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Diego Armando Maradona: la pelota no se mancha

Un héroe popular mundial que, con la redonda, rompió defensas y prejuicios.

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Diego Maradona

Maradona es un apellido que representa a los argentinos en el planeta. Y al infinito, más allá. Camisetas en el mundo con su cara a la manera de un Che Guevara, murales de homenaje en barrios humildes de América y África, “maradoniano” como adjetivo de una jugada brillante en cualquier deporte, y más ejemplos se pueden sumar para un deportista que con aciertos, y errores, nunca olvidó sus orígenes humildes “Sufrí el hambre, lo mismo que pasa hoy en este país. No cambió nada. Voy a Fiorito y están las mismas calles de barro. Donde nosotros tomábamos el -colectivo- 28 con mi viejo, cruzando dos kilómetros de campo, ahora son todas casas. Son unas villas impresionantes. Una vez quise entrar con el auto, y me reconocieron. ¿Para qué? Sabés cómo di marcha atrás. Me daban vuelta el auto", reconocía “El Diego”  la actualidad de su querida Argentina, en una reciente entrevista con TyC Sports. Este es su principal mérito, que puede exculparlo para muchos de conductas y dichos reprochables, y significa una convicción, y una solidaridad, con los que menos tienen. Rara como encendida en un mundo donde “comanda el billete”, diría Quino. Similar a otra figura popular y controvertida argentina, Evita, Maradona enarbola irreverente el triunfo, y la voz, de los desposeídos sin banderas  “Yo, quizá por el hecho de haber llegado a ser el número uno desde muy abajo, he querido combatir que a los que vienen detrás de mí no los traten como esclavos”, sentenciaba un Maradona auténtico. A sus 60 años el mejor jugador de fútbol todas las épocas, según encuestas oficiales de FIFA y medios especializados -Corriere dello Sport-, sigue siendo polémico, contradictorio, pero nunca complaciente ni mucho menos dominado ni derrotado.

"Cuando nací tenía pelos por todos lados, entonces me pusieron Pelusa", recordaba Diego Armando de sus pobrísimos primeros años en Villa Fiorito, en el duro conurbano bonaerense. Hijo de correntinos oriundos de Esquina, Diego Maradona (1927-2015) y Dalma Salvadora "Tota" Franco (1930-2011), sus primeros años fueron de potreros de Lanús y Lomas de Zamora, en especial en “Las siete canchitas” Allí Francisco Cornejo, el mítico entrenador de Los Cebollitas, divisiones inferiores de Argentinos Juniors, lo ficha en 1969 e inician juntos temporadas brillantes con 136 partidos invictos. De aquellos años es la famosa respuesta en una entrevista televisiva de Maradona, “mis sueños son dos: primero, jugar un Mundial; segundo, salir campeón del Mundo”. El jugador era ya una figura conocida del ambiente por sus demostraciones de destrezas en los entretiempos, y un invitado recurrente del muy visto “Sábados Circulares de Pipo Mancera” en Canal 13 -canal donde 35 años después Maradona tendría su propio show.

Su nombre era el murmullo de la hinchada de Argentinos una tarde del 20 de octubre de 1976. En el vestuario del equipo local que perdía con Talleres de Córdoba,  Juan Car­los Mon­tes, el en­tre­na­dor, “le pre­gun­tó lo que el res­to de ju­ga­do­res sa­bía que le iba a pre­gun­tar”, se narraba en la revista El Gráfico, “”Ne­ne, ¿te ani­más?”, “Sí”, son­rió el ne­ne, “Bue­no, en­trá, ju­gá y la pri­me­ra pelo­ta que aga­rrás, ti­rá un caño”” El chi­qui­lín se pu­so de pie, se al­zó los pantalon­ci­tos has­ta el om­bli­go por­que le que­da­ban de­ma­sia­do lar­gos y es­pe­ró la se­ñal del ca­pi­tán del equi­po pa­ra ir rum­bo al cam­po. El chi­qui­lín te­nía quin­ce años, on­ce me­ses y vein­te días. Era Die­go Ar­man­do Ma­ra­do­na. Era el jugador más jo­ven en la his­to­ria del fút­bol ar­gen­ti­no”, cierra el relato confirmando que efectivamente lo primero que hizo fue tirar un caño a Juan Cabrera. Grandes campañas en un equipo modesto capitalino, con subcampeonato incluído, y por citar, en los Campeonatos Metropolitano y Nacional de 1980 Diego convirtió 43 goles en 45 partidos, lo hacen objeto de deseo de grandes equipos, River primero. Sin embargo Maradona resigna dinero y accede a jugar en Boca Juniors, una institución de gran llegada popular que la temporada anterior había peleado el descenso, y que estaba prácticamente quebrada. No será la primera vez que Maradona pierde plata por cumplir con sus sueños y convicciones, su actual dirección técnica en Gimnasia y Esgrima de La Plata es un ejemplo.

La llegada de Maradona revoluciona la realidad del equipo de La Ribera y en un dura compaña contra el equipo sensación de los primeros ochenta, Ferro Carril Oeste, obtiene el Metropolitano de 1981, su único título a nivel local “De qué me puedo quejar. Tengo todo. Puedo compartir con mi familia esta alegría del título de Boca. Argentinos no se fue al descenso… soy campeón juvenil y quién te dice pueda repetir en España. No tengo más que agradecerle a la vida… me pesaron mucho los dólares que se pagaron por mí. Pero en la cancha me olvido de todo. A la mañana recé mucho. Le pedí a Dios por Boca y Argentinos. Y tenía una confianza ciega porque sabía que Él estaba conmigo” decía eufórico Maradona con el logro, y que se sumaba al título con la selección juvenil en Japón en 1979, y un Mundial en España asomando con optimismo. Era el “Pibe de Oro, el que vale diez palos verdes” que también avizoraba el mundo del espectáculo y la farándula, y allí su primera intervención en el cine junto Jorge Porcel en “Te rompo el rating” (1981). Medio que lo tendra delante de cámaras varias veces más, una de las mejores apariciones en el documental de Emir Kusturica de 2007.

Si bien las esperanzas de Diego en España eran altas, aquel Mundial 1982 de pobre performance argentina, y un paso deslucido por el Barcelona, aunque alcanzó tres copas, la codiciada Copa del Rey 1983 entre ellas, lo llevaron al Nápoli de Italia en 1985. Allí a sus habituales fricciones con dirigentes, y entrenadores, se adosaron los primeros problemas con abusos de drogas y alcohol, como reconoce en su autobiografía “Yo soy el Diego” (2000). Lo mejor estaba por venir en aquel desplazado sur italiano, que padecía entonces una severa crisis, y atraso económico, en contraste con la bonanza industrialista del norte.

 

Viva el fútbol, viva Diego Maradona

“La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja al tercero y va a tocar para Burruchaga...”, reproducimos el antológico relato de Víctor Hugo Morales del segundo gol versus Inglaterra, “¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... Gooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme... Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... Barrilete cósmico... ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 - Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0”. Sigue erizando la piel el mejor gol del siglo XX según France Football.Maradona se equivocó…le faltó gambetear al banderín del córner” diría un risueño Jorge Valdano, su compañero a la derecha que le pedía el pase que nunca llegó, y que en 2006 entregó una de las miradas más agudas sobre los vínculos entre Maradona y los argentinos, “en el momento que Maradona se retiró del fútbol activo, dejó traumatizada a Argentina. Maradona fue más que un futbolista genial. Fue -¿fue?- un factor extraordinario de compensación para un país que en pocos años vivió varias dictaduras militares y frustraciones sociales de todo tipo”

No solamente en el espectacular repunte deportivo que tuvo Maradona en la segunda mitad de los ochenta influyó el técnico nacional Carlos Salvador Bilardo sino también un presente victorioso en tierras italianas. Primero fue un tercer puesto en la temporada 1985/1986 y que derivó en una marcha arralladora, conquistando dos campeonatos italianos (1987 y 1990), una Copa Italia (1987), una Copa UEFA (1989) y una Supercopa Italiana (1990). La vida personal también parecía sonreirle, a pesar que comenzaban los problemas con hijos extramatrimoniales y denuncias de acoso, y se casa con su novia de la adolescencia, Claudia Villafañe, madre de sus dos hijas Dalma y Gianina, en una multitudinaria boda en el Luna Park en 1989.

“Siempre me dolió el caso de -Guillermo- Vilas”, hablaba con José Luis Barrio unos días antes de consagrarse campeón del Mundo en México 86, “ahora se lo reconoce, cuando tiene treinta y pico de años y está luchando, ¿por qué antes no? Porque nos metíamos con que era novio de Carolina, con que tocaba la guitarra, con que hacía poesías… a la gente que nos hace feliz hay que disfrutarlas siempre, no esperar a que se muera o envejezca, y por supuesto que no me refiero Maradona. Siempre nos parecen mejores los de afuera… quédate tranquilo que el gran homenaje a Borges se le vamos a hacer ahora -N. de R. acababa de fallecer en Ginebra-; recuerdo que escuché un día Tita Merello hablando de Gardel: decía que iban a verlo ella y  siete más. Pero claro que murió en un accidente, y entonces sí, lo convertimos en un fenómeno. Los argentinos siempre nos estamos destruyendo”, reflexionaba en una de sus mejores versiones como opinólogo, y  en su mejor año futbolístico.

Tras una escandalosa salida de Napoli, debido a un dóping positivo, y un paso poco feliz por Buenos Aires, donde es detenido por drogas, vuelve al fútbol en el Sevilla español. Poco dura debido a problemas con la dirigencia y recala nuevamente en Argentina en Newell’s Old Boys de Rosario, pese a los esfuerzos de San Lorenzo de Almagro. Su falta de preparación es notoria en 1993 pero es llamado a la selección nacional para afrontar un angustiante repechaje clasificatorio contra Australia. Comienza un nuevo sueño mundialista en Estados Unidos 94 con un arranque prometedor pero otro doping positivo, el famoso “me cortaron las piernas”, y resulta su despedida con la celeste y blanca donde jugó 91 partidos desde 1977, convirtió 34 goles, fue campeón y subcampeón en Italia 90, y sobre todo, fue con esos colores en el pecho que ingresó eternamente en la memoria de los argentinos. Muchos años después la WADA (World Anti-Doping Agency) admitía que la cantidad de efedrina encontrada en sangre de Maradona no alcanzaba para ser considerado dopaje. Tarde.

 

La larga y sinuosa marcha del genio solitario

A mediados de los noventa, mientras la inglesa Universidad de Oxford homenajea a Diego dándole el título de “maestro inspirador de los estudiantes soñadores”, su carrera de futbolista empieza a entrar en su pasado aquejada por reiteradas lesiones. Boca con la dirección de Silvio Marzolini, su técnico en el campeonato de 1981, y Héctor Veira intentan encauzar al ídolo que llegaba al entrenamiento en un camión Scania 360 azul, modelo 113 H,  para que los periodistas “no se le colgaran de su auto para hacer notas” Su último partido oficial es el 25 de octubre de 1997, a poco más de veinte años del debut, contra River Plate, y es reemplazado por otro ídolo boquense, Juan Román Riquelme, ahora distanciados aunque participó en el demorado partido despedida de “D10s” en 2001.  Tiempos de una vida profesional sin brillos, sumados a sus pasos descoloridos en la dirección técnica de Deportivo Mandiyú y Racing Club, no disminuyen la adoración popular  y el 30 de octubre de 1998 se funda la Iglesia Maradoniana en Rosario y que, con los años, se fue expandiendo a distintos rincones en el país y el extranjero. Tienen los Diez Mandamientos sobre Maradona y oraciones dedicas a Diego. Asimismo, festejan Pascuas el 22 de junio, día de los goles a los ingleses en 1986, y la Navidad, el 30 de octubre.

También los músicos comienzan a dedicarle canciones, Rodrigo, quien interpretó el tema “La mano de Dios”, en recuerdo al primer gol con la mano a los ingleses en 1986, Los Piojos con “Maradó”, los franceses de Mano Negra con “Santa Maradona”, Andrés Calamaro con “Maradona”, Claudio Gabis y Charly García con “Maradona Blues”, Los Ratones Paranoicos con “Para siempre Diego”,  Los Cafres con el emotivo “Capitán Pelusa”, Las Pastillas del Abuelo con “¿Qué es Dios?”, entre otros “La pelota no se mancha”, elogiada por César Luis Menotti como la oración más bella dedicada en amor por el fútbol, “Lástima, nadie”, “Se escapó la tortuga” o “La tenés adentro”, frases del genio repentista maradoniano, comparable a su mágica zurda, pasan formar parte de la lengua popular. Maradona ya es leyenda.

El nuevo milenio lo encuentra con más clínicas de rehabilitación, la más recordada en Cuba de la mano de su admirado Fidel Castro, separación de la esposa, más hijos, y juicios con familia y representantes. Con un breve antecedente como manager de Boca, retorna al fútbol profesional nada menos que con la dirección de la selección Argentina en Sudáfrica 2010 y alcanza los cuartos de final debido a una humillante goleada con Alemania. En los últimos años, fue director técnico del Al Wasl FC de Dubai (2011-12), Deportivo Riestra (2013-14), Al Fujairah SC de los Emiratos Árabes (2017-18), presidente del club Dinamo Brest de Bielorúsia (2018) y técnico del Dorados de Sinaloa (2019), de la segunda categoría del fútbol mexicano, donde realiza su mejor campaña  en el banco hasta el momento.

“Es un túnel negro del que todos se atreven a hablar”, decía Maradona al español Jesús Quinteros sobre el éxito, “Pero la mayoría no estuvieron ahí, porque el éxito no es de muchos. Entre el éxito chiquito y el grande hay una gran diferencia. Es una soledad muy fea. Cuando se está en este túnel, hay que intentar tener el equilibrio necesario para saber salir” en lo que parece una lucha que Maradona se empeña a dar todas las mañanas, con noticias sensacionalistas que no decaen en estos meses pandémicos.

“Yo me sentí mimado en mi país”, decía El Diego en los días de gloria y calma, “Por la gente de mi país, no por el poder de mi país. El poder no perdona que haya llegado donde llegué sin pedirles que me echaran una mano. Yo me sentí mimado por la gente de fútbol de mi país, en primer lugar, y después por toda la gente. Porque vieron que yo no tengo necesidad de matar a nadie para hacerlos reír, para darles una alegría futbolística, deportiva”. Ese es tu mayor legado,Capitán Pelusa.

Fuentes: Maradona, D. Yo soy el Diego. Planeta: Buenos Aires. 2000; Maradona, D. México 86. Mi Mundial, mi verdad. Así ganamos la Copa. Planeta: Buenos Aires. 2016 ; https://www.elgrafico.com.ar/etiqueta/diego%20maradona;  https://www.ole.com.ar/maradona/diegopedia-hicimos-diccionario-maradona-_0_YMKa4boAr.html

Fecha de Publicación: 30/10/2020

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