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Serendipia

Serendipia: hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.

Nuestro idioma está repleto de palabras que comúnmente no utilizamos, pero con las que nos encontramos de vez en cuando y nos hacen caer en el desconcierto. El otro día, por ejemplo, me crucé con serendipia.

En algún lugar de mi cerebro, una parte de mí reconoció el término, pero no así su significado. Como no pensaba quedarme con la duda, recurrí al diccionario y me llevé una linda sorpresa: una serendipia es un “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. Es decir, se trata de un descubrimiento inesperado y afortunado de cosas que no se están investigando, pero que son la solución para otro problema que se tenía.

Muchos inventos que cambiaron el curso de la humanidad fueron serendipias. Muchos de los mejores libros, también. Si bien por nuestras tierras no es un término muy utilizado, si prestamos atención, podemos ver que nuestra historia está llena de serendipias. Justamente, como se trata de la habilidad de toparse constantemente con cosas por azar aunque no tenga relación con lo que se busca, es productivo para la solución de otros problemas. Algunos de sus sinónimos son: suerte, coincidencia, casualidad, accidente.

El fenómeno de la serendipia se puede presenciar en diferentes ámbitos. Uno de los más comunes es en la ciencia, cuando se descubren cosas sin investigar sobre ello, por casualidad. También sucede en la literatura toda vez que alguien escribe sobre algo que imagina que existirá en algún momento y finalmente se demuestra que existe tal como se lo imaginó. Incluso se puede llamar serendipia cuando encontramos algo interesante en internet sin haberlo buscado.

Pongamos un ejemplo concreto. Ladislao Biro, un inventor y periodista húngaro nacionalizado argentino, ideó el mecanismo del bolígrafo luego de observar a unos niños mientras jugaban a las bolitas en la calle: así fue como reemplazó la pluma metálica por la bolita y terminó de crear ese artefacto que hoy nos acompaña diariamente.

Por otro lado, cuando un investigador, después de haber investigado mucho sobre algo sin obtener resultados, a causa de un accidente fortuito o incluso una revelación consigue finalmente su objetivo, se habla de pseudoserendipia.

Accidentes, casualidades, coincidencias: solo hay que estar atentos y con los sentidos despiertos porque, en el momento menos esperado, podemos cruzarnos con nuestra propia serendipia.

Origen de la palabra serendipia

El origen de la palabra proviende del inglés “serendipity”. Esta palabra deriva a su vez de locución árabe “Serendib” o “Sarandib” y se trata de un nombre persa para designar el fabuloso país árabe de la historia de Simbad “Las mil y una noches”. También, Serendip es el nombre árabe de la antigua isla llamada Ceilán, la actual Sri Lanka desde 1972.

Existe una antigua fábula persa del siglo XVIII, con el título “Los tres príncipes de Serendip”, en la que se cuentan las aventuras de tres príncipes dotados del extraño don de descubrir accidentalmente soluciones a sus problemas. En 1754, el escritor inglés Sir Horace Walpole (1717-1797), recogió este término de ese libro y habló de la riqueza expresiva del serendipity en una carta a Horace Mann.

Ejemplos curiosos de serendipia

La historia sobre como Arquímedes descubrió el principio que lleva su nombre es un excelente ejemplo de serendipia. Arquímedes se introdujo en una bañera y observó cómo su cuerpo desplazaba una masa de agua equivalente al volumen sumergido. Así fue que salió desnudo a la calle gritando: ¡Eureka!

En 1898, el escritor Morgan Robertson publicó un libro llamado “Futility or The Wreck of the Titan” donde narra el naufragio de un transatlántico llamado Titán, y 14 años después el Titanic sufre un naufragio con muchas coincidencias asombrosas.

Para empezar, el nombre de ambos navíos es muy similar (Titán y Titanic) así como sus dimensiones (243 y 268 metros de eslora, 75000 y 66000 toneladas. Ambos estaban equipados con tres hélices y dos mástiles y se hundieron en su viaje inaugural en abril chocando con un iceberg en el Atlántico Norte a 400 millas de distancia de la isla de Terranova en New York.

Pero esto no es todo, también coinciden en que tenían pocos botes salvavidas y que la mayor parte de los fallecidos eran multimillonarios. Zarparon desde Southampton, Inglaterra, en el mismo mes, Abril; los capitanes tenían el mismo apellido (Smith); y los dos fueron considerados "insumergibles".

Claro que no todo son coincidencias, por ejemplo, se salvaron 705 personas del Titanic y del Titán sólo 13; se construyeron tres transatlánticos como el Titanic, mientras que el Titán era sólo uno; el Titanic golpeó el iceberg en perfectas condiciones de navegación, en un mar muy tranquilo, mientras que en el mar donde se hundió el Titán las condiciones climatológicas eran adversas.

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