Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El poder del índice.

El dedo índice, acusador, filoso y certero, tiene la responsabilidad de apuntar y disparar.

En la India, las vacas son sagradas y andan sueltas por la calle mientras la gente se muere de hambre. Acá, cada vez que comemos carne de vaca, lo hacemos como si fuera la última oportunidad de nuestra vida. Las diferencias culturales no necesitan demasiada explicación: lo que en un lugar es correcto y aceptado socialmente, en otro, representa una atrocidad.En muchos países, por ejemplo, señalar es de muy mal gusto. En Argentina–donde hablamos mitad con la boca y mitad con el cuerpo–, acompañar nuestras palabras con gesticulaciones es de lo más normal. Por eso, nos la pasamos señalando: “es por allá”, “preguntale a ella”, “vos tenías que cerrar con llave”, “uno, dos, tres, cuatro... somos 12: pidamos 5 pizzas”.El dedo índice, acusador, filoso y certero, tiene la responsabilidad de apuntar y disparar. ¿Qué cosa? Responsabilidades, culpas, felicitaciones, cantidades, direcciones. El señalado puede sentirse incómodo o conmovido, pero nunca ofendido: su índice, todos los índices, tienen el mismo poder y la misma libertad.En Argentina, los dedos índices son libres de señalar cuando es debido, porque nada tiene de malo ser gráficos y concretos. Podrán tildarnos de maleducados, pero nadie puede negar lo práctico que es hacerlo.

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