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Alerta Amarilla: ningún tenista argentino logró pasar a la segunda semana del abierto australiano

Mientras todavía continúa la polémica por la exclusión del número 1 Novak Djokovic, el paso de los deportistas de nuestro país deparó sorpresas y también la preocupación por los resultados de un campeonato que solía ser menos traumático para nuestros jugadores.

Podrán aparecer muchos factores para buscar una justificación ante lo ocurrido, desde las afectaciones que provocan los tiempos de la pandemia, hasta el reciente sorteo de la grilla definitiva de partidos, incluyendo la adaptación a la superficie en la que se juega todos los años, pero obviamente la tradicional participación de los tenistas argentinos durante enero en el Abierto de Australia siempre viene muy cargada de enormes expectativas, las que no siempre se traducen en la cancha con los resultados aguardados. Siempre asoma en las posibilidades aquél peor escenario posible para la participación de todos los deportistas de nuestro país, pero después de los resultados del jueves 20 de enero, el enorme disgusto se corporizó de una significativa manera cuando el último viernes los principales matutinos resumieron lo ocurrido: ningún tenista sobrevivió durante la primera fase de este abierto, ocho derrotas argentinas que impactaron mucho más que los números estadísticos.

 

El abierto australiano de tenis en su actual edición deparó la presencia de ocho tenistas de nuestra nación en el cuadro principal, pero la suerte de los deportistas argentinos culminó de manera veloz y contundente con las eliminaciones de Diego Schwartzman y Sebastián Báez, quienes habían rescatado victorias en sus partidos inaugurales, jugadores que luego en la segunda ronda no lograron mantener su tradicional nivel, dos derrotas que tuvieron distinto impacto por los jugadores que lograron imponerse a nuestros deportistas en esas participaciones en suelo australiano. Obviamente la caída de Diego Schwartzman frente a Christopher O’Connell en tres sets corridos fue el porrazo que nadie esperaba, tomando en cuenta que el jugador australiano figura en la actualidad como número 175 del ranking de la ATP, competidor que fue invitado por la organización del torneo, provocando así un batacazo impensado con su victoria ante el 13er clasificado para el torneo en el continente oceánico.

Lo ocurrido con de Sebastián Báez si bien era una posibilidad dentro del pronóstico sobre el partido, no dejó ese mismo gusto amargo que generó el encuentro jugado un rato antes por el “Peque”, pues el traspié del joven tenista de la ciudad de San Martín ocurrió en un duelo que se prorrogó a cuatro sets frente al griego Stefanos Tsitsipas, clasificado número 4 en el abierto australiano para esta edición. El tenista bonaerense ofreció gran resistencia durante el partido, consiguiendo el segundo set, obligando a su rival a extremar todos sus recursos para poder conseguir los restantes parciales para llevarse el partido, encuentro en donde la fortaleza física del argentino se constituyó en un duro escollo para el deportista de Grecia, quien debió apelar a sus mejores golpes para torcer el partido a su favor, tramo del encuentro donde la experiencia del europeo para dosificar su estrategia determinó una batalla que lo encontró mejor ubicado que su rival sudamericano. El partido obviamente a primera lectura debía ser un trámite para el tenista griego, pero la gran fuerza y disciplina que aplicó Báez a su desempeño, provocó la extensión del encuentro, obligando a su oponente además a reacomodar su juego para poder doblegar al tenista argentino.

 

 

Las derrotas del Diego Schwartzman y Sebastián Báez ocurridas el jueves pasado frente a dos oponentes de diferente nivel técnico y ubicación en el ranking mundial, se sumaron a las acaecidas previamente en suelo australiano por sus colegas y connacionales Federico Delbonis, Facundo Bagni, Federico Coria, Tomas Etcheverey, Juan Manuel Cerúndolo y Marco Trungelliti, quienes sucumbieron contundentemente en sus partidos inaugurales. El amargo arranque dejó en la primera jornada de encuentros del abierto ese nada auspicioso guarismo de seis derrotas, en igual cantidad de partidos con argentinos iniciando su participación en esa competencia, un muy abrupto final para las ilusiones de estos jóvenes deportistas en el arranque del principal campeonato de Australia. Si bien en determinados casos sus rivales tenían una mejor ubicación en el ranking y llegaban mejor clasificados para el sorteo, los tenistas argentinos se vieron en figurillas para conseguir algunos pasajes de buen juego, Alerta Amarilla: ningún tenista argentino logró pasar a la segunda semana del abierto australiano lo cual desnudó implacable, que la preparación de los mismos bastante lejos estuvo de ser la deseada para afrontar estos partidos de la primera ronda.

 

 

Una importante parte de las principales raquetas argentinas había mostrado un destacado nivel de juego en competencias anteriores, incluyendo la copa que midió a las principales potencias del mundo hace pocas semanas, pero los principales referentes de nuestro país parecieron acusar entre otras cosas, el obvio cambio de superficie, el clima reinante, algo a lo que hay que agregar todas las cuestiones sanitarias, sin olvidar por supuesto el asunto del huso horario, fundamental a la hora de establecer una clara adaptación corporal como  corresponde para no padecer cansancios imprevistos en los horarios de juego. Sobresalió mucho que tantos jugadores en su primer partido mostraron un nivel desparejo para darle batalla a sus compromisos de arranque en el abierto australiano, desnivel que la mayoría de los rivales aprovecharon sin inconvenientes para marginarlos del arranque sin muchos despliegues energéticos. Diego Schwartzman y Sebastián Báez tuvieron un comienzo con mayor regularidad, lo que les permitió pasar a la segunda ronda sin tanta dificultad.

En las comparaciones con otros momentos de tenistas argentinos participando del torneo, naturalmente esta edición 2022 quedará para el olvido, rememorando que hace menos de una década al menos entre tres o cuatro jugadores de nuestra nación lograban al menos el pase a la segunda semana de partidos, por más que perdiesen en el arranque de aquellos encuentros de la última mitad de campeonato. Generando una inocultable preocupación en los respectivos preparadores y coaches, esta secuencia de ocho derrotas ocurridas en las primeras jornadas del Abierto de Australia, encendió luces amarillas por todos lados, algo que puso en alerta al capitán de la Copa Davis y también a los organizadores de próximas competiciones. La inesperada caída de Diego Schwartzman ante el jugador número 175 del ranking mundial, volvió a sembrar dudas sobre la regularidad del habilidoso jugador de Buenos Aires, quien no tuvo respuestas en un partido que en otros momentos hubiese sido un trámite para pasar a la siguiente ronda de competencia.

 

El abierto australiano fue noticia varias semanas antes que todos los partidos se pusiesen en marcha, a raíz del polémico arribo de Novak Djokovic a Sydney sin estar vacunado, lo cual derivó en una escandalosa secuencia de situaciones entre las autoridades nacionales y el jugador serbio, quien pretendió ingresar a suelo australiano sin estar vacunado contra el Covid 19, idas y venidas con apelaciones judiciales que finalizaron con el número 1 del mundo deportado pocas horas antes del arranque del campeonato. Apoyado por su país y forzando a las autoridades australianas a resolver entreveros legales y apelaciones que se interpusieron a la decisión de no permitirle el ingreso a ese país, culminaron el domingo 16 con la deportación del jugador ubicado en la primera ubicación del ranking, mientras la polémica se prorrogaba con aquellos que lo criticaban y quienes tomaron posición por el deportista serbio. Con el español Rafael Nadal como principal favorito para obtener el trofeo en juego, las voces a favor y en contra de lo ocurrido con Djokovic seguirán hasta nuevo aviso por distintas razones y motivos que superan lo estrictamente deportivo.           

 

Imágenes: Télam / Australia Tennis Open 2022 / Redes Diego Schwartzman y Sebastián Báez.

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