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Las frases que solo los argentinos podemos entender

A los turistas les vendría muy bien aprenderse la siguiente lista de frases, tan comunes en el habla cotidiana de los argentinos.
Cómo hablamos
23 octubre, 2019
“Ser Gardel y Le Pera”

Sos Gardel cuando estás como querés, cuando no necesitás nada más. La expresión utilizada por los argentinos implica estar en lo más alto, como lo estará por siempre el más famoso cantante de tangos de la historia. Es autosuficiencia y también privilegio.

La frase compuesta se aplica cuando, si estabas cómodo y un golpe de suerte duplica tus beneficios, te sentís el rey del mundo. Tener la voz y el letrista en la misma persona.

“La chancha y la máquina de hacer chorizos”

Es el caso de aquellos oportunistas que quieren obtener el mayor provecho, con el menor esfuerzo. Quieren esto, pero aquello también, y por el mismo precio.

“Me cortaron las piernas”

El 30 de junio de 1994, Diego Armando Maradona se retiraba del Mundial de Fútbol de Estados Unidos de la mano de una enfermera. El control antidóping le había dado positivo. Era el fin de su carrera en la Selección. El 10, en el momento más triste del deporte nacional, soltó esa frase que los argentinos utilizamos para denunciar que se ha cometido una injusticia en nuestra contra.

“Pegar un tubazo”

Si un argentino te pide que le pegues un tubazo, solo está ofreciéndote la posibilidad de hablar por teléfono. No hay ninguna intención de agresión física.

“Andá a llorarle/cobrarle a Magoya/Montoto”

Magoya y Montoto son apellidos que los argentinos usamos para decir que no nos haremos cargo de lo que pase en el futuro.

Representan una advertencia de vacío. La historia dice que Montoto era un funcionario del banco provincia de Buenos Aires que era muy estricto. Por eso se usaba el dicho: “Que te lo pague Montoto”.

“Estar hasta las manos”

La frase tiene varios usos: uno de ellos se refiere a la situación sentimental de las personas, más específicamente, describe el estado de enamoramiento.

Aunque también decimos que estamos hasta las manos cuando el trabajo nos exige demasiado, y no tenemos el tiempo suficiente para hacer todo lo que queremos.

“Estar en el horno”

Decimos que estamos “al horno con papas” cuando hay un problema en particular que no nos permite avanzar en una tarea. O cuando metimos la pata en algún asunto importante.

Ya no hay salida, nos sentimos acostados en la asadera, bañados en condimentos y verduras, listos para cocinarnos ante la reprimenda del perjudicado.

“Buscarle ‘la quinta pata al gato’ o ‘el pelo al huevo’”

Los argentinos somos complicados: cuando no tenemos problemas a la vista, los buscamos. Compramos algo con desconfianza, escuchamos a la gente dudando de si nos estarán diciendo la verdad y vemos conflictos donde no los hay.

“Perdido como turco en la neblina”

Las calles de la Ciudad muchas veces representan un laberinto difícil de sortear. Aunque, algunas otras, nos perdemos por no prestar atención.

Parece que el origen viene de cuando en España al vino puro (sin agua) se le decía “turco”, porque no estaba “bautizado”. Estar borracho era agarrarse una “turca” y ¿qué mejor imagen que un borracho perdido en la neblina para describir ese sentimiento de no cazar una?

“No hay tu tía”

“Y no, hermano. Ya no hay forma de hacerlo. Por más vueltas que le des, no habrá manera de solucionar ese asunto. No hay tu tía”.

La atutía era una sustancia derivada de la fundición del cobre que servía como medicina para ciertas enfermedades oftalmológicas. “No hay atutía” fue la frase original que, con las deformaciones del teléfono descompuesto del tiempo, se convirtió en esta original expresión que asegura que algo ya no tiene remedio.

“Hacer algo ‘de cayetano’ o ‘sin levantar la perdiz’”

Es un pedido de complicidad. No te tenés que disfrazar de San Cayetano, ni ir a la procesión religiosa del 7 de agosto. “De cayetano” significa “en silencio” o “sin decir nada a nadie”.

“No digamos nada para no levantar la perdiz”, es una sugerencia de no brindar demasiados detalles, para no permitirle a otras personas sacar ventajas.

“Tirar los galgos”

Al momento de abordar a la persona deseada en sentido sexual o sentimental, los argentinos “encaramos” o “le tiramos los perros”, para tratar de conseguir una pareja, ya sea ocasional o con un sentimiento amoroso.

“Agarraste para el lado de los tomates”

Si en el título anterior te imaginaste una cacería a campo abierto con la ayuda de los perros veloces, “agarraste para el lado de los tomates”.

La expresión se refiere a una mala interpretación. Imaginaste un significado de algo que te dijeron que no correspondía con la idea original.

Antiguamente se separaba las plantas de tomates por su propensión a contraer pestes. Por esto estaban siempre alejadas del resto.

Ponerse “la gorra”

A los argentinos no nos gustan las actitudes autoritarias, ¡cuando las órdenes vienen de los otros! Siempre hay alguien que, en momentos de alegría y jolgorio, prefiere ponerse serio y asumir la actitud propia de un policía.

Fuente: Diario Registrado

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