El estribillo de “Iluminará”, éxito de La Nueva Luna, es una de esas tantas canciones que se cantan todos los fines de semana en las canchas de fútbol argentinas, con la letra cambiada por algo alusivo al equipo que está jugando. En la cancha de Colón, cuando el equipo gana, toda la hinchada termina cantando: “A tomar porrón, a tomar porrón, a tomar porrón, sabalero, a tomar porrón”.
Tomar un porrón es –como la del liso, pero más popular– otra de las alternativas al mate que los santafesinos tenemos como excusa para charlar con alguien un rato. Pero ojo: no es lo mismo en Santa Fe que en, por ejemplo, Buenos Aires. Acá le decimos porrón a la cerveza que viene en envase de litro. La más popular. La que, en los últimos años, perdió terreno con el furor de las latas, pero que sigue siendo, en estos pagos, un factor de unión. Una excusa para las juntadas con lo’ vago en el kiosco del barrio.
Hay un factor del tomar porrón que lo emparenta con la tradición de tradiciones: el mate. A diferencia del liso, que es un vasito individual, compartirlo requiere pasarse la botella de mano en mano y beber la birra del mismo pico, entre la cantidad de gente que integre la ronda. Como el mate, son esas costumbres que, en ojos de un extranjero, dan como un asquito.
Momentos para tomar porrón
- Después de jugar al fútbol, en el kiosco frente a la canchita, tradición bien masculina.
- Antes de entrar a un recital, chicos y chicas se pasan la botella.
- Antes de ir al boliche, para no gastar tanto adentro.
- En una cena familiar al aire libre, en la costanera, con sanguchitos de miga.
- Cuando se te ocurra, simplemente, ponerte al día con un amigo o contarles a los pibes del barrio que vas a ser papá. Los santafesinos tomamos porrón cuando sea.
Argentino, nacido en la ciudad de Santa Fe. Licenciado en Comunicación Social, especializado y apasionado por la redacción. Amante de las canciones, los idiomas y la interculturalidad. Me gusta emocionarme con un lindo texto y dejarme sorprender como un niño. Juego a que soy escritor y músico.