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Lo hago en dos patadas

¿Escuchaste esta frase alguna vez? En Mendoza es muy utilizada. Pero ¿qué significa? ¿De dónde viene? Te lo explico en dos patadas.

Hay frases universalizadas. Frases que todos los hispanohablantes conocen. Otras, se limitan a las fronteras nacional, y todo el país las menciona. Sin embargo, estas frases suelen arraigarse en alguna región o provincia, y en otras no. Ese es el caso de la expresión “en dos patadas” y Mendoza. Los mendocinos hemos adoptado estas palabras como propias. Creemos que ninguna otra expresión representan tan perfectamente lo que queremos decir.

Se trata de una terminología antigua, que data de algunas generaciones hacia atrás. De hecho, muchos la conocimos por escuchársela a nuestro padres o abuelos. Y, seguramente, en primera instancia, nos representó una imagen violenta. “Dos patadas”, ¿por qué? O sea, ¿por qué pegarle a alguien dos patadas? Y, en todo caso, ¿por qué dos?

Significado

La expresión es utilizada para describir que hemos hecho o vamos a hacer una determinada acción de forma rápida, sin mucho esfuerzo ni interés. Se menciona para aclarar que, algo que se suponía largo y tedioso, se va a concretar o se concretó de forma expeditiva. Por ejemplo, si nos encomiendan ir a hacer un trámite al banco, que supone consumir un lapso de tiempo importante, pero nosotros tenemos algún contacto (apelando a nuestra argentinidad), podemos aclarar: “No te preocupes, yo voy al banco en dos patadas porque conozco al gerente”. O, por ejemplo, si estamos por salir de viaje y todavía no nos hemos armado la valija, posiblemente alguna de las personas que nos acompañarán nos reclamarán el hecho de que todavía tengamos que empacar. Pero, para llevar tranquilidad decimos: “Tranqui, yo ahora me armo la valija en dos patadas y salimos”.

Origen

El origen de la frase no está muy claro. De hecho, como hemos mencionado más arriba, ni siquiera se conoce un lugar único de procedencia. Aunque sí se sabe que no tiene su traducción literal en otros idiomas, aunque éstos sí puedan tener otras expresiones que signifiquen lo mismo.

Al menos, aquí en Mendoza, existe una anécdota que, si se la mira con un ojo cerrado, es medio verdadera, aunque hay quienes juran ser los nietos, vecinos o conocidos de los protagonistas de la historia.

La anécdota cuenta que en un viejo establo de Tunuyán, en una tarde soleada, un abuelo tusaba (cortaba el pelo del cuello, la crin) sus caballos junto a su nieto. El hombre era el que trabajaba, mientras el pequeño miraba y aprendía. Ambos, al costado del animal. En un momento, el abuelo le pidió a su nieto que le acercara un cepillo, que había quedado detrás del caballo. El pequeño fue a recogerlo, pero, perspicazmente, advirtió que el equino se disponía a lanzarle una patada. El niño, con reflejos intactos, alcanzó a correr en la dirección opuesta. El animal lanzo, no sólo una, sino, dos patadas consecutivas con sus patas traseras. Gracias a su reacción, el nieto pudo salvarse de un golpe prominente. Más tarde, cuando el abuelo le contaba lo acontecido al resto de la familia, mencionó la frase. Suponiendo que el nieto se llamaba Jorge, dijo: “A las dos patadas del caballo, Jorgito escapó rapidísimo”.

Como dijimos, no hay confirmación de que esto haya acontecido, pero, en todo caso, tiene sentido como historia oficial sobre el inicio de la frase “en dos patadas”. 

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