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Copa Libertadores: los equipos argentinos se complicaron para continuar en carrera por el título

Los regresos de Boca Juniors y River Plate culminaron con empates desfavorecedores, Defensa y Justicia perdió sin ofrecer resistencia, mientras Racing fue el único que sacó un resultado destacado como visitante en Brasil.

La euforia de acrílico y cotillón outlet de la Copa América quedó atrás, un campeonato de selecciones venidas a menos que dejó en claro que el fútbol europeo ostenta un nivel que le permite esperar optimista el Mundial 2022 en Quatar con muy renovadas expectativas, mirando el futuro sin la preocupación de los equipos sudamericanos. Ahora llegó veloz e inapelable el tiempo de la Copa Libertadores, una competencia que depara importancia en varios sentidos para las instituciones argentinas, las cuales saben que llegar a la gran final no solo significa la chance de un soñado logro deportivo, sino también coronar una cifra de premios que las arcas de estos clubes requieren desesperadamente en los duros tiempos de la pandemia que trastocó todo desde marzo de 2020.

 

Los primeros partidos de la competencia que más cautiva al público local por sobre todos los torneos programados a lo largo del año, finalizó esta semana con resultados bastante preocupantes para aquellos que apuestan a proseguir en carrera para conseguir un trofeo que en muchos casos tiene más valor que el título local de cada temporada. La vuelta del Boca de Miguel Ángel Russo contra el Atlético Mineiro fue patética y ahora no le van a poder echar la culpa del asunto a Carlitos Tevez. El equipo Xeneixe no sabe a que quiere jugar y los brasileños realmente con muy poco le complicaron un partido, que, salvo la jugada del gol mal anulado por el VAR, dejó hondos pozos de preocupación en el equipo de la Ribera sabiendo que la revancha en Brasil es más difícil de lo imaginado.

 

Si bien el plantel que maneja Russo asumió con seriedad el encuentro, la presencia de los nuevos jugadores con aquellos sobrevivientes de la purga que azota al equipo que juega de local en la Bombonera, deparó un combinado de integrantes que no comulgaron firme con el planteo táctico que los boqueases intentaron en su cancha. El equipo de Brasil hizo la lógica, es decir, resguardarse defensivamente, contra-atacar cuando las circunstancias lo permitiesen y dejar todo abierto para la revancha en Brasil, por más que un gol de Boca como visitante pueda ser la espada de Damocles para seguir en la competición. El 0 a 0 en la cancha de la calle Brandsen premio la tozudez defensiva, cercenando aquel intento del equipo dueño de casa que no supo, no pudo o no entendió como conseguir la diferencia.

 

Veinticuatro horas más tarde y sin rastros de la lluvia que amagaba con arruinar el match, River Plate jugando como local padeció una nueva frustración contra un equipo dirigido por Milito, cuando los millonarios no pudieron vencer a Argentinos Juniors, un equipo sin estrellas que se le paró de igual a igual al staff de jugadores que maneja Marcelo Gallardo consiguiendo un empate en un tanto que significa medio boleto a la clasificación si luego en la revancha el partido finaliza empatado sin goles. Con una justa asistencia de Braian Romero a Matías Suarez, los de Núñez se pusieron en ventaja cuando apenas transcurrían diez minutos del primer tiempo, etapa que cuando estaba por concluir sorprendió a todos los especialistas justo cuando dos certeros cabezazos de delanteros visitantes, finalizaron con el tanto de Gabriel Hauche, un balde de agua fría para los dueños de casa.

El técnico millonario puso en la cancha lo mejor que tenía y no le alcanzó para conseguir una victoria por varios goles frente a su rival, un equipo que supo pararse de contragolpe para mantenerlo a raya cuando los locales avanzaban sin demasiada precisión. Usando un planteo apropiado para marcar a las supuestas estrellas de River, Milito ordenó dos líneas defensivas que se complementaron adecuadamente para bajar sensiblemente el nivel de peligro en la valla de los “bichos colorados”, un planteo al que Marcelo Gallardo jamás le encontró la vuelta con los cambios y ordenamientos de estructura efectuados para alterar ese empate del primer tiempo que nunca más puso ser modificado, dejando serias señales de preocupación para los riverplatenses si el match de vuelta culmina empatado sin goles.

 

Defensa y Justicia con todos los bríos y entusiasmos de ser el equipo mimado por los medios y muchas hinchadas rivales, pasó una noche nefasta como local frente al duro planteo de Flamenco, un equipo brasileño muy modesto que se paró de contra para no arriesgar demasiado y en una pelota, la habilidad de Michael para darle a los visitantes no solo el triunfo sino un gol como visitante que significa mucho para la revancha en el campo brasileño. Esgrimiendo un fútbol obtuso, sin brillos y con desniveles enormes en sus líneas, el equipo argentino fue un fantasma de sí mismo en anteriores compromisos, una velada en la que los visitantes tuvieron dos ocasiones para volverse a Brasil no solo con la victoria sino con una diferencia de goles más abultada.

 

De todos los equipos de Argentina, el único que dejó una buena imagen para el partido de vuelta fue paradójicamente Racing, quien jugando de visitante en Brasil contra San Pablo rescató un empate en un tanto con mucho sabor a victoria. Dejando en claro que entiende lo que predica su discutido entrenador, la academia jugó momentos acertados de fútbol con convicción, lo cual dejó muy satisfecho al DT Juan Antonio Pizzi, que analizando lo alcanzado en el partido de ida se mostró conforme, pensando que además del tanto como visitante, su equipo puede definir de local la situación sin sufrir tanto como en anteriores partidos contra este rival proveniente de tierras cariocas. El poder goleador de Copetti y su entrega para pedirlas todas y patear al arco, tuvo su premio en el partido jugado allí en Brasil, donde Racing pudo incluso haberse vuelto con una clara victoria que no hubiese sorprendido a los que apreciaron ese 1 a 1 final en los primeros noventa minutos de juego.

 

Los conflictos en Boca con Cardona y una comisión de fútbol que desacomoda todos los elementos que debería poder controlar, la obligatoria burbuja sanitaria de River por haber regresado de los Estados Unidos y el magro trabajo previo de Defensa y Justicia, dejaron rancio sabor para estos equipos en sus partidos por la Copa Libertadores, con resultados que de no experimentar un cambio pueden dejarlos afuera por diferencia de gol o tal vez en una absurda e inesperada definición por penales. Racing volvió de Brasil con calma y serenidad, sin subestimar lo conseguido como visitante, único encuentro de un conjunto argentino que dejó perceptibles señales de poder mantenerse en esta copa sin padecer en demasía el partido de vuelta. Mientras los devaluados festejos por una Copa América de cabotaje permanecen en la óptima mediática, los hinchas de los equipos que participan de la competencia por el trofeo más codiciado, tragaron saliva esperando que sus equipos en la vuelta puedan cambiar su estrategia para no cerrar en una semana su presencia en una competición que además de prestigio, reporta excelentes cifras millonarias en dólares para las alicaídas arcas del futbol local en agitados tiempos de prologada pandemia sin un final a la vista.                  

Imágenes: Conmebol

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