Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El ejemplo como método de enseñanza

La importancia de saber hacer lo que uno quiere que hagan otros

En una de las prácticas de River de la semana pasada, el Muñeco Gallardo se cansó de que no entiendan cómo era un ejercicio que estaba proponiendo y cortó por lo sano: lo hizo él para que los jugadores lo vean. Una acción tan banal me dejó pensando (es el gran karma de mi vida, me cuelgo a pensar casi frente a cualquier estímulo, por más sutil e irrelevante que sea) en la importancia de saber hacer lo que uno quiere que hagan otros.Podría empezar a contar la historia desde dos puntos completamente diferentes así que voy a elegir el primero por azar. Y es el siguiente: mi abuelo paterno era carnicero. Un oficio que fue aprendiendo desde que era ayudante hasta que, casi 40 años más tarde, pudo juntar lo necesario para ponerse su propio negocio. Mi papá, en la adolescencia, como todos los adolescentes, quería su plata para tener algo de independencia. Lo lógico, como cualquier hijo de comerciante, era que trabaje en la carnicería del viejo. Mi abuelo nunca lo dejó. El argumento era sencillo pero a la vez muy sabio: no quería que su hijo aprendiera el oficio, porque entendía que ese era el primer paso para que se confunda y no estudiara. Es decir, para mi abuelo, si mi papá miraba como él cortaba las milanesas, iba a aprender a hacerlo. El resultado: mi papá se egresó de Contador en la UBA, primera generación de universitarios en mi familia.Segunda historia: una de mis fantasías es ser director técnico de fútbol. Soy periodista deportivo, me gusta mirar y analizar fútbol, miro videos de tácticas y estrategias. Pero no puedo patear una pelota. Nunca aprendí a jugar al fútbol. Nunca me gustó, nunca me llamó la atención. Y quizás sea eso lo que me frena para hacer el curso de técnico. ¿Podría transmitir conceptos estratégicos si no manejo la técnica necesaria para llevarlos a cabo? Esta semana, parece, Gallardo me hizo ver que no.

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