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En Mendoza se habla así

Esta es una nueva entrega de típicas palabras mendocinas. Para que nadie se sienta ajeno en su visita a Mendoza.

Esconder algo, llevar a una persona en las espaldas, un té de yerba mate o una congestión vehicular. Esas acciones o elementos tienen su manera de decirse en el lenguaje mendocino. Por eso, para que sepas cómo pedir la carne picada en una carnicería, o de qué forma preguntarle la hora a alguien, te dejamos una nueva entrega del glosario mendocino.

Acovachar: guardar, poner o esconder algo en un lugar pequeño y de difícil acceso. También puede ser que una persona se acovache, es decir, que se guarde o se esconda.

Refalar: es el sinónimo mendocino, y mal hablado, de la palabra “resbalar”. Obviamente, el significado es el mismo, hace referencia a la acción de deslizarse sobre una superficie hasta perder el equilibrio o caerse. Pero la palabra “refalar” está más arraigada en los pueblos rurales y en las zonas alejadas a la Ciudad.

Cococho: es una palabra que necesita estar metida en una frase entera para tener sentido. Esta sería: “llevar a alguien a cococho”. Y se refiere a subir a alguien a nuestras espaldas, tomarla con los brazos por debajo de sus muslos, y trasladarla. Es lo mismo que llevar a alguien a peteco o a petequito.

Gil: una persona poco viva o tonta. Si bien, es una palabra universal, en Mendoza tiene su explicación por la leyenda del viento Zonda y el indígena Gilanco, que podés leer en este sitio.

Coscacho: coscorrón o golpe. Es el hecho de impactar con la mano, en seco y rápidamente, en la parte trasera de la cabeza de alguien. Suele aplicarse en formato de correctivo. La idea, en su esencia, es despabilar a la persona a quien se lo aplica, porque ha hecho o dicho algo desubicado. Aunque, con el tiempo, cualquier golpe en la cabeza, independientemente de su intención, es un coscacho.

Yerbiado: es el té o la infusión que se realiza con agua caliente y yerba mate. En otras partes del país lo llaman “mate cocido”, pero para nosotros es un “yerbiado” o “yerbeado”.

Carne molida: si vas a la carnicería a comprar carne para hacer un picadillo de empanadas o hamburguesas, tenés que pedir carne molida, y no carne picada. Y no porque no te vayan a entender, porque el término “picada” es bastante universal y fácil de traducir, pero sí te vas a llevar un momento de desprecio y mal trato, por hablar “como porteño”.

Atolladero: embotellamiento, congestionamiento, aglomeración, etc. Es la acumulación de grandes cantidades de vehículos en las calles mendocinas. Algunos también se refieren a esta situación como “taco”, que es un término utilizado en Chile, pero que se ha incorporado en las formas de hablar de muchos mendocino.   

Tirame las agujas: además de mendocino, es un término muy añejo. Los adultos aseguran que fue una frase muy utilizada en la década de los 80 y que te hacía quedar canchero. Cabe aclarar que no se trata de ninguna práctica violenta donde volaran agujas u objetos con punta. Sino que no es más que una especie de eufemismo para pedir la hora. En aquella época, los relojes analógicos o con aguja eran los más populares. Había pocos digitales y, obviamente, ni existían los Smart watch o relojes inteligentes, con GPS, internet, etc. Entonces, una forma “avivada” de pedir la hora era: “Che, tírame las agujas”.

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