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Sin paciencia y sin palabras

Sabemos que queda feo, que es de mal gusto, que es ofensivo y todo eso. Pero cuando perdemos la paciencia, pasan cosas. ¡Y vaya si pasan!

Cómo hablamos
Sin paciencia y sin palabras: cuando nos hinchan los huevos

A veces, nos quedamos sin paciencia y sin palabras.

Sabemos que queda feo, que es de mal gusto, que es ofensivo y todo eso, pero qué liberación indescriptible sentimos cuando lo hacemos. Llega cuando estamos alcanzando el punto límite y, a veces, ni siquiera lo vemos venir. Nos sorprende encontrar que nuestras manos se están moviendo sin que les hayamos dado la orden, enviando un mensaje que no deja lugar a dudas: "Me estás hinchando los huevos".

De nuestro repertorio de gestos argentinos, la seña por excelencia para indicarle a la otra persona que nos está molestando un poco con sus palabras o con sus acciones es un homenaje a la sutileza. Se trata de colocar ambas palmas hacia arriba, a la altura de la cadera, y mover las manos desde arriba hacia abajo como si estuviéramos sosteniendo algo muy pesado o voluminoso.

El receptor, en general, suele sentirse algo ofendido por la gesticulación violenta y la falta de paciencia de su interlocutor, porque –por supuesto– no estaba hinchando los huevos. Por eso, a quien no maneja esta seña con destreza tenemos un consejo para darle: evitemos su uso al máximo en la medida de lo posible, ya que nada bueno deriva de ese gesto tan crudo como liberador.

Hinchar los huevos y su familia 

Existen otras expresiones que pueden usarse para decirle a alguien que nos está hinchando los huevos sin decirle "me estás hinchando los huevos". Estas frases causan igual efecto y se acompañan con el correspondiente gesto que mencionamos antes. Tomá nota: 

Romper las pelotas

Es prácticamente lo mismo que hinchar los huevos. La diferencia es que el verbo "romper", con su letra R inicial, nos da la posibilidad de marcar el sonido de una forma que deje bien en claro que nos están molestando demasiado. 

¿Me estás jodiendo? ¡Dejate de joder!

La palabra "joder" tiene múltiples usos dependiendo del país en el que se pronuncie. En España es muy común que se elija como forma de asombro: "¡Joder, tío!". En Argentina es similar. Si alguien  nos cuenta un chisme muy jugoso, nos sale de adentro contestarle: "¿Me estás jodiendo?". Con esta pregunta retórica lo que queremos decir es que sabemos que nuestro locutor no nos está "jodiendo" (cargando o mintiendo), pero que es tan sorprendente lo que cuenta que no lo podemos creer.

Pero volviendo a nuestro tema, es posible que utilicemos el verbo "joder" no solamente para expresar asombro. Cuando un argentino siente que otra persona está comportándose de manera pesada, es decir, insistente o intensa, le nace decir "¡Dejate de joder!". En el mejor de los casos, podemos optar por la opción más amable, pidiendo "por favor" y "gracias": "Dejate de joder con eso, ¡por favor!". 

¡Qué gede!

Esta frase es muy común entre los centennial: aquellas personas jóvenes que, por lo general, todavía están en la secundaria. "Geder" es un verbo que aún no se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), pero que cualquier adolescente de nuestro país entiende. Dicen que surge de canciones conocidas del género cumbiero, tan popular en nuestro país. Significa, al igual que los demás ejemplos, "molestar" . Se utiliza entre personas de la misma generación como intento de calmar a otro que, quizás, está "muy manija" (intenso, insistente). Pero, también,  la frase "¡Qué gede!" puede ser expresada por un adolescente hacia un adulto, como una forma de protestar o de indicar que lo están molestando demasiado con las responsabilidades u obligaciones. 

Hincha quinotos

Todo lo contrario al ejemplo anterior. La oración "¡Qué hincha quinotos!" es utilizada, por lo general, por generaciones de adultos mayores. Probablemente, nuestro abuelos nos la dijeron cuando eramos nenes en varias oportunidades, cuando hacíamos demasiadas travesuras. O, quizás, se la dijeron a nuestros padres y tíos. Lo cierto es que si un argentino te dice que sos un hincha quinotos, es factible que no te moleste. Porque la frase "¡Qué hincha quinotos!" es mejor recibidida que la frase "¡Me estás rompiendo los huevos!" porque, seamos sinceros, suena más amable. 

Fecha de Publicación: 25/09/2021

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