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Argentina camino a Qatar 2022: Los riesgos de creer que se es campeón antes de jugar un mundial

El seleccionado de fútbol concretó una buena actuación frente a Uruguay el domingo, un resultado que acelera la ansiada clasificación, pero frente a Perú este jueves habrá que seguir progresando sin pensar que ya todo está totalmente definido.

Después del desgastante empate sin goles en Paraguay el último jueves, había sensaciones encontradas en el vestuario argentino, un 0 a 0 que obviamente no conformó al equipo y mucho menos al técnico Lionel Scaloni, quien por lo bajo admitió que tanto los jugadores guaraníes como la selección de Colombia son los equipos más difíciles en esta zona luego del puntero e invicto Brasil. Haber rescatado una igualdad de visitante y que la mayoría de los jugadores regresase sin lesiones de importancia, fue la primera lectura positiva del DT blanquiceleste, entendiendo que esta triple secuencia de partidos por las eliminatorias de Qatar 2022 debe ser lo menos erosionante posible dentro del contexto desarrollado.

 

Sin dudas las expectativas para el segundo encuentro de estas confrontaciones mirando al Mundial Qatar del año que viene, no tenían la carga de convencimiento sobre el abultado resultado que podía obtener de local en el Estadio Monumental, situación que ocurrió este último fin de semana de manera muy especial. Amanecer el lunes de feriado puente con el score de 3 a 0 en las portadas de los matutinos, pareció probablemente un espejismo aún a los simpatizantes más entusiastas y optimistas de nuestro seleccionado, un gran resultado que a simple vista no refleja realmente todo lo que sucedió durante esos 100 minutos en el remodelado court de River, en relación a un partido que pudo tener sin dudas otro destino.

Los primeros 15 minutos de la parte inicial fueron insospechadamente un monólogo de la selección uruguaya, conjunto que atacó al equipo argentino a fuerza de poderosos centros al corazón del área grande, amén de algunas peligrosas incursiones por la izquierda que tuvieron a maltraer a la defensa nacional. Luis Suarez y Cavanni fueron los jugadores más peligrosos en el team visitante, dupla que concretó tres jugadas muy peligrosas durante el primer cuarto de hora del primer tiempo. Quiso la suerte que el afiatado arquero Emiliano Martínez esté viviendo un momento de gran consolidación bajo los tres palos de nuestra selección, porque dos atajadas en sendos mano a mano que tenían destino de red, por esas cosas del destino encontraron al guardametas del Aston Villa rechazando dos disparos que ya tenían inevitable destino de red. El tercer remate del seleccionado visitante también fue la chance para abrir el store, pero el palo derecho de “Dibu” devolvió ese misil lanzado por los visitantes desde el borde al área grande, manteniendo un 0 a 0 que sonaba mentiroso a esa altura de un partido complicado y con marca muy a presión.

 

 

El partido comenzó a definirse justo a los 37 minutos de la primera parte. Lionel Messi en el sector derecho sin marca cercana tiró un elevado centro que buscaba cerca del medio del área chica el duro zapatazo goleador de Nico González, pero este no logró impactar la pelota que pocas milésimas de segundos después pico fuerte descolocando bastante todos los reflejos del arquero Muslera, quien sorprendido por el yerro del jugador local y la gran altura que traía el balón no atinó a tirarse hacia su derecha, lugar por donde se coló suave y distendida la pelota mientras los hinchas argentinos explotaban de euforia ante el tanto conseguido por su máximo ídolo deportivo. Ni siquiera el mismo Messi sospechaba que la pelota llegaría así a la red contraria, jugada algo accidental que abrió no solo el resultado sino además la estructura defensiva del plantel visitante, equipo al que no le quedó otra en esos instantes que salir a buscar el empate para evitar una catástrofe en el marcador.

 

Faltaban dos minutos para concluir el primer tiempo y mientras los uruguayos buscaban a esa altura del partido un empate para irse al vestuario con un poco de oxígeno, llegó casi a poco de terminar esa etapa el cuchillazo goleador de Rodrigo de Paul, quien después de la sucesión de toques ocurrida por la izquierda, llegó desde el otro lado en un pase fuerte al medio que lo encontró poniendo el 2 a 0 con un derechazo incontenible. El nuevo tanto y la ampliación a dos de diferencia, fue una bomba de profundidad que estalló en el ánimo visitante antes de meterse en los camarines y semejante desventaja nunca pudo revertirse ante el decaimiento de los jugadores uruguayos que acusaron ese durísimo impacto en el marcador cuando buscaban por varios lugares conseguir la igualdad. Cuando salieron en el segundo tiempo, había muchísimas caras de resignación con sensaciones de utopía sin esperanzas para conseguir dos tantos y por lo menos llevarse una igualad ante el plantel dirigido por Leonel Scaloni.

El partido terminó con un tanto más del equipo argentino y la desilusión de los jugadores visitantes, quienes emprendieron rápido el camino al vestuario sabiendo que el partido se pudo haber inclinado a favor de los uruguayos en la primera parte, posibilidad que el palo y los reflejos del arquero Martínez impidieron para felicidad de los hinchas ubicados esa noche en el Estadio Monumental. La felicidad de los jugadores argentinos por el score en ese duro compromiso, sabiendo que Brasil no pudo derrotar a Colombia de visitante, algo que achicó la distancia con el plantel carioca puntero en estas eliminatorias, alimentó por desgracia la sensación que ya está todo definido camino al nuevo mundial en los Emiratos Árabes en noviembre de 2022.