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El gesto de un jugador ejemplar

Nunca se sabe hacia dónde vamos, pero lo importante es recordar de dónde venimos. Este jugadorazo de River lo sabe y lo demuestra.

Es la historia de uno de los jugadores estrella de la provincia de Córdoba. Julián Álvarez triunfa en el mundo del fútbol, pero no se olvida de sus raíces nunca. Su primer entrenador da fe de esto y nos cuenta un episodio que nos conmociona hasta las lágrimas. 

Enraizado

Julián Álvarez nació en Río Segundo, donde dio sus primeros pasos… o pases. Desde el minuto cero en el que comenzó a dedicarse a esta disciplina, se supo que iba a triunfar. Debutó con River, de la mano de Marcelo Gallardo, en un partido contra la T. Julián se supera partido a partido y no defrauda a nadie. Ni a la hinchada, ni a su equipo. De golpe, se encuentra jugando contra los más grandes y calzando la casaca de River Plate. Pero al pibe no se le subieron los humos a la cabeza. Recuerda a la perfección de dónde viene y cómo llegó. 

Así fue que, después de leer una entrevista que le realizaron a su primer entrenador en el Club Atlético Calchín, Julián decidió tener un gesto único. Quiso darle un regalo inesperado a la primer figura que tuvo como referente en el ámbito del fútbol. Y este hecho conmovió a toda su localidad natal, ya que en Calchín, hasta los xeneizes gritan los goles de la Araña. 

Un gol del corazón

El vienteañero es conocido como La Arañita y le regaló una camioneta para ayudarlo con su trabajo como distribuidor de distintos supermercados de la zona. “Me llamó Julián el sábado a la noche. Estuve diez minutos al teléfono y no pude decirle más de 3 palabras. Me emocioné, lloré. Lo conozco desde chiquito.Tengo una amistad con la familia desde hace años. Desde chiquito hizo todo esto para tener este presente”, cuenta Rafael Varas. Que fue el primer director técnico de la Araña en el Club Atlético Calchín.

“Yo soy empleado público, y a las tardes le vendo a supermercados. Tengo un auto que me resultaba chico para tanta mercadería. El viernes hablé con el papá de Julián sobre su presente, y se ve que él después habló con Julián y el sábado me sorprendieron con esto. Jamás hubiese imaginado esto. Es algo que cayó… El padre me llamó y me dijo ‘voy para tu casa’. Llegó tocando bocina y abriendo los brazos. Yo no entendía nada. Lloré un montón. Eran las 10 de la noche y seguíamos abrazados. Era muy grande la alegría. Lo que estoy viviendo… No tengo palabras para agradecerle. A la noche me llamó Julián. Yo estaba esperando, para no molestarlo.”, comentó el homenajeado.

Rafael Varas y Julián Alvarez se conocieron hace mucho tiempo. Su DT lo entrenó desde que el jugadorazo tenía 2 años. Y lo vio crecer, pasito a pasito. Sobre el pequeño Julián cuenta: “Él iba a acompañar a sus hermanos. Estaba siempre con una pelota, que en esa época era más grande que él. Después, cuando tenía 3 años y medio ó 4, comenzó conmigo. Lo tuve hasta los 12, cuando dejé el club. Era una persona como es hoy, pero en miniatura. Una persona muy calladita, muy responsable, centrada. Y jugaba muy bien a la pelota, como juega hoy”, cuenta con la tonada que da la nostalgia. 

Varas es una persona humilde y de buen corazón, eso se nota desde su discurso y su posición en torno al gesto del jugador. “No fui su profe, solo alguien que se cruzó en su camino. Soy un agradecido de que él haga esto. Es enorme su gesto. ¿Qué le podés enseñar a un jugador como Julián? Algunas cositas nada más. Lo podés aconsejar, sí. Pero esto es increíble. Es una persona maravillosa”.

Rafael cuenta que Julián ya había tenido gestos admirables. Le había hecho llegar una camiseta autografiada, sin que el DT se lo pidiera. Con estos pequeños y gigantes gestos, Julián y Rafa tienen hasta el día de hoy un vínculo especial. 

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