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El sueño del club

El Club Social y Deportivo Confluencia es el sueño materializado de Ariel Koon, quien después de estudiar volvió a su hogar para cambiarlo todo.

Ariel Koon es joven, pero ya ha cumplido uno de sus sueños. El joven DT, hoy presidente del Club Social y Deportivo Confluencia, comenzó a planear el proyecto del club para el barrio de Confluencia, Neuquén, mientras estudiaba en Córdoba. Fue entonces cuando concibió hacerse cargo del predio abandonado de un club antiguo, el Hueney Hue, donde él mismo jugaba al fútbol de pequeño.

Allá –entre las calles Moquehue, Cique Calfucurá, Los Nogales y El Manzano– había estado el club anterior, fundado en 1991 por José Curilef. Este había sido el lugar donde Ariel pasaba de niño la mayor parte de su tiempo. Su familia era una familia trabajadora y, en sus más tiernos recuerdos, Koon rememora que, después del entrenamiento de fútbol, tomaba la leche en el Hueney Hue.

Pero, mientras Ariel crecía y se iba a estudiar, el lugar se convirtió en un descampado, llenándose de matorrales y basura, y sirviendo de refugio a jóvenes que se juntaban a tomar y fumar.

Koon jamás olvidó el club de su infancia. Mientras iba clases de DT en Córdoba, trabajaba en un puesto de diarios para pagar sus gastos. En sus horas libres escribía en un cuaderno sobre su proyecto de fundar un club y se asesoraba con un profesor sobre cómo concretar su sueño.

Cuando por fin decidió volver de Córdoba, lo primero que hizo fue hablar con quienes habían quedado a cargo del Hueney Hue, tras la muerte de su fundador, y les contó de su proyecto: conocían a Koon de pequeño y se animaron a darle la posibilidad, aun cuando significara que el Hueney Hue desaparecería tal y como lo conocían.

El Club Social y Deportivo de Confluencia

En el 2013, el proyecto del club empezó a pulmón, cuando Koon convocó a todos sus amigos del barrio para poner manos a la obra y limpiar el terreno de yuyos y de piedras. Comenzaron a entrenar un 16 de septiembre, con 11 chicos y 2 balones.

Luego, en el 2015, sucedieron dos cosas fundamentales.En primer lugar, el club obtuvo la personería jurídica y, en segundo lugar, Guillermo Monzani, en ese momento secretario de Obras Públicas, visitó el sitio y lo terminó por cambiar todo. Monzani vio la cantidad de chicos y las condiciones de trabajo y propuso redoblar el proyecto, lo que terminó por poner el club en su rumbo definitivo, en conjunto con la Municipalidad y la dirigencia política.

En mayo del 2017 inauguraron la cancha de césped sintético, en medio de un picadito con vecinos y funcionarios municipales, y una fiesta que incluyó chocolate caliente y música a cargo de la Banda del Ejército.

Pero los planes para el club no se limitan al fútbol (con selección femenina y masculina): el proyecto conforma un verdadero club social y deportivo. Las posibilidades se multiplicaron adentro y afuera de la cancha: entrenamiento funcional, hockey, zumba, yoga, lo que quieras. Los vecinos fueron convocados por completo con la infraestructura y las propuestas.

El nacimiento de este nuevo club es muy significativo para Confluencia, en tanto el fútbol y el deporte son una gran herramienta de contención social para niños, jóvenes y adultos. Este es uno de esos sueños capaz de cambiar todo para mucha gente.

¿El lema del club? “Soñá en grande y serás grande”. Claro que sí, Ariel, gracias.


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