Ser Argentino. Todo sobre Argentina

César Menotti, una filosofía de juego y de vida

Palabra mayor en la historia del fútbol argentino con una idea de juego clara en una era política oscura, que le permitió a la Argentina ser Campeona del Mundo.

Un día como hoy nacía en Rosario Cesar Luis Menotti, Hijo único, proveniente de una familia de clase media alta y parado desde chico en la vereda de Rosario Central. Removiendo el pasado, en su infancia, caminando las calles de tierra del barrio y con sus 8 años iba de traje, corbata y bien peinado a la cancha a ver a su querida “academia rosarina”, todos los fines de semana. El fútbol comenzaba a ser de gran importancia aunque practicaba muchos deportes en su club, como básquet, Voley, natación o Boxeo. La importancia que tenían en ese momento los clubes barriales no pasaba solamente por las actividades deportivas sino por la enseñanza social, permanentemente asistía a bailes familiares o fiestas de fin de semana y así formaba poco a poco sus valores. El ambiente en el que creció ayudó a moldear una persona histórica para el futbol argentino, percutiendo y golpeando constantemente el metal de la experiencia que logró fundirlo y endurecerlo para finalmente materializar la primera copa del mundo para Argentina.

Las expectativas puestas en el fútbol

El fútbol comenzó a ser el jefe económico de la cultura de los clubes y tras la muerte de su padre César Luis Menotti empezó a jugar en la liga de un pueblo en Rosario para ganar dinero. Cuenta en una entrevista que le daba vergüenza que su amigo trabajando en el ferrocarril, con tantas horas de trabajo, gane menos que él en una liga muy poco conocida. La Pelota definitivamente había pegado el salto del escritorio al mundo de los grandes negocios. En 1960 debuta en Rosario Central ante Boca como centro delantero, mostrando buenas actuaciones es fichado en 1964 por Racing, donde juega una temporada y muda su fútbol hacia La Boca. En su primer año vistiendo la camiseta xeneize obtienen su primer título como jugador. Tras un breve paso por el fútbol de Estados Unidos, se dirige a jugar al Santos de Brasil con el gran Pele, el mejor jugador del mundo en ese momento. La ruleta de la vida los iba a volver a encontrar en 1973 en Argentina, precisamente en el Palacio ducó. Ya Menotti sentado en el banco y como Entrenador, Santos derrotó a Huracán por 4 a 0.  Esa iba a ser el último partido de “o rei” en suelo albiceleste.

El gran DT

Después de un paso fugaz dirigiendo a Newells, en 1971 inicia su historia como uno de los Entrenadores más influyentes de nuestro fútbol, comenzando su viaje en Huracán. Allí se deja ver su filosofía de juego de posesión, de ataque constante y buen trato de la pelota formando un estilo dinámico y directo. ¿El resultado? Campeón luego de dos años dirigiendo, levantando en 1973 el Torneo Metropolitano con el globo de Parque Patricios. Un año más tarde la Selección Argentina recibe un duro resultado en la Copa del Mundo realizada en Alemania, luego de irse en la Segunda Fase y dejar una mala imagen, se comenzó a buscar DT por Parte del presidente de AFA en ese momento, David Bracuto, quien había sido anteriormente presidente de Huracán y además cortó un largo periodo de intervención por parte de los militares en la AFA.  El elegido fue Cesar Menotti.

Los años difíciles y la Copa del Mundo

El 24 de marzo de 1976 se produce un nuevo golpe de estado en Argentina, dejando un saldo altísimo de muertes y desaparecidos, conformando una de las épocas más sangrientas de la historia nacional. Menotti, con una idea política totalmente diferente, regresa de un amistoso en Polonia con la Selección y presenta la renuncia, pero al no estar intervenida la AFA lo convencen de continuar en el cargo hasta el Mundial de 1978. Todo el país sabía lo que ocurría. Las persecuciones, desaparecidos y el autoritarismo de parte del gobierno de turno pasó a ser habitual. Éramos un país con las vendas caídas observando todo pero con las vendas en los brazos, totalmente inmóvil. La Energía del pueblo tomó valor en el Mundial que se disputó en casa. En ese marco histórico que el gobierno creía favorable terminó siendo un problema. El combinado argentino, de la mano de Menotti y mostrando un futbol como marca su libreta, logró consagrarse campeón venciendo en la Final a Holanda por 3 a 1. La figura mundial y holandesa, Johan Cruyff, no participó de ese certamen por la violación de los derechos humanos en el país anfitrión. El principal problema para el gobierno fue que 10 millones de personas se juntaron a festejar el título cuando las reuniones sociales estaban prohibidas. El fútbol traspasó los inconvenientes, despertó las pasiones, algo que sólo este deporte genera.

Al año siguiente de palpar el éxito y con el puño bien apretado, decidió dirigir al seleccionado argentino en el Mundial juvenil. Dentro del plantel había un petiso ruliento que algo sabía con la pelota. El joven Maradona fue dirigido por el maestro y comenzaba a demostrar su grandeza futbolística convirtiendo 6 goles en el certamen. Ramon Diaz fue el goleador con 8 goles. Argentina fue Campeón. El flaco finalizó su vínculo con la selección nacional luego de perder en segunda fase en el Mundial de 1982 disputado en España. Dejó una huella gigante.

El Barcelona quería continuar el legajo de la pelota al ras del suelo y la combinación de pases, por lo que fichó al Técnico argentino en 1983. Allí ganó Copa del Rey, Copa de la Liga y Supercopa y sólo perdió 16 partidos. Asimismo dirigió equipos importantes como Atlético de Madrid, Boca e Independiente, entre otros.

Jugar con pele, dirigir a Maradona, dirigir el Barcelona y salir campeón del mundo es un sueño hasta complicado de soñar. Sin embargo hay un flaco bien alto que cumplió varios sueños propios y ajenos, hizo feliz a un pueblo argentino al ver de cerca a su seleccionado salir campeón del mundo.

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