Ser Argentino. Todo sobre Argentina

5 de 5

Cada vez que nos encontramos con Nigeria en un Mundial, ganamos. Ahora me animo a escribir esto.

Ahora me animo a escribir esto, con el 2-1 contra Nigeria adentro, después de haberme arrancado las cuerdas vocales gritando un gol como pocos en mi vida. Y recién ahora me animo porque le hago honor a mis ancestros napolitanos: pocas cosas me dan más miedo que “portar sfiga” o, como se dice en nuestras pampas, correr el riesgo de ser un piedra.

¿Por qué me daba miedo ser piedra? Porque el tema de esta columna es: cada vez que nos encontramos con Nigeria en un mundial, ganamos. Y no es que nos hayamos enfrentado pocas veces: desde el 94 ya son 5. Es decir, de 7 mundiales disputados, en 5 nos cruzamos con los africanos. Siempre en primera ronda.

La historia arranca con el mítico partido de los goles del Cani, el segundo pidiéndole a Diego que lo habilite con un tiro libre, cosa que hizo, y el Hijo del viento definiendo al segundo palo en uno de los goles argentinos más lindos que recuerdo. La segunda vez, en 2002, el único partido que ganamos ese mundial, cabezazo del Bati luego de un córner. Tercera vez, en 2010, gol de palomita de Heinze, el único del defensor en mundiales. Cuarta, Brasil 2014, dos de Messi (el segundo un tiro libre que parece sacado de un video juego) y uno de Rojo. La quinta, la última, hace tan sólo unos días, con la rareza de que una vez más los goleadores fueron Messi y Rojo. El de Messi, otra obra de arte (no me canso de ver cómo baja con el muslo y sin que toque el suelo acompaña con el puntín un pelotazo de 40 metros) y el de Rojo, un golazo de derecha, poco habitual en un marcador de punta zurdo.

Qué bueno que me pude sacar de encima las ganas de escribir esta columna y pude titular 5 de 5. No les miento si les digo que luego del penal nigeriano tuve miedo de que se llamara 4 de 5. Porque la sfiga puede ser mental también. Hay que tener cuidado con lo que se piensa.

Rating: 0/5.