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¿Vas de joda? Tomá un diccionario

Te dejamos un listado de frases y palabras que los mendocinos dijimos y decimos. Así, tenés un diccionario para la noche en Mendoza.

Es preciso aclarar, para algún desprevenido, que irse de joda significa salir a bailar, de fiesta, con amigos, a algún boliche o reunión con música y buenos tragos. Y, dentro de ese contexto, existen una serie de códigos que deben cumplirse. Esa lógica se mantuvo en el siglo pasado y continúa en el presente. Aunque los códigos sean distintos, siempre han existido. Y cuando hablamos de códigos, nos referimos a conductas, reacciones y decisiones típicas que se toman en una noche de esparcimiento y diversión. Salir en grupo, que quien maneja no consuma alcohol, la “sagrada” previa antes de ir al boliche, llegar temprano para pagar menos, y otras cosas son las que hay que tener en cuenta al momento de enfrentar la noche. Sin embargo, hay un último punto a destacar, y es el lenguaje. Nuestro vocabulario cambia cuando nos ponemos en modo festivo. Por eso, acá te dejamos un diccionario de ayer y hoy sobre los términos típicos de la joda mendocina.

Fetén-fetén: algo que es o está muy bueno, agradable y es del gusto de quien pronuncia. Si un trago que probamos nos pareció muy rico, está fetén-fetén. Si una amiga nos pregunta qué nos parece el chico que se levantó, y está bueno, le decimos que está “fetén-fetén”.

Mató: cuando alguien viene con una idea o nos propone algo, y nos parece muy buena, le decimos: “mató”. En vez de contestar “si, dale”, rematamos con un “mató”, estirando la “o”. Hay que pronunciarlo de forma canchera. En realidad, esa es la versión ochentosa, porque en estos días, los jóvenes dicen “mató la onda”, que tiene el mismo significado.

Se quedó planchando: aquí nos adentramos en los términos que pronuncian (o pronunciaban) quienes más canas peinan hoy. Es preciso recordar que, en el siglo pasado, era muy difícil que las personas salieran a bailar o a divertirse en una fiesta, si lo hacían solos o solas. Necesitaban asistir en pareja. Pero siempre estaba la persona que no conseguía pareja para una noche en particular. O bien porque nadie la invitó, o porque él no invitó a nadie. O bien porque esa invitación caía muy sobre la hora, y la mujer se resistía a aceptar la propuesta que se hacía una hora antes del evento. En ese caso, esa persona “se quedaba planchando”. Era la persona que no salía pero, no por decisión propia, sino que se quedaba con las ganas.

Ta copao: una frase que no entiende del paso del tiempo. Lo que está copado, está copado siempre, aunque, la frase bien pronunciada se dice: “ta copao”. Si bien suena totalmente actual, es preciso aclarar que padres y abuelos también la utilizaban en su época.

Va de levante: el hombre o la mujer que no conseguía pareja para salir a bailar, y descartaba totalmente quedarse planchando. Esa persona salía, a como diera lugar. Entonces, al no tener pareja, iba “de levante”. Lo que está bueno decir es que, en una primera noche de levante, nadie se acercaba porque podía ser que la pareja lo había clavado, o que justo había ido al baño. Pero si la escena de esa persona sola se repetía durante varios fines de semana, los buitres caían en picada y con el pico en punta hacia su presa.

Cinco barra cinco: para decir que todo está perfecto, muy bien, mejor imposible. En realidad, es un término matemático. ¿Te acordás de las fracciones? Bueno, cinco sobre cinco es lo mismo que decir el 100% o diez de diez. Es el total de algo. Entonces, cuando te preguntan si la noche va bien o si te gustó como prepararon el fernet, decís “cinco barra cinco”.

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