Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Muchas formas de decir lo mismo

A los santafesinos nos encanta decir muchas palabras que tienen el mismo significado.

Así como te conté que a los santafesinos nos encanta hablar con muchos ejemplos, metáforas u otros recursos lingüísticos, tenemos otra característica para decir las cosas. Variamos constantemente la manera en la que designamos algunos objetos o situaciones. Se trata de palabras coloquiales, lunfardescas, que son compartidas con todos los argentinos. Pero nuestra marca propia es ir rotando el sinónimo que las designa.

Como siempre aclaro, no es algo que se pueda estudiar. De hecho, siempre pienso en lo difícil que debe ser para un extranjero aprender el idioma argentino, si es que lo quiere decir con nuestro diccionario de expresiones coloquiales.

Estos recursos del habla cotidiana se van aprendiendo con el decir mismo.  Se incorporan casi de manera inconsciente, y los santafesinos vamos intercambiando rápidamente las palabras con las que designamos a estas cosas, personas o momentos. No hay mejor manera de explicarlo que con los ejemplos.

Una cantidad

Cuando algo es mucho, en Argentina suelen decir que es una bocha. Nosotros también, pero lo intercambiamos por una banda. La idea de decir una banda, originalmente, se destinaba a los grupos de personas. “Dijeron que iba a ser poquitos en la fiesta, pero era una banda de gente”, se escuchó por estos días respecto de los festejos clandestinos en contexto de aislamiento preventivo. Pero en Santa Fe trasladamos la expresión también a las cosas: “Tenía hambre y me comí una banda de masitas”.

Términos amistosos para el dinero

A esta la compartimos mucho con el lunfardo porteño. Para decir que tenemos billetes, hablamos de guita, biyuya, lana o mosca. La clave, como siempre, es ir variando siempre la denominación.

La burla, siempre presente

Somos mala gente los santafesinos, cuando queremos serlo. A la hora de hablar mal de alguien también aplicamos estas variantes creativas. Si nos parece que alguien no está bien de la cabeza, solemos decir un montón de cosas: que no le llega el agua al tanque, que le faltan caramelos en la bolsa, o patitos en la fila, o una mano de pintura o unos minutos de cocción. Las analogías futboleras siempre están: “Le faltan unos jugadores en el equipo”.

Con otras palabras, duele menos

A la hora de explicar que nos hicimos daño, podemos decir también un montón de distintos vocablos. “Se hizo pelota”, se escucha en toda Argentina. Pero nosotros intercambiamos pelota por varias otras palabras: percha, bosta, concha o bolsa. A las dos del medio, las entiendo por su alto contenido grosero.  Pero reconozco que nunca entendí por qué se puede asociar una percha o una bolsa con algo roto.

Para proponer o expresar conformidad

Si nos invitan o si queremos invitar a alguien a hacer algo en concreto, hay variantes que están bastante de moda en Argentina. Es el famoso “¿te pinta?”, para preguntar si te gustó una idea que te propusieron. En Santa Fe la usamos mucho, pero en constante rotación con las variantes “te copa” o “te va”.

Yapa: ojo con España

Aprovecho el espacio para marcar diferencia en dos palabras que usamos los santafesinos con fines similares a los que acabo de exponer, respecto de cómo las usan en España. Es llamativo, porque allí también son “términos informales”. No es como el famoso caso de coger, que en la Madre Patria sí es una palabra tradicional, común y de diccionario, por así decirlo.

Estos son dos términos de dialecto que los españoles también usan para decir con informalidad algunas palabras más serias.

El curro: los españoles le dicen curro al trabajo. Pero no como nosotros que le decimos así a un negocio de tintes ilegales o tramposos. Para ellos vendría a ser lo que nosotros decimos el laburo.

Correrse: esta es bien peligrosa, si te vas a tierras ibéricas. Nosotros le pedimos a alguien que se corra cuando, de mala manera, le queremos decir que se desplace a un lado. Pero, para los españoles, correrse es eyacular. Un poquito distinto, ¿no?

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