad de Mar del Plata, como directa consecuencia del fuerte crecimiento de contagios y fallecimientos, fruto de la tercera ola de Covid 19, la mayoría de los organizadores de reuniones masivas de público decidieron cancelar no solo los recitales en lugares abiertos, sino también los partidos de fútbol que engalanaban la actividad del estadio José María Minella.

 

En Córdoba, también bastante preocupados por la poderosa subida de casos, decidieron cancelar los partidos para esta época del año, una decisión que puso a los realizadores de estos torneos de verano en la disyuntiva de trasladarlos a Santiago del Estero, donde reside el último estadio construido en el país, o concretar la totalidad de los encuentros en El Único de La Plata, una cancha con capacidad para 55 mil asistentes que recibió algunas pocas modificaciones en los últimos meses. Desestimando la chance de concretar partidos en el norte argentino, la productora de estos choques futbolísticos prefirió mudar el total de los confrontamientos a La Plata, lugar donde con una menor utilización de las plateas y también con la especial exigencia del “pase sanitario”, se buscó así reducir la cantidad y ubicación de los espectadores para esos compromisos deportivos. Sin el eco de otros gloriosos tiempos y con la televisión en vivo por cable emitiendo la totalidad de las confrontaciones, el tradicional “fútbol de verano” mudó todos sus petates a la ciudad de las diagonales, sin el esplendor de otras recordadas ocasiones.                   

 

Imágenes: Télam / Turismo La Plata / Mar del Plata

Fecha de Publicación: 28/01/2022

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