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Ir a la secciónBuenos Aires - - Martes 13 De Octubre
El corredor santafesino Carlos Alberto Reutemann obtuvo 12 carreras como piloto en la Fórmula 1 desde su soñado arranque en 1972, cantidad que hoy puede sonar escasa frente a los demoledores records de Schumacher, Hamilton, Vettel o Verstappen, pero en aquél momento ganar una docena de competencias era una cifra nada despreciable, más en las condiciones existentes en aquél momento de la especialidad top.
El domingo 13 de enero de 1974, “Lole” estuvo a punto de obtener el triunfo que todos los pilotos soñaron desde el primer día que se suben a un auto para correr, pero por esas cosas del destino, un error técnico le impidió al talentoso deportista de Santa Fe ganar la gran carrera cuando solo le faltaban pocos metros para llegar primero a la bandera a cuadros. El historial de Carlos en el gran premio de nuestro país, ostenta dos segundos puestos y dos terceras ubicaciones, pero la victoria en suelo argentino se le negó muy desafortunadamente.
Nadie que la vio por televisión o en ese autódromo que aún no se llamaba “Hermanos Gálvez”, pudo olvidar aquella situación tan angustiante para el notable corredor provincial. Reutemann corría con el Brabham BT44, del equipo del empresario y productor Bernie Ecclestone. En el autódromo había más de 100 mil personas y “Lole” largó desde el sexto lugar avanzando hasta la primera posición en apenas tres giros, encima con el paso de las vueltas les sacó medio minuto a quienes lo perseguían, pero llegó el fatídico giro 51. Al argentino le habían cambiado la suspensión trasera antes de la dura carrera, porque inesperadamente la rueda trasera derecha se había trabado con el portamasa, pero en el apuro con ese inconveniente se olvidaron de cargar la última lata de combustible de 18 litros. El diseñador Gordon Murray una pocas horas más tarde explicó el percance acaecido en el Brabham BT44, que faltando 700 metros para la bandera de llegada se quedó sin combustible, con el piloto sentado en el asfalto. Dennis Hulme, corredor de Nueva Zelanda que había salido campeón en 1968, logró por ese duro percance del piloto santafesino ganar su última carrera en la especialidad.
Juan Domingo Perón era nuevamente presidente de Argentina e interesado por ver la carrera de F1 en el circuito porteño, había salido desde la Casa Rosada en helicóptero, aterrizando con su esposa Isabel en la parte externa del circuito. Al General le avisaron que Reutemann iba puntero con gran diferencia sobre los demás corredores y el mandatario llegó al lugar con todo coordinado por el ex-presidente interino Raúl Lastiri en lo que iba a ser una maravillosa fiesta y terminó sentado en una butaca del gran palco, decepcionado, pero cuando el “Lole” fue a saludarlo, esbozó una sonrisa de par en par, buscando consolar al corredor de Santa Fe que había subido al palco después de dejar su auto en el pasto. Perón, a falta de otra cosa a mano, decidió regalarle su lapicera después de ofrendarle un muy sentido abrazo ante lo ocurrido, mientras Isabelita observaba allí emocionada lo que ocurría. Pero lo mejor estaba por suceder. Horas más tarde, mientras Carlos se acomodaba en su box junto a su esposa “Mimicha” para volver a casa, una persona de ceremonial se acercó al lugar y le dijo que el presidente lo invitaba a almorzar en Olivos, crucial encuentro que ocurrió el martes, a 48 horas de aquella falla técnica que le impidió ganar esa carrera en su país.
A pesar de no haber ganado y luego ser recibido por el Presidente Perón, el corredor de Fórmula 1 permanecía afectado por lo ocurrido, situación donde la toma aerodinámica de su coche se quebró faltando poco para el final, algo que no afectó al insólito problema de combustible ocurrido. En una entrevista con la revista “Corsa”, Carlos dijo:
“Nunca superé la enorme tristeza de no haber podido ganar en mi país, quedé en shock, aunque los ensayos no habían sido del todo satisfactorios, intuitivamente estaba seguro de que el auto era excelente, pero después de lo ocurrido, esa noche no pude dormir. Varias veces me desperté sobresaltado. No me podía resignar inconscientemente a no haber ganado la carrera".
tal lo que comentó “Lole” tras esa desilusión, sentimiento que esa tarde 100 mil argentinos vivieron, al ver como se quedaba sin combustible a pocos metros de una victoria, triunfo que hubiese marcado un hito inolvidable en su ya valiosa carrera, compitiendo en la categoría más importante del mundo de todos los tiempos.
Imagen: Prensa Biblioteca Nacional
Fecha de Publicación: 06/10/2024
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