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Argentina venció a Chile de visitante, un destacado triunfo con Messi mirándolo desde París

La fantástica victoria del seleccionado argentino sobre su archirrival trasandino, jugando en la altura de Calama, dejó en claro que el equipo blanquiceleste asumió la seria decisión de exponer un planteo táctico que no dependa de su cotizada y valiosa estrella deportiva.

El primero de los últimos cuatro partidos de las eliminatorias, sin contar el match que está pendiente con Brasil en suelo carioca, que no se llegó a jugar por conflictos sanitarios allí en ese territorio, dejó un mensaje alentador para Lionel Scaloni y sus dirigidos. Argentina lenta pero paulatinamente, está aprendiendo a fuerza de prueba y error, que puede y deberá en algunas ocasiones salir a la cancha sin Lionel Messi, su máxima estrella y el mejor del equipo blanquiceleste en las últimas temporadas. Este jueves, jugando como visitante allí en Calama, localidad chilena que está a varios metros de altura sobre el nivel del mar, dio su primer examen futbolístico de peso superando al equipo local por 2 a 1, en un partido a fin de cuentas para cumplir con los compromisos, fase eliminatoria que ya tiene al equipo de nuestro país clasificado para el “Mundial Qatar 2022”.

Las aclaraciones no están de más. El equipo que enfrentó nuestro seleccionado es apenas a esta altura de las circunstancias, un simpático y previsible fantasma de sí mismo, porque el plantel que dirige Martín Lasarte no es ni la mitad de aquél que ganó la Copa América o ese que amargaba a la selección de nuestro país cada vez que acontecía una definición desde el punto penal. La actual formación trasandina está muy lejos de aquél conjunto que bajo la dirección de Sampaoli provocaba estragos en los rivales por su dureza en la marca, persistencia en el arco rival y algunos jugadores con potencia en las redes rivales. El staff de jugadores que el técnico chileno dispuso en la irregular cancha de Calama, localidad al fin de cuentas elegida por su altura para complicar respiratoriamente a su oponente, dejó mucho que desear y mostró que de seguir de esta forma, falta muy poco para que como se comenta en los medios chilenos, pueda quedar fuera de la clasificación al próximo torneo de países en los Emiratos Árabes.

Los personajes que suelen complicarle la existencia a la selección blanquiceleste fallaron a la hora del partido o directamente no participaron, como el caso de Antonio Vidal. Solo Alexis, un referente del equipo que provocó celebrado estupor con las conquistas hace un lustro, puso algo de su jerarquía en las canchas, pero hasta el arquero Claudio Bravo, una habitual figura de peso, padeció problemas físicos y fue responsable directo del segundo tanto de la selección comandada pro Walter Samuel, en inesperado reemplazo de su DT titular, quien debió quedarse en nuestra república ante la ausencia de un PCR negativo en el chequeo sanitario. Se esperaba que la selección de Chile saliese firme en los primeros minutos a inclinar muy veloz las acciones, poniendo a diez de sus jugadores en campo rival, pero esa obvia estrategia le duró unos pocos segundos cuando Argentina hilvanó un contragolpe que de milagro no se convirtió en el primer tanto del partido. Obviamente el equipo local buscó taparle en esos primeros instantes la salida al conjunto blanquiceleste, pero el exitoso plantel que ya está clasificado para el próximo mundial, hizo pesar su experiencia neutralizando los ataques de la formación trasandina con calma, paciencia y salidas bien elaboradas desde el fondo.

 

Ángel Di María, convertido en la ocasión en el capitán de nuestra representación, encaró antes que se cumplieran diez minutos de juego un ataque por el lado derecho en campo contrario. En el vértice del área grande, naturalmente buscó desconcertar a sus rivales en una maniobra que como era de esperarse, se inclinó hacia adentro para posicionar su pie izquierdo a la hora de patear al arco contrario. Con una interesante predisposición dando acertados pasos para gambetear a los contrarios, avanzó unos metros hasta que encontró la posición ideal para sacar un furibundo zurdazo que se metió por el palo más alejado a media altura, haciendo inútil el vuelo del arquero local, quien quedó descolocado por sus compañeros cuando advirtió que la pelota ya se le venía, pero abriéndose en su viboreante trayectoria buscando la red. Las manos del guardametas no alcanzaron ni a rozarla, pocos segundos entre el inicio de la maniobra y la feliz conclusión, donde los argentinos en una jugada de contra-ataque no solo se pusieron en ventaja, sino que expusieron la fragilidad de un equipo dueño de casa, sin demasiados pergaminos para incomodar a su oponente.