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El inolvidable año en que Carlos Reutemann debutó y pulverizó los relojes en Villa Riachuelo

El descomunal piloto argentino comenzó hace cinco décadas su participación en la muy competitiva Fórmula 1, oportunidad en la que marcó la pole-position en el Autódromo Gálvez, sorprendiendo a sus seguidores y a los desconcertados rivales en esa categoría.

Hace 50 años Carlos Alberto Reutemann, el mejor y más consistente piloto argentino de la Fórmula 1, puso en marcha su carrera en una categoría donde nadie regala nada y que reúne a los pilotos más despiadados y competitivos que puedan recordarse. El magnífico corredor que nació en Santa Fe el 12 de abril de 1942, brillante estrella argentina de los deportes motores que falleció el pasado miércoles 7 de julio de 2021, desde su primer día en un bólido de prestigiosos kilates dejó en claro que si le permitían hacer lo que sabía, los demás deberían empezar a mejorar sus performances para enfrentar a uno de lo pilotos de mayor prestigio en la historia de nuestro automovilismo. Hay pocos corredores que desde su primer recorrida en una pista dan señales de su capacidad como pilotos y Reutemann a poco de ubicarse en el legendario Brabham BT 34, dejó en claro que había llegado a esta máxima categoría no para ser una “figura de relleno” en el elenco de competidores, dando a la audiencia incontables muestras de su talento. Prueba de su prestigio al comando de un vehículo de enorme potencia, el “Lole” fue uno de los cuatro pilotos de la Fórmula 1 que marcó la “pole position” en su debut en la categoría

 

Tal como suele ocurrir en esta tradicional competencia que abarca en tres o cuatro días entre los entrenamientos, clasificación y carrera, el piloto argentino desde su primera vez en la categoría más competitiva del planeta expuso que no había llegado a ese lugar para sacarse una foto y quedarse a ver cómo los demás hacían su trabajo. En el preludio de lo que sería su histórico debut oficial en la Fórmula 1, el sábado 23 de enero de 1972 en el Gran Premio de Argentina, Carlos Alberto Reutemann expuso una muestra de su jerarquía como corredor, desarrollando la "insolencia" de conseguir el mejor tiempo de clasificación n con su ascendente Brabham BT34, un cautivante coche que hasta ese momento no había rendido todo lo que esperaban sus fabricantes. Haber marcado con tanta contundencia en ese debut la “pole-position”, no era la conducta habitual para un novato, curiosa situación en la que la mayoría de sus adversarios pusieron en duda lo sucedido, sospechando de un supuesto error en el cronometraje de la fase clasificatoria, negándose a creer que ese gran corredor santafesino de 30 pudiese conseguir el mejor registro, casualmente participando en el Gran Premio de Argentina.

Sorpresivamente, el único que mostró ser un verdadero “gentleman” dentro y fuera de las pistas fue el entonces bicampeón de la especialidad, el escocés Jackie Stewart, quien tras la jornada de clasificación se encaramó como uno de los voceros para legitimar todas las cosas ocurridas en la pista, apoyando a quienes no dudaron de lo conseguido durante esa tanda de registros por Reutemann. El piloto avaló la buena performance del fantástico e inolvidable corredor de Santa Fe, desestimando cualquier clase de queja o apelación en torno al excepcional tiempo conseguido por el argentino, vuelta que le permitió al gran piloto de nuestra nación, largar en la mejor ubicación sobre la recta del Autódromo Gálvez en aquella oportunidad, competencia que presenciaron más de 80 mil asistentes, quienes en aquél fin de semana gritaron eufóricos cuando el “Lole” con ese bólido blanco que casi no tenía publicidades, metió un tiempazo para romper los relojes y llenar de gran alegría a todos los que querían ver finalmente en la especialidad a un destacado piloto de nuestra bandera, llevando todos los colores patrios a la mejor ubicación posible.

 

El esperado debut de Carlos Alberto Reutemann, un joven piloto callado, humilde y muy trabajador, logró que las tribunas se colmaran desde que las puertas del predio se abrieron, porque todos ese domingo querían ver al corredor local conduciendo el Brabham BT34, uno de los últimos modelos creados por el constructor Ron Tauranac, que había diseñado la mayoría de los coches para aquella recordada marca que fundó Jack Brabham bastante tiempo antes. Conviene recordar que esa escudería en los años setenta fue adquirida por el famoso empresario Bernie Ecclestone, visionario de la especialidad que años más tarde se convertiría en el dueño de la categoría merced a su visión futurista sobre la especialidad con motores, antes que esa disciplina automotriz creciese a velocidad subsónica con todas las mejoras que produjo el mundo de la electrónica y la digitalización de los incontables elementos que poblaban esa estructura competitiva. En esos tiempos Ecclestone tomó con acierto la decisión de darle una oportunidad al santafesino, con lo cual con la presencia de un corredor de nuestro país se cerraba satisfactoriamente el proyecto del Automóvil Club Argentino, de impulsar y proyectar a un corredor argentino en la Fórmula 1 a principios de los años ‘70s.

Después que fueran despejadas todas las dudas existentes sembradas por sus rivales y los organizadores se pronunciasen confirmando el notable tiempo logrado el piloto argentino, el numeroso y muy entusiasmado público ubicado en las tribunas celebró el resultado que indicaba que este muy joven corredor largaría primero al día siguiente. En esta primera fila, el otro lugar de privilegio fue para el escocés Jackie Stewart, quien con su Tyrrell había conseguido el segundo mejor tiempo de vuelta para el circuito número 9 en el Autódromo Gálvez. Más allá de cuál era la chance del piloto argentino de desarrollar una buena carrera en esa competencia, aquél registro más veloz se vivía en las tribunas como todo un triunfo, descontando que después las posibilidades del gran piloto local también dependerían de la respuesta del auto que manejaba. Las casi 85 mil personas reunidas en el Autódromo Gálvez, padecieron los casi 36 grados que por esas horas azotaban el pavimento de la pista de competición. Aunque todo asomaba esa tórrida tarde para que el corredor santafesino lograra una muy buena ubicación en esa dura carrera, una decisión errónea del equipo Brabham dejó al argentino sin chances destacadas para hace una buena performance.