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Esa burra no fue a la escuela

¿Cómo fue que la palabra burra fue mutando su sentido de esa forma? Desde el lunfardo hasta la cumbia, te contamos sus distintos significados.
Cómo hablamos
Burra, desde el lunfardo hasta la cumbia
16 noviembre, 2019

El lenguaje está en constante evolución y todo eso. Sí, ya lo sabemos. Pero, a veces, evoluciona hacia lugares difíciles de comprender. Y la pregunta que aparece es ¿cómo llegamos a esto? ¿Cómo fue que la palabra burra terminó convirtiéndose en sinónimo de “nalgas grandes”? Veamos.

La burra es, en principio, un animal. Es la hembra del burro, en eso estamos de acuerdo. También se llama burro/a a una persona bruta o ignorante. Eso lo dice hasta la RAE. Luego está el lunfardo: en el lunfardo clásico, esta palabra, de origen delictivo, significaba “caja fuerte”.  

Pero la cumbia villera vino, como siempre, con una revelación extraordinaria: ahora es, de pronto, la cola de la mujer. Pero no cualquier cola: una cola prominente. “Mueve la b…, “me gusta esa b…, “esa b… no fue al colegio”, son algunas de las frases que se desprenden de esas canciones. Como esta, del grupo Los Rebeldes:

Como me gusta así

esa guacha es para mí

baila piola ya la vi

tiene una re burra, me morí

Yo quiero estar ahí

bailando con ella así

se hace la linda es así

y ahora mueve toda para mi

Dale, dale, dale moveme la burra, mami

Dale, dale, dale moveme la burra, mami

Pura poesía: “Dale, dale, dale moveme la burra, mami”. Hay, también, quien las toma y las repite por la calle, en las redes sociales, en cualquier contexto o situación. Y se creen graciosos, originales. No lo son. Esta burra no fue a la escuela, pero no le gustan los gansos.

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