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Cinco amigos y Boca

Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Sana y los hermanos Farenga: cinco amigos que fundaron el Club Atletico Boca Juniors.

El 3 de abril es una fecha clave para el mundo xeneize: fue el día de la fundación de Boca Juniors.

Un día te juntás con tus amigos y, charlando de todo un poco, deciden fundar un club de fútbol. Allá por 1905, situaciones así no eran tan extrañas. Algunos de esos clubes quedaron en el camino, otros perduran hasta el día de hoy.  Es el caso del grupo conformado por Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Sana y los hermanos Teodoro y Juan Antonio Farenga. Tuvieran la idea de la fundación del club bostero el 3 de abril de ese año. La pasión por el fútbol crecía a pasos agigantados y, en el peor de los casos, nada tenían que perder.

Como la reunión –que había comenzado en la casa de Baglietto– fue interrumpida por visitas inoportunas, la ceremonia de fundación siguió en un banco de la plaza Solís. Según se cuenta, los colores del Club fueron elegidos en un juego de azar. Parece que los amigos no se habían puesto de acuerdo para definir la gama que llevarían tantas casacas en el futuro. Fue entonces cuando decidieron que elija el destino. A Esteban Baglietto se le ocurrió decir: “Los colores de la primera embarcación que llegue al puerto de La Boca serán los colores que tomaremos para nuestra camiseta”. Y así pasó: asomó en el horizonte una tripulación proveniente de Suecia con los colores del país. El destino ya había hablado y, en consecuencia, los colores elegidos para el Club fueron el azul y amarillo. 


Según cuenta  el libro del periodista Alejandro Fabri, la cancha de Boca era una basural. Un terreno que se utilizaba para desechar lo que no se utilizaba más, sumado a grandes cantidades de estiércol de caballo. Vecinos con ganados y crías de chancho que utilizaban esa zona le adjudicarían al Club,  tiempo después, el famoso apodo “bostero”. Los equipos rivales que no frecuentaban el barrio se quejaban cada vez que debían ir a La Boca para enfrentarse con el equipo local. Pero, poco a poco, "La bombonera"  fue cobrando la forma que tiene hoy. El estadio, que actualmente conocemos como Alberto J. Armando, fue levantado por el tío de un amigo de los cinco fundadores, el Arquitecto Ricardo Etcheverri, el mismo que tenía la propiedad del Club Ferro Carril Oeste. 

Pero esto no fue lo único que olió mal durante la fundación del Club. Si viajamos un poco para atrás, cuando todavía se estaba buscando locación para levantar el estadio de Boca, sucedió un episodio insólito. Alguien consiguió un terreno tres veces más grande, pero….no estaba en el barrio. Quedaba en la localidad de Wilde, Provincia de Buenos Aires. Ante esta posibilidad, casi 1300 de los 1600 socios con los que contaba el club exclamaron sin dudarlo que si el  estadio se mudaba, dejarían de pagar la cuota. ¿Entonces? No pasó absolutamente nada. No se modificó la locación y el club siguió en el barrio. La Boca, el estadio, la mística y los xeneizes, todo en el mismo lugar desde 1916.

Así que todo comenzó con cinco amigos tomando un vino y hablando pavadas. Decisiones como la de fundar un club de fútbol, muchas veces, pueden tener efectos que van mucho más allá de lo que alguna vez hubiésemos podido imaginar. Algo que comienza como un plan entre camaradas puede volverse enorme, mucho más grande que nosotros. Como les pasó a estos hombres, que bautizaron su flamante club con el mismo nombre de su barrio: Boca (Juniors, claro, porque el prestigio inglés estaba altamente valorado en esa época).

Baglietto, Scarpatti, Sana y los Farenga no eran la mitad más uno por ese entonces y sus jugadores no valían los millones que valen ahora. Pero hoy, más de 100 años después, el amor por la camiseta de Boca permanece intacto.

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