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Con las chapecas al viento

Así caminan las personas con pelo largo en Mendoza. Las largas melenas y cabelleras que no se lavan muy seguido se llaman chapecas.

Cómo hablamos
Con las chapecas al viento

El pelo largo supo ser una moda, allá por la década del 90. Sin embargo, obviamente, también es un gusto que pueden elegir las personas en cuanto a su propia cabellera. Pero, en tiempos donde era mucha la gente que adoptaba esta manera de mostrar su pelo, en Mendoza surgió un nuevo término para hacer referencia a ello: chapecas.

No se trata solamente de usar el pelo largo. Las chapecas son el pelo largo que no se lava asiduamente. Que brilla de tanta grasa o que está opaco de tanta tierra y mugre. Es ese pelo que se separa en tupidos mechones desalineados. Sus puntas llegan hasta la espalda y en forma desmechada. Así son las chapecas.

Y, explicando el título, la postal típica mendocina se da cuando las chapecas flamean al ritmo de las ráfagas de nuestro querido viento zonda. Es ese viento fuerte y caliente que aqueja a los mendocinos, al menos, dos veces al mes. Eleva la temperatura, nos hace doler la cabeza y nos pone de mal humor. Y si, encima, tenés el pelo largo, este se enreda y vuela alrededor de tu cabeza, aumentando el malestar. Las chapecas quedan a punto de convertirse en rastas, producto de la tierra que acumulan.

Chascas

En los rincones más entrañables de Mendoza, la palabra chapecas ha quedado olvidada, para ser reemplazada por las chascas. Son lo mismo. Si existiera un diccionario de sinónimos con estas palabras características, o regionalismos, serían dos palabras que responden al mismo significado. Pero chascas es más propio de un lenguaje aún más coloquial que decir chapecas.

Vocablos mendocinos

Las chapecas o las chacas son solo una pequeña porción de la gran torta que forman los cientos de vocablos mendocinos que existen. Como en cada región, Mendoza ha bautizado muchas acciones y muchos objetos con sus propias palabras. Algunas totalmente inventadas, otras relacionadas a alguna onomatopeya y otras, provenientes de lenguajes ancestrales.

Para conocer más a fondo estas palabras, te dejamos el link de la nota en este sitio. Sin embargo, algunos ejemplos claros son la palabra topar, que refiere al lugar donde termina o concluye una calle. Entonces, para dar una dirección decimos: “Para ir a la casa del Tomy, agarrás la calle Las Tipas y le das hasta el fondo. Te vas a topar con su casa”.

Otra clásica mendocina es pandito. Palabra que refiere a una piscina, lago o dique de poca profundidad. En ese caso decimos que ese lago es pandito. Y, siguiendo con la historia, podemos agregar que, al ser pandito, en ese lago se puede meter “El Carlitos”, el de la guata grande. La palabra guata hace referencia a la panza. Por eso, también resulta muy común escucharla en modo sustantivo o adjetivo, es decir, guatón. Así, Carlitos sería un guatón.

Fecha de Publicación: 11/08/2020

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