¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Miércoles 09 De Septiembre
Hubo una época en que la industria automovilística argentina, representada en las poderosas máquinas giraban en el Turismo Carretera, eran la envidia de Porsche o Alfa Romeo que corrían en Le Mans o en el Indy Car. Heriberto Pronello, Pedro Campo y Oreste Berta revolucionaban los autos de alta competencia con innovaciones que tardarían décadas en llegar incluso a la Fórmula 1. Y si el Torino rompió récord en Alemania o Estados Unidos, esas liebres argentinas que se escapaban a los europeos y norteamericanos, hubo un dios andino que aún sigue asombrando por sus líneas aerodinámicas, el motor V8 nacional y un agarre al piso de otro planeta. El primero que lo tuvo, digamos, en éste. Señores, señoras, aplaudan de pie al Huayra Pronello-Ford, que fue uno de los autos de Carlos Alberto Reutemann, y que los inventores de la categoría mayor, los ingleses, se pusieron estudiar porque es "el nuevo auto favorito del que nadie había oído hablar”, tal el reconocimiento en el Festival de la Velocidad de Goodwood 2023.
Velocidad y modernidad eran una de los preocupaciones de las magos de la Docta Oreste Berta, santafesino residente en Alta Gracia, y Heriberto Pronello, el cordobés de Villa María, a fines de los sesenta. De allí partían las innovaciones que cambiaban en panorama de "cupecitas" que dominaba el TC desde los treinta. Una vez alejado del equipo IKA de Torino, Pronello firma contrato con Ford en 1968 para desarrollar las ideas que venía gestando tres años antes. Del acuerdo con Ford consigue los maravillosos motores F100 V8 de Guillermo Mikulán, y el apoyo para armar un equipo que competiría en la flamante categoría Sport Prototipos, ideada por Jorge Cupeiro.
El debut del Huayra, que evoca tanto un dios andino como un concepto filosófico que implica libertad, se produjo el 18 de mayo de 1969 en el Oscar Cabalén de Córdoba. Los Huayra de Reutemann y Pascualini empataron el segundo puesto de clasificación, aunque debieron abandonar por problemas mecánicos. En la carrera siguiente disputada en Rafaela el 22 de junio, se iba a producir el único triunfo absoluto. Carlos Pascualini, quien fuera el piloto que obtuvo la primera Pole Position al volante del Huayra-Ford, recordaba de aquella victoria:
“Faltaban 15 minutos para terminar de clasificar. Se acerca Oscar Gálvez y me pregunta si podía bajar el tiempo, a lo que le respondí que sí. Como ya atardecía, le pedí al Ingeniero Mikulán unos anteojos de sol Ray-Ban que justo se ven en la foto porque el sol me daba de frente en un sector del circuito. Salí y bajé el tiempo en medio segundo. Algunos dudaron del mismo. Sin embargo, Horacio Steven (Director del equipo oficial Chevrolet) había tomado su propia medición y corroboró el registro. La diferencia se hacía en la curva V2 que la tomaba a fondo sin levantar. Ahí gané una serie, y también llegué segundo en una oportunidad. Era un autódromo muy seguro, se usaba mucho para probar autos nuevos. Incluso estando en Fiat, hicimos varias pruebas con el prototipo Mara de IAVA (Ver RC N° 15). Además del autódromo, lo que más recuerdo es el dulce de leche que hacían allí, marca Roal, que era exquisito. En una de esas carreras fui a la fábrica a comprar, pero no tenían venta al público. Sin embargo, cuando me reconocieron como corredor… ¡me regalaron un pote de cartón de 5 kilos!"
aparece en pronello.com
Ese fin de semana que mostró la mayor superioridad sobre el resto que iría decayendo a medida que la categoría se achicaría y desaparecería por retiro de los grandes marcas y problemas económicos. Otros que corrieron con Huayra fueron Federico Urruti, Osvaldo “Cocho” López, Francisco “Paco Mayorga” y Héctor Luis Gradassi.
Ricardo Zeziola y equipo, muchos de ellos los mismos que trabajaron en el auto durante su etapa deportiva, protagonizaron la resurrección increíble del Huayra, que tuvo su coronación el martes 2 de junio de 2010 cuando el auto recién terminado giró a casi 240 km/h en el Autódromo de Buenos Aires. El Huayra recibió en 2011 el premio al Mejor Auto de Competición Argentina de Autoclásica y uno de los más importantes a nivel continental, luego de un largo proceso de reconstrucción supervisado por Pronello ya que se fabricaron seis solamente y se pudieron localizar en un campo de Córdoba dos Huayra y un Halcón -modelo reglamentario TC-.
En 2023 fue nominado como el "nuevo favorito" en el evento del Goodwood en Inglaterra, tras haber sido seleccionado por la organización, y cumplido un largo viaje que incluyó pruebas en el túnel de viento de Catesby -un viejo túnel de tren que se utiliza para medir autos de alta gama y que certificó las condiciones excepcionales de Huayra casi medio siglo después de su creación- y hasta un homenaje en la Embajada Argentina en Londres. Y el Huayra sigue volando chapas.
Imagen: La Voz
Fecha de Publicación: 07/11/2025
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