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El Papa no es mufa, pero en una noche futbolera lo echaron de un vesturario...

En la nota, el famoso DT que echó a Bergoglio, suponiendo lo peor.

Desde el miércoles 13 de marzo de 2013 nuestra nación alcanzó una repercusión mundial extra por fuera de Diego Maradona y el tango, consiguiendo que un prelado del país fuera designado como nuevo líder de la Iglesia Católica. Si aquella histórica fecha hubiese sido martes, es probable que los fatalistas hasta la fecha insistirían en que dicha designación está totalmente bañada de malos augurios, tildando a la figura elegida de mufa y llenando de ajo los cajones de las casas que habitan, buscando combatir todas esas malas energías a la hora de mantenerse bien protegidos. Gracias a Dios, nunca mejor dicha expresión, este hombre nacido en Flores, supo que el destino le tenía asignada una particular misión para su futuro, esquivando supersticiones y polémicos prejuicios. Jorge Bergoglio desde el décimo tercer día de ese año es el Papa Francisco, pero antes de serlo, la infinita pasión de este caballero por San Lorenzo le jugó una mala pasada que nunca olvidará.

Alfio Basile, nacido el 1 de noviembre de 1943, no solo fue un destacado jugador de la “academia” Racing Club, sino también un director técnico que llegó al cargo más importante que puede aspirarse en la iglesia futbolera: dirigir la selección argentina y lograr algún campeonato. El “Coco”, cascarrabias inagotable cuya mirada intimida desde el primer segundo, a sus 80 años puede contarle a sus amigos, familiares o medios, que al asumir como entrenador de San Lorenzo en 1998, vivió una particular experiencia justo al debutar en ese puesto con la institución azulgrana. Mientras el exitoso defensor alcanzaba prestigio, experiencia y éxito con el club de Avellaneda consiguiendo la Intercontinental en 1966, a muchísimas cuadras de ese barrio Jorge Bergoglio no se cansaba hasta la hora de dormirse de hacer pública su devoción por San Lorenzo.

Jorge Mario Bergoglio es el Papa número 266

Fue proclamado tras la renuncia de Benedicto XVI a dicho pontificado, después de la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave en el Vaticano. Afortunado en la religión, desafortunado en los vestuarios, podría decir al prójimo que lo consulte, cuando en el año 1998 la vida le tenía preparada una experiencia ingrata a más no poder. San Lorenzo no andaba muy bien en el campeonato local y todos pedían un entrenador con experiencia, algo para lo que Alfio Basile calificaba perfecto en el análisis tras obtener con la selección argentina la Copa América en 1993. El presidente Fernando Miele viajó a Punta del Este en ese verano con la difícil misión de convencerlo para tomar las riendas del equipo. El “Coco” no olvida aquella visita en suelo uruguayo al recibir al presidente azulgrana y así lo dijo en decenas de entrevistas.

“Me acuerdo de que Miele viajó exclusivamente para contratarme. Yo no quería agarrar porque estaba cansado de trabajar. Pero me rompió tanto las pelotas que me convenció"

 

“Ese tipo es mufa”

San Lorenzo, bajo su batuta entrenadora, debutó contra Platense de visitante un sábado a la noche. En el vestuario se encontró con un cura que hablaba firme con los jugadores y sin dudar le dijo a Miele:

“Vos me contrataste porque no le ganan a nadie. No sirve lo que hace este cura. Echalo de acá porque no lo quiero, ese tipo es mufa”.

Fernando Miele no sabía donde esconderse e incómodo por la situación, debió indicarle al sacerdote que por favor se retirara del lugar. Basile, recordando serio el episodio pero sin perder ese tono de anécdota hilarante, agregó que

“Cuando le dijo que no lo quería, el cura me miró con una cara que no te la puedo explicar… abrió la puerta y se fue. Después, esa noche, ganamos 4 a 1 con tres goles del Beto Acosta”.

Lo que no sabía Basile es que ese sacerdote se había trasladado desde Flores, donde vivía, hacia Vicente López para ver al “Ciclón” y repartir bendiciones, tiempos donde se permitía la presencia de hinchas visitantes en las canchas. Obviamente, aquél cura fan de los azulgranas no apareció más en ese lugar.

Casualmente en el 2013, Basile y Miele se reencontraron en el Faena Hotel durante una fiesta. El ex dirigente le preguntó al “Coco” por el flamante Papa: “¿Me estás jodiendo? ¿Cómo no voy a saber quién es Francisco?”, contestó relajado el DT. Pero Miele, que ya venía preparado para asestarle un golpe de gracia le contestó. “Sí, pero también es Jorge Bergoglio, el cura que vos echaste en cancha de Platense el día que debutaste”.

Alfio Basile en ese instante tragó saliva y se quedó callado. Cualquiera que conoce a este simpático personaje hubiese usado su frase “Sharap, silenzio stampa”. Cabulero a más no poder, el DT con rituales como colocar talco en sus bolsillos y en el hombro, dirigiendo a Boca, no olvidó ese blooper de camarines, incómodo con el destinatario de esa conducta. En Roma, el Papa Francisco jamás recordó públicamente aquella situación, obrando como todo un caballero. Si le pregunta al “Coco”, el DT responde que “cada tanto viajo a Italia, pero nunca fui a verlo. Ni loco voy al Vaticano, a ver si me echa”.

 

Imagen: Prensa San Lorenzo de Almagro

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