Todos los argentinos tenemos una habilidad especial para decirnos cosas lindas y ganarnos el corazón de la persona que nos gusta. En este caso, van algunos tips para llamar a ese ser que te vuela el coco. Porque el arte de chamuyar nos lleva a explotar nuestro espíritu creador.
1. Potro, potra
Un animal más se suma al diccionario cordobés. “Qué potranca”, “qué potrillito”, son formas de llamar a alguien que es lindo/a. Este término se usa con miles de variantes: potrazo y potraza son los más usados.
2. Tormenta e’ facha
Porque en Córdoba no nos alcanza decir que alguien es fachero o fachera, acá directamente las personas son una tormenta e’ facha.
3. Rico, rica
Cual si fuera un fernetazo, en esta tierra le decimos rico o rica a la persona que te enamora.
4. ¡Una pinturita!
Este dicho viene de allá lejos, hace muchos años que lo usamos y no pasa de moda. La persona que te gusta es una pinturita.
5. Chula o chulo
Papi chulo, mami chula. ¿De dónde salió este término? Nunca lo sabremos. De lo que sí tenemos certeza es de que es una palabra que se usa ¡hace mil!
6. Criminal
Para decir que un chico o una chica te gusta, podés decir que está criminal. O “está pal crimen”.
7. Papita pa’l loro
Un piropazo: “vos estás papita pa’l loro”, es como decirle “tas pa’ comerte a besos”.
8. Tá pá…
Este es un chamuyo que puede ser personalizado. “Tá pa partirlo/a”, “Tá pa comerlo/a”, “Tá pa’l crimen”... Y así infinitamente.
*El detalle del apócope, o sea, la supresión de la última sílaba de la preposición “para”, le suman erotismo e intensidad a la declaración de amor.
¡Ojito!
Que no hay que confundir piropo o chamuyo con acoso. Si no conocés a la persona, si pensás que puede hacerla sentir incómoda o si no hay consentimiento, no es piropo. Es acoso.
Solo si hay onda, es recíproco, se manifestó consentimiento o se conocen entre sí, estas palabras pueden funcionar como piropo. Antes de piropear, asegurate de que la otra persona se sienta segura y cómoda ante el comentario que vas a proferir.
Argentina, nacida en Córdoba. Investigadora en el área de lingüística. En formación constante sobre las Letras y sobre la vida, gracias a la Universidad Nacional de Córdoba. Mis experiencias en viajes me llevaron a aprender cada vez más idiomas y querer conocer diversas culturas desde adentro. Pienso en la escritura como una herramienta para transformar el mundo y volverlo un espacio justo y equilibrado.