Ser Argentino. Todo sobre Argentina

De Paris a Sarajevo

Luego de cuatro intentos fallidos, con sus consiguientes desesperanzas, ganamos la Copa Davis.

Luego de cuatro intentos fallidos, con sus consiguientes desesperanzas, ganamos la Copa Davis.

Cuando decimos  “desesperanzas” no  nos referimos al grito de Gastón Gaudio y su “¡Qué mal que la estoy pasando!”.  No, no estamos hablando de eso.  Nos referimos a la mala suerte que tenemos para conseguir este ansiado título.

"Ansiado" le queda corto.  Recordemos las 9 veces que nos fuimos en la puerta (semis finales). Revivamos esa sensación de “casi logrado” que tan bien conocen los que portan la casaca argentina, ya sea en los Mundiales de fútbol, en los Juegos Olímpicos con el básquet o en diversos torneos de distintos deportes  por los cuales permanece ese retrogusto amargo de haber estado cerca de lograr el primer puesto.

Quizás, el equipo menos pensado que se quedó en la puerta fue el de Federico Del Bonis, quien le ganó el quinto punto a un claro superior, pero muy asustado, Ivo Karlovic. Fue en 2016.

Era el fin de semana del 25 al 27 noviembre. ¿Lugar? Arena Zagreb, Croacia . ¡De visitante, viejo! La superficie, como lo llaman ellos en inglés, fue “Hard - RuKortHard Tournament MF”, más conocida como “Piso Indoor” .  Se destacaba por lograr una velocidad de pelota ni muy  rápida ni muy lenta, diaríamos que media lenta.

El equipo estaba conformado por Juan Martin Del Potro, Leonadro Mayer, Federico Del Bonis, y Guido Pella -que no llegó a jugar porque no fue necesario -. Resultado final: Argentina 3, Croacia 2.

Lo indefinible de todo es lo que pasó al año siguiente. Casi con el mismo equipo, Argentina pierde frente a Italia y desciende al caer en el repechaje, frente a Kasajistán.  Explicámela. Porque si me decís que perdimos ante Croacia, España.. No, Italia nos mandó al repechaje.

Tenemos nuestros blancos y negros, nuestra bipolaridad, pero esto es too much. Está bien que cuando tuvimos a La Legión no la ganamos. Hubo mucha pelea, mucho vedettismo, quizás. Solo basta con hacer memoria en la turbia elección de Mar del Plata como sede para la final contra España, para ubicarnos en la magnitud de la pavada y el desenfoque del objetivo.

Pero esta vez, conseguimos ese mismo objetivo con un equipo como debe ser: compacto, sólido, unido. Parecía que Orsanic había logrado poner en caja a todos los singlistas argentinos y cohesionar a un equipo. Nos duró lo que un gas en una canasta.

Lástima. Parecía ser un camino a seguir. El de los argentinos unidos para conquistar París.

Un poco de historia

Dicen los libros que la racha de llegar a las finales de la Copa Davis y perderlas inicia en 1981, cuando Estados Unidos nos ganó 3-1, con Vilas y Clerc a la cabeza. Quince años después, en 2006, viajamos a Rusia, en donde caímos por 3-2. De ahí al 2008. Recibimos en el Estadio Malvinas Argentinas a la poderosa España que nos pasó el trapo. Nos vapulearon por 1-3. Y, claro, aquel equipo europeo tenía a Rafa Nadal prendido fuego. Nuestros representantes eran David Nalbandian y M. Del Potro. Y cuando creíamos que todo estaba terminado, creíamos (digo bien), se nos dio la “revancha en la final”, con los gritos de la cancha como banda sonora.

Años después, en 2011, se dio una final épica. Viajamos al viejo continente y  como buenos argentinos que somos, no podíamos achicarnos. Sabíamos que ésta la ganábamos. Pero no. Nos volvimos a equivocar. Nos bajaron de un golpe como de boxeo de ésos que pegaba Carlos Monzón o Lucas Matthysse .  Perdimos de visitante 3-2.

Hasta publicado esto, nuestro equipo argentino en Copa Davis se alzó con 86 duelos ganados y 63 derrotas en un total de 149 series protagonizadas. Recordemos que participa de este evento desde 1923.

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