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Después del fracaso olímpico en Tokio 2021, el entrenador de básquet Sergio Hernández abandonó su cargo

En medio de inocultables tensiones entre los jugadores, cuerpo técnico y directivos, la CAB confirmó que el prestigioso coach del equipo mayor ya no dirigirá al seleccionado mayor de la especialidad, una noticia que se intuía durante la participación en Japón.

El desgaste a esta altura de las circunstancias era evidente y perceptible, exhibiendo una relación deteriorada dentro y fuera del rectángulo de juego, un malestar que pareció en los últimos días descomprimirse al difundirse oficialmente la renuncia del talentoso director técnico Sergio Hernández al seleccionado nacional de básquet, quien ya venía meditando esa decisión desde principios del año pasado, pero por obvias cuestiones de la pandemia y también del traslado de la competición olímpica para esta temporada, la dimisión estuvo ligada a no abandonar un cargo tan significativo y decisivo en esta órbita, previo a una visita a suelo oriental para campeonato de esta dimensión deportiva, tal lo ocurrido con esta renuncia anoticiada después del fracaso acaecido tras la eliminación del seleccionado en los “Juegos Olímpicos Tokio 2021”.

 

 

Como si lo gramatical pudiese borrar casi mágicamente la incomodidad que se respiraba en el vestuario durante el último año y medio, en los últimos días se conoció como era de esperar la información oficial. Para darle un tono casi telenovelesco, se hizo saber a todos los medios que “Sergio Hernández se despidió de la Selección. El entrenador argentino, subcampeón del mundo en China 2019, cerró su ciclo al comando del conjunto nacional”, tal como decidió comunicarlo la entidad principal el pasado Viernes 3, un muy escueto aviso que transmitió casi al pasar el titular de la Confederación Argentina de Básquet, Fabián Borro, agregando que había tenido una reunión con el prestigioso entrenador por esta cuestión puntual. Sumando fotos en las diferentes redes sociales, buscando que estas acciones desde la parafernalia digital atenuaran el efecto de semejante notificación, quedó al desnudo que la partida de Sergio Hernández fue manipulada difusionalmente, casi con la misma puntillosidad que reutiliza el Photoshop para corregir la imagen real de la que se obtiene con esa particular manipulación tecnológica.

 

 

Sin poder ocultar en su rostro, sus escuetas declaraciones y actitudes durante la estadía del seleccionado argentino en los juegos olímpicos recientemente desarrollados en Japón, los días del entrenador Sergio Hernández al frente del equipo mayor estaban contados, lógica y esperada determinación que era aguardada por los medios especializados, anuncio que a esta altura de los enmascaramientos gramaticales, se encuadró oportunamente con la muy sugestiva frase en esas horas de “culminó su valioso ciclo como entrenador de la Selección Argentina de Básquet, con la que logró el subcampeonato del Mundo en China 2019”, un ardid que no expone obviamente erosión o malestar al comunicarlo. Armado como algo a medida para no herir susceptibilidades, hasta se notificó la situación con declaraciones del entrenador saliente, buscando reforzar así que todo se había dado en un marco pacífico sin dramas ni cuestionamientos a su gestión en los últimos años.

 

“Me voy muy feliz y tranquilo. Se cumplió una etapa y siento que un nuevo coach debe iniciar otra. Lo disfruté un montón, pero es hora de que comience un nuevo proceso. No tengo tantos motivos para dejar la Selección, pero siempre en mi carrera tuve la intuición de cuándo parar y empezar algo nuevo", tal lo expresado por Sergio "Oveja" Hernández en declaraciones difundidas por el área de prensa de la CAB. "Esto no es nada traumático porque acá lo importante es la Selección, no soy yo. Y la Selección no es de nadie sino de todos. Por suerte tenemos muy buenos entrenadores y yo voy a estar a disposición del que llegue, para que el sucesor tenga las herramientas y una base desde donde partir”, agregó ese comunicado que envió la Confederación Argentina de Básquet, como aquél individuo descuidado que pretende apagar un pequeño foco ígneo arrojando el líquido de un vaso, sin saber que dentro del mismo había alcohol en estado puro.

 

El aspecto que aceleró el anuncio sobre la esperable dimisión del entrenador argentino al cargo de director técnico, naturalmente estuvo totalmente ligado a los pésimos resultados que el equipo nacional de básquet consiguió durante su estadía en los “Juegos Olímpicos Tokio 2021”, una competencia donde el plantel salvo escasos momentos, no mostró una cohesión de juego, ni tampoco una definida línea técnica para enfrentar a sus ocasionales rivales, en partidos que desnudaron la tensión interna que se vivía en esta delegación por esas horas en suelo japonés.

 

 

Conviene recordar que el entrenador Sergio Hernández dirigió tres Mundiales al frente del seleccionado argentino, siendo el segundo más ganador, con un record de 21 victorias y tan solo 5 derrotas, detrás del preparador estadounidense Mike Krzyzewski, datos desde lo estadístico que refuerzan que aquí no peso lo concretado anteriormente, sino la forma en que manejó al equipo durante los últimos 36 meses de su gestión. El director técnico de la selección argentina de básquet deja el cargo con la mayor cantidad de encuentros oficiales en la historia (116) y también el mejor porcentaje de triunfos (72.4%, 84-32), una trayectoria destacada que sobresalió al conseguir una medalla olímpica de bronce y otra de oro en los juegos panamericanos. La penosa forma en que Argentina se despidió de los últimos juegos olímpicos, sin poder acceder a las semifinales, siendo vapuleado por teams levemente inferiores al plantel nacional, dejó en claro que el clima interno dentro de esta unidad de competición deportiva necesitaba una urgente configuración para resurgir y así lograr objetivos superiores de ahora en más.