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Esa necesidad de poner ejemplos

Los santafesinos usamos un montón de ejemplos graciosos para enriquecer nuestros diálogos.

El uso de ejemplos, de metáforas o de figuras retóricas, en general, es parte muy importante de la comunicación verbal. Viene casi inconscientemente en la idiosincrasia de quienes nos comunicamos en una misma lengua. Pero pareciera que los argentinos tenemos posgrados en inventar ejemplos y comparaciones para incorporarlas constantemente en nuestros diálogos. Estos ejemplos son, en su mayoría, empleados para acentuar el carácter gracioso o simpático de la expresión que estamos usando.

En esta nota voy a dejar algunos de estos ejemplos del habla cotidiana en la ciudad de Santa Fe. Seguro muchos de ellos están también presentes en las situaciones comunicacionales de muchos otros rincones de Argentina. Y seguro te hacen acordar a varios otros que se usan en tu pueblo o ciudad. Si es así, te invito a que lo comentes dejando un mensaje en esta nota.

Como piña

Cuando nos hacen una propuesta que nos gusta, los santafesinos decimos “dale, va como piña”. Esta frase a su vez deriva del “entró como piña”, que se usa cuando alguien fue engañado, cuando le tomaron el pelo o alguna situación similar. Se usa la comparación con cuando te pegaron un golpe certero en la cara.

Como rengo a la muleta

Cuando vemos que alguien se comió con gran voracidad un plato aplicamos una comparación que tiene un sinfín de variantes. “le entró como…” y ahí vienen un montón de posibilidades: como catanga al radiador, como bicho al foco, como rengo a la muleta, como Testigo de Jehová al timbre,  y muchas más.

En el habla machista entre grupos masculinos, también se emplean estas formas para expresar que una mujer nos agrada.

Ta fresco

De esta ya hablamos previamente en Ser Argentino. Cuando hace frío, decimos que ta fresco pa chomba, pa coger en jaula o pa corpiño calado.

Está cara la papa

Cuando aparece una persona con cara de pocos amigos, o ante cualquier situación en la que un grupo se quiera reir del aspecto facial de un integrante, decimos “está cara la papa”, o “está cara la cebolla”.

Unos genios de la lingüística

Sin haber hecho cursos ni estudios específicos, los santafesinos hacemos un muy rico uso de la retórica. Más específicamente de las figuras retóricas, a un nivel que envidiaría hasta Gustavo Becquer.

Solo para contextualizar, un breve repas de algo que deberías recordar de las clases de lengua del secundario. Las figuras retóricas son mecanismos que alteran el uso normal del lenguaje con el fin de obtener un efecto estilístico. Así, nos  ayudan a captar la atención, sorprenden por su originalidad y poseen un gran poder sugerente y persuasivo permitiendo una comunicación más eficaz. En el caso de los diálogos santafesinos es tan eficaz que, sin ellas, quizás nuestra conversación ni se entendería. Entonces, recurrimos a metáforas, hipérboles, onomatopeyas, prosopopeyas y muchas otras. Sí. Aunque suene difícil, en realidad, las usamos todo el tiempo sin siquiera saber lo que son. Por ejemplo, no es lo mismo decir “te repetí más de una vez que apagues la hornalla de la pava” que decir “te dije mil veces que apagues el agua de la pava”. Claramente, la segunda opción es mucho más probable de escuchar. Se trata de una hipérbole. Una exageración usada para remarcar algo puntual.

Y algunas de las comparaciones que vimos antes entran en el rubro de las metáforas.

En fin, dejo el tema abierto a los aportes que puedan llegar. Pero un aviso: si venís a Santa Fe, vas a tener que tomar unas clases de lengua para saber usar los ejemplos y comparaciones de nuestro amplio diccionario.

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