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Argentina sigue sin rumbo y ni siquiera le pudo ganar a Chile de local

El planteo de Lionel Scaloni nunca tuvo sustento y la preocupación crece camino a los próximos partidos por las eliminatorias, en un grupo donde todos tienen chance de poder clasificar para el Mundial Qatar 2022. Espera una Colombia victoriosa el próximo martes.

Los partidos por la séptima fecha de las eliminatorias dejaron conclusiones preocupantes, especialmente para los incontables seguidores del gran equipo albiceleste, que este último jueves jugando de local en el nuevo estadio de Santiago del Estero ni siquiera pudo lograr una victoria frente a su similar de Chile. El empate 1 a 1 en el estadio Madre de Ciudades de la localidad santiagueña no conformó a nadie y dejó claro que el técnico argentino hoy ocupa ese cargo más por cuestiones personales que deportivas. Las críticas en las últimas horas de los medios deportivos fueron lapidarias con el entrenador argentino, entre ellas la del más importante relator deportivo radial de la actualidad que sostuvo que “Scaloni es un pésimo entrenador que no ganó nada”, conceptos que Gabriel Anello volcó durante el post-partido severamente irritado por una abúlica selección local que sigue siendo hasta nuevo aviso, tan “Messi-dependiente” como lo fue en otras épocas.

 

Sin demasiados ataques de ambas formaciones y con muchísima pierna intencional en el mediocampo, recién a los 22 minutos se quebró la igualdad. Guillermo Maripán rozó al delantero Lautaro Martínez, tras algunos cabildeos y la consulta final al VAR, el árbitro Jesús Valenzuela cobró la pena máxima, la cual convirtió Lionel Messi en la jugada que pudo abrir el partido, pero que por la presión de los trasandinos terminó durando poco la alegría de la apertura en el marcador, porque 13 minutos después, un tiro libre de Charles Aránguiz encontró bien ubicado a Gary Medel que sorprendió a la defensa argentina, una jugada rápida donde la muy veloz habilitación a Alexis Sánchez terminó con el empate para los chilenos, haciendo justicia en el marcador por lo que ambos habían mostrado en la primera parte del partido jugado en el nuevo court de Santiago del Estero.

 

El final del primer tiempo y los restantes 45 minutos fueron un plomazo de principio a fin en el campo santiagueño, salvo dos pelotas del número diez argentino que llevaron cierto peligro a la valla chilena, plantel que a partir del minuto 13 de la segunda parte le tomó el tiempo a la selección nacional para ajustar sus líneas y no permitirle ninguna jugada más de peligro en el arco de Claudio Bravo, guardametas que mostró gran seguridad bajo los tres palos, contagiando entusiasmo a sus compañeros para ir por más en el último cuarto de hora cuando a los argentinos el desgaste inicial los había dejado sin piernas. El match que correspondió a la séptima fecha de la fase eliminatoria, sin dudas se jugó mucho con la calculadora en la mano, sabiendo ambos entrenadores que con este empate ambos hoy tienen su lugar asegurado en el próximo mundial en diciembre de 2022 en Qatar.

 

Hubo jugadores que exhibieron un bajísimo nivel profesional, como Ángel Di María o el joven mediapunta Ocampo, sorprendiendo Nahuel Molina relevando al desconcentrado volante, debutante al que no solo no le peso la camiseta de la selección, sino que mostró que estos partidos son ideales para gente sin temores y buena voluntad. Juan Foyth dejó una buena imagen, pero está claro que no pueden jugar juntos él y Montiel. Los cambios que Scaloni puso en el segundo tiempo expusieron la preocupación del errático técnico argentino, modificaciones que dejaron entender que el planteo inicial estaba equivocado de punta a punta por el DT del equipo local. El arquero Emiliano Martínez realmente no fue exigido por los visitantes, pero como suele pasar siempre, en las pocas que debió con premura resolver de manera instantánea, terminó provocando más preocupación dentro del equipo que conformidad por su presencia en el arco argentino.                 

 

 

Cristian Romero fue uno de los debutantes que les dio ilusiones a los hinchas argentinos, pero la mayoría del once inicial fue un dolor de cabeza para el entrenador Scaloni. En la defensa Martínez Quarta solo aportó confusión, De Paul deambuló perdido prolongados pasajes del partido y Leandro Paredes nunca pareció conectarse con la necesidad que el equipo local tenía de salir jugando con más velocidad. Lionel Messi estuvo marcado en verdad con mucho esmero por los trasandinos y se vieron muy pocos chispazos de lo que puede hacer. Scaloni creyó que amontonando gente en el medio lograría mejor gestión del balón y nunca generó ataques peligrosos para el rival, lo cual expuso cierta libertad para los visitantes que a pesar de no atacar mucho en el complemento tuvieron algunas jugadas de riesgo para la valla custodiada por Martínez.  

 

Terminado el partido, los pocos que se pararon frente al micrófono de la televisión o los que consultaban al plantel antes de subirse al micro, naturalmente hicieron notable gala de los mejores rejuntes de cassette para justificar lo ocurrido. La “excusa top”, citada por todo el plantel, incluido su técnico, fue como era de esperar eso de “los seis meses sin jugar por la pandemia”, pero esos justificativos solo expusieron mucho más a un equipo sin alma, ya una situación clásica de las selecciones que integra Messi en estas décadas. Lo fuerte del mugroso empate de local, fue la cara de trasero que Ángel Di María expuso cuando el técnico lo sacó para poner alguien más fresco, algo que no aportó anda para su reemplazo en un partido que tenía firmado el empate ya en el cuarto de hora de la segunda parte. Los especialistas dicen que el ciclo de “Poroto” Di María en la selección se terminó, pero siguen los partidos y el delantero parece tener más vidas que Sean Connery en “Highlander”.

 

Algo sencillamente desopilante fueron las justificaciones de Leonel Scaloni para explicar según su mirada el empate frente a los chilenos, momentos donde sus excusas parecían en un alto porcentaje extractadas de las habituales conferencias de Miguel Ángel Russo, algo ridículo y olvidable. El técnico argentino sacó un central para poner otro, convirtió a este plantel más que nunca en muy “Messi-dependiente” y encima después de tantas pruebas no encontró el doble cinco que lo convenza. En lo futbolístico Argentina retrocedió mucho y el DT no encuentra el equipo, situación que se agrava más ahora que debe viajar el lunes a Colombia para jugar al día siguiente con el seleccionado de ese país. Sin convicciones y con un plantel que sigue sumando horas de partido sin justificar su presencia ahí, pelear la clasificación dentro de los cuatro primeros obligará a no errar demasiado en el arco rival, puesto que los que vienen atrás siguen de cerca al plantel albiceleste. Argentina con este intrascendente empate no pudo subirse a la punta del grupo y de ganar Brasil estirará la diferencia con el equipo albiceleste. Una nueva decepción deportiva, mucho circo antes para rendir un homenaje holográfico a una leyenda recientemente desaparecida y escaso fútbol en la cancha. El equipo no entusiasma a nadie y a esta altura nadie le asigna en el próximo mundial un sitio protagónico para lograr el ansiado tricampeonato mundial.           

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