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Dichos típicos argentinos

Conocé el origen de los dichos más usados y más queridos de los argentinos. ¿Siguen significando lo mismo o evolucionaron?
Cómo hablamos
22 octubre, 2019

Los que siguen son dichos que con toda certeza alguna vez escuchaste pero que quizás nunca supiste cuál fue el origen. Algunas son de lo más insólitas.

Dichos culinarios: “Tirar manteca al techo”

A fines del siglo XIX y principios del XX, nuestro país vivió una época de mucha abundancia económica. El planeta se desangraba por las guerras y nosotros, alejados de los focos de conflicto, producíamos alimentos que vendíamos a todos los puntos del globo.

Como siempre, esas circunstancias generaron que algunos “niños ricos” cometieran algún exceso, sumergiéndose en el derroche y la extravagancia. Eran común que muchos fueran habitués de los cabarets, donde, además de beber champagne francés por decalitros, agarraban pedacitos manteca y los propulsaban con una cuchara como catapulta, intentando pegarlos en el techo. El que más pegaba, ganaba. Otra competencia consistía en que ganaba el pedacito de manteca que más tiempo quedara adherido al techo. Pero, al parecer, la verdadera diversión consistía en esperar a que cayera del techo sobre el saco (o la cabeza) de algún desprevenido.

“Me cortaron las piernas”

Esta es una de las frases con origen más doloroso para la mayoría de los argentinos que hoy tienen cerca de 40 años, pero, como suele pasar, con el paso del tiempo el dolor se va y queda solo el significado y la terminamos usando para decir que se cometió algún tipo de injusticia o que estamos en una situación límite (por ejemplo, si vamos a un asado y no hay más chimichurri).

El 30 de junio de 1994, luego de ganarle a Nigeria con dos goles del Cani por la fase de grupos del Mundial de EEUU, el Diego se iba al antidóping de la mano de una enfermera (cosa que no vi nunca más en mi vida, y eso que miro mucho fútbol). El control dio positivo y marcó el último partido del Diego con la selección. En una entrevista posterior, aguantándose las lágrimas, el Diego pronunció las palabras que quedarían para siempre en el imaginario popular.

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