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100 años de historia a cara o ceca

Tema de la semana: la superfinal.

Conversando con amigos de Boca y amigos de River (creo que detecté que tengo más amigos de Boca, dato que ignoraba hasta hace unos días) fui tratando de armar un mapa conceptual de qué es exactamente lo que está en juego este sábado. Y la verdad, es muchísimo. O sea, ya sabíamos que era muchísimo. Pero es más de lo que pensaba.Los de Boca dicen que el hecho de que River se haya ido a la B ya establece una diferencia conceptual entre ambos equipos. Encima, para reforzar esta teoría, el día que Independiente descendió dejó a Boca como el único equipo del fútbol argentino que nunca pasó por esa situación. Después podremos discutir la ley del promedio, si alguna vez le dieron alguna ayudita para permanecer en primera, etc. Pero la estadística es clara: son los únicos.Los de River aceptan el descenso como un quiebre conceptual pero retrucan con un argumento interesante: si le ganaran la final de una Libertadores a Boca sería más importante porque justamente se la ganaron a ellos. Boca no tuvo que ver directamente con el descenso de River, no lo perdieron mano a mano. Es atendible.Por otro lado, Boca tiene tres Libertadores más. Es decir, ganando River quedarían 6 a 4 a favor de Boca. Boca, también, aunque pierda el sábado tiene más partidos ganados en el historial contra River. Estos argumentos a mí me parecen atendibles, pero son los mismos xeneizes los que me retrucan: por lo bajo, sin que nadie los escuche mucho, dicen que no importa. Que tener 10 partidos más no es nada al lado de perder una final del torneo de clubes más importante del continente. Que tener 2 copas más (en el caso de perder) es un mero número al lado de la derrota emocional que significaría que River les dé la vuelta en la cara.Está en juego ni más ni menos que toda la historia de los dos equipos más importantes de nuestro país. Pase lo que pase, nada va a ser igual el sábado a las 7 de la tarde. Si gana Boca, la paternidad se va a transformar en algo definitivo, casi imposible de revertir. Si gana River, seguirá quedando el estigma del descenso, pero la paternidad en sí misma va a cambiar de lado. Creo que nunca hubo tanto en juego en tan poco tiempo. 90 minutos que van a resignificar 100 años de historia. ¿No les emociona estar viviendo esto? A mí sí. Y mucho.
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