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Mi amigo, el fachero

¿Por qué un hombre solo puede definir a otro hombre como “fachero”? ¿Qué hay de malo con decir que alguien de tu mismo sexo es “lindo”?

Hace unos días, mirando historias en Instagram, me topé con la de un amigo mío. En ella, había una foto de otro hombre con una descripción: “Mi amigo, el fachero”. Estaba, ciertamente, reconociendo a un amigo buenmozo –como dirían las abuelas–, pero no fue eso lo que me llamó la atención. Mirando otras historias, descubrí que las chicas –en cambio– describen a sus amigas como “hermosas” o “lindas”. ¿Alguien ha escuchado alguna vez a un hombre heterosexual describir a otro hombre como “hermoso” o “lindo”? No que yo recuerde.

El machismo –se sabe– no afecta solo a las mujeres. Los hombres son también sus víctimas. ¿Cómo? Muy simple: en una sociedad machista, los hombres tienen que ser machos. Siempre, a toda hora, en todo contexto. No nos vamos a meter ahora con cuestiones profundas, pero una sola palabra sirve para ilustrar esta situación: fachero.

Cuando a una mujer heterosexual se le pregunta su opinión sobre otra, sin ningún problema va a decir que es linda, que es hermosa, que es divina. Nadie va a dudar de su sexualidad por que diga algo así. Ahora, si a un hombre heterosexual se le pregunta por otro hombre, la cosa cambia. Un “macho” jamás dirá que otro hombre es lindo o hermoso. Va a decir –a lo sumo– que es fachero.

¿Por qué? Porque tiene facha, seguramente. Pero, sobre todo, porque ningún hombre fue educado para ver “belleza” en otro hombre. Es impensado. A lo sumo, como una muestra de camaradería, podrá reconocer esa “facha” bastante difícil de definir. Entonces, no será lindo: será fachero. Y a muchos les cuesta incluso admitir eso.

La realidad es que, si la sexualidad dependiera de una palabra, el mundo sería muchísimo más simple, ¿no?

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