Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Un idioma que nos una a todos 

Esa es la “idea-gen” del esperanto, lengua creada por un polaco. Idea que llegó hasta Santa Fe, provincia pionera en su enseñanza. 

Algo había leído sobre el esperanto, esa iniciativa por unir a todo el planeta bajo una misma lengua. Lo que nunca me hubiera imaginado es que la provincia de Santa Fe fuera pionera en Argentina en la enseñanza de este idioma único. Quiero aprovechar esta particularidad para repasar un poco la historia de esta genialidad que nació en Europa a mediados del siglo XIX  y que aún hoy no tiene la difusión global que, al menos creo yo, debería tener. 

El 15 de diciembre de 1859 nació en Bialystok (Polonia) el médico oftalmólogo y lingüista Lázaro Ludovico Zamenhof. Él fue el creador del idioma internacional esperanto. Por tal motivo, la comunidad esperantista de todo el mundo celebra esa fecha como la Zamenhofa Tago (día de Zamenhof o día del esperanto). Lo hacen de diversos modos, desde encuentros de confraternidad a exposiciones de libros y materiales para su difusión. 
Cuando, en 1887, Zamenhof dio a conocer su creación con la publicación de Unua Libro (Primer Libro) lo hizo bajo el seudónimo de Doktoro Esperanto, que en la lengua que acababa de crear significaba el que tiene esperanza, el esperanzado. Efectivamente este médico esperaba contribuir a hacer efectivo el sueño de la comunicación entre los pueblos a partir de una lengua auxiliar común, y de este modo facilitar la paz mundial promoviendo la tolerancia y el respeto entre las personas de diversos pueblos y culturas. 
La propuesta de una lengua internacional no era nueva. Pero encontró rápida aceptación, sobre todo a partir de sus ventajas: es fácil de aprender y de entender, las raíces se presentan como invariables, las distinciones gramaticales se expresan mediante elementos fonéticos separables, y las palabras se forman a partir de la combinación de esas raíces y esos elementos. 

Santa Fe, provincia esperantista 

Si bien tomó elementos de lenguas nacionales, es plenamente autónoma y tiene individualidad propia, por lo que se presenta verdaderamente como internacional. En un comienzo contaba con algo más de 900 raíces con las que se podían formar 12000 palabras. Hoy, los diccionarios de esperanto tienen de 15.000 a 20.000 raíces con las que se pueden construir cientos de miles de palabras y el idioma continúa evolucionando, regulado por la Academia de Esperanto. Por su parte la UNESCO, en su Asamblea General de 1954, le ha otorgado pleno reconocimiento ya que sus logros están en todo de acuerdo con sus objetivos e ideales. 
En Argentina pronto se conoció la novedad de la lengua internacional, ya que a sólo dos años de la publicación de Unua Libro, se dictaban cursos en Buenos Aires, e incluso tempranamente en las colonias agrícolas del centro de Santa Fe, hubo intentos de difundirla. 
La provincia de Santa Fe desempeñó desde entonces un papel muy importante en el movimiento esperantista, principalmente en su faz organizativa, contando sobre todo a mediados del siglo XX con activos centros y clubes como fueron los de Rosario, Venado Tuerto, Santa Fe y Rafaela. Es así que, por ejemplo, desde 1934 existe la Asociación Rosarina de Esperanto, pionera en muchos aspectos relacionados con la labor a favor de esta lengua. 
Rafaela, por su parte fue testigo de la activa tarea que llevó a cabo el Centro Rafaelino de Esperanto, entre 1955 y 1961, y de la singular experiencia pedagógica que tuvo lugar en la Escuela Normal, desde esta última fecha hasta comienzos de la década de 1970. 

En la parte 2 de esta nota, te contaremos sobre el particular suceso que tuvo el esperanto en la ciudad de Rafaela.

Rating: 0/5.