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Ya nadie te pega un tubazo…

Los más jóvenes nunca podrían entenderlo: pegar un tubazo significa “llamar por teléfono”. ¿Te acordás?
Cómo hablamos
11 diciembre, 2019

Los más jóvenes nunca podrían entenderlo: pegar un tubazo, esa frase que seguro habrán escuchado decir a sus padres o a sus abuelos, significa “llamar por teléfono”. Pero ¿por qué? Empecemos por el principio.

Antes, los teléfonos tenían un “tubo”, que era la parte del artefacto por la que se hablaba y se escuchaba. Seguro los habrán visto. Antes uno llamaba a la casa de una persona, y ese teléfono era compartido por toda una familia. Te tenían que “pasar” con la persona con la que querías hablar. Dentro de la casa, en general, la comunicación era mucho más rudimentaria: a los gritos.

La conversación estándar era algo así:

La persona en el teléfono: “Hola, ¿está Miguel?

La persona que atendía: “Sí, esperá. ¡Migueeeeeeel! ¡Teléfonooooo!”

Miguel: “¿Hola?… ¡Ya atendí, cortaaaaaaa!”

Hermoso. Algo así era, entonces, pegar un tubazo. Hoy eso ya casi no sucede. No solo porque los aparatos han cambiado ni porque cada uno de nosotros tiene su propio teléfono celular adherido a la mano como una extensión del cuerpo. Cambió porque hoy ya casi nadie llama por teléfono. Hoy se mandan mensajes, audios (¡¿?!). Y, si es absolutamente necesario hablar, se avisa antes. Se consulta primero: “¿Podés hablar?”. Perdimos la espontaneidad. Se multiplicaron nuestras vías de comunicación, pero también se hicieron menos personales.

Ya nadie recuerda un número de teléfono, pero todos nos acordamos de los que marcábamos antes. ¿Cómo es que te sabés de memoria el teléfono de la casa de tu amiguita del barrio de cuando tenías 8 años, pero no sabés el número del celular de tu marido? Simple: porque hoy ya nadie te pega un tubazo.

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