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César Luis Menotti: el tipo que entendió todo

"El flaco" puso al fútbol en un lugar al que el país no había llegado nunca y del que nunca más salió

No sería nada nuevo decir que el fútbol argentino estuvo siempre entre los mejores del mundo en calidad de jugadores. Mano a mano con Brasil, que nos triplica en cantidad de habitantes, somos las máximas potencias en talento individual. La muestra más contundente es que los tres mejores jugadores de la historia, son de alguno de esos dos países. Y si tuviéramos que agregar uno, sería el argentino Di Stéfano. Recién en quinto lugar por ahí te entra Johan Cruyff.

Cuando César Luis Menotti se puso al frente del Seleccionado Nacional, el fútbol argentino en el exterior no existía. Ni a los jugadores ni a los dirigentes les importaba mucho el éxito internacional. La Copa Libertadores era apreciada, sí, pero ahí pará. El fútbol era otro en todo contexto. Sin querer polemizar, Bilardo tenía razón cuando a principios de los 80 decía que el fútbol no era más un deporte, sino un negocio. ¿La polémica sería porque Menotti era un lírico del juego vistoso y "El narigon" un resultadista? Una idiotez inventada para vender más diarios y revistas "El gráfico". Pero para los dos la victoria es el objetivo. Los medios para alcanzarla, distintos a toda vista. Para los dos, el equipo era la clave para ganar. Los equipos de Bilardo jugaban con diez jugadores asistiendo a Maradona y Diego desequilibrando los partidos. No está mal, si tenés al mejor y los resultados están a la vista. Menotti creía más en una maquinaria compleja, en donde todos los jugadores tenían la posibilidad de desequilibrar. No tenía un Maradona y tampoco está mal y los resultados también están a la vista. Lo hizo en el Huracán campeón de 1973, que salvo los hinchas, todos olvidan que en 1971 casi desciende.

Menotti rescató la mística de "La máquina" multicampeona de River, de "Los matadores" de San Lorenzo y de los grandes equipos de Racing e Independiente o el Boca de Juan Carlos Lorenzo. Solo que con esa mística armó un equipo nacional al nivel del fútbol que estaba llegando. Uno mucho más competitivo físicamente, en el que no se podía perder la calidad de juego.

Menotti fue la celestina de la historia de amor de los argentinos con la Selección Nacional. Antes de este hombre no había tal amor. Ese amor se basó en sentirnos orgullosos de la Selección y es el amor más profundo que tenemos como pueblo. Lamentablemente, quizá el único.

"El flaco" profesionalizó al fútbol argentino a nivel Selección y eso quedó instalado para siempre. Bilardo lo profundizó también a nivel Selección, y otros cuantos más a nivel clubes: Bianchi, Ramón, Bielsa, Sabella. Ni hablar de "El muñeco". Algunos siguieron con la idea de que el fútbol es eficacia sin perder belleza, como alguna vez dijo César Luis Menotti. Y no es casualidad de que Menotti haya sido el Director General de la Selección de Scaloni y de que esta Selección sea tan ganadora jugando tan lindo.

Se lo tildó de "lírico" para joderlo. Era un tipo al que le encantaba teorizar sobre fútbol y verdaderamente sabía de qué hablaba. Decía cosas como que (el fútbol)

en la Argentina es un hecho cultural y que debe generar una relación afectiva con la gente.

Verdad. Pero fue siempre así y en Brasil o Italia, por poner ejemplos, también lo es. Y decía que

Hay dos cosas más importantes que los títulos: el reconocimiento y el respeto.

Vaya si "El flaco" obtuvo todo eso gracias a este maravilloso deporte...

 

Imagen: Oro Deportes

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