Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Un país generoso: sígannos, que no los vamos a defraudar

Menem es una metáfora argentina en muchos aspectos. Mamo Gutiérrez te lo explica para amargarse riendo.

Por Mariano Oropeza

 

Como los yaguareté que resisten con la buena madera criolla, Carlo I, el Tigre de los Anillacos, la Pantera de Olivos, es otro animal típico de la sabana argentina. Una topografía que adopta en estas pampas la forma de listas de inefables candidatos. Peronista de Perón, peronista de la resistencia en la dictadura, uno de los pocos peronistas que sonrió en 1983, peronista renovador y peronista liberal en los noventa, hasta el último modelo kirchenerista, uf, Menem sintetiza varias de las virtudes, sí buscalas, y defectos, obviooooo, de la política argentina. Para algunos la mejor década de su vida, Miami pronta entrega, y otros que le endilgan el gobierno más corrupto de la historia, el menemismo hizo roncha en la mentalidad y la memoria de un país. Por eso Mamo Gutiérrez tiene razón en ponerle patillas a las noticias. Y cada hecho puede ser explicado en tono terracota riojano, desde la llegada de los españoles (¿acaso Hernandarias no sobornó a los indios en el Litoral y fue por todo?) a los últimos sucesos de tapa (Papurri se hizo famoso haciendo unos trucos para la cámara, como el presidente Menem en lo de Neustadt o Mirtha, ¿no sabés quién es Papurri? Estás off line) A las pruebas me remito, diría Carlos -que zafó de declarar en Comodoro Py por la tragedia de la explosión en Río Tercero, una ciudad cordobesa que no adhirió al luto nacional

Campazzo la gasta en la NBA como la gastaba Menem en las canchas. O Luque, el campeón del 78, que gambeteaba todos los yuyos e iba directo al arco. El Carlo también fue un pionero del avance aeroespacial latinoamericano,  o un destacado comentador filosófico de las obras completas de Sócrates (el crack brasileño), e incluso un adelantado en la colonización de Puerto Madero, una avanzada que sus colegas imitaron para sumar futbolistas, modelos y nuevos ricos. Prohibido pensar eso que estás pensando, sea cuál fuese el destino final para el nuevo barrio porteño noventero.

Un bodeguero mandó ahorrar en vinos. Parece un mal chiste de un standupero aprendiz, y trasnochado, pero es la dura y pura realidad. Una posibilidad que se abre para que ahorremos entonces en los activos que consideramos valiosos. Unos podrán ahorrar en cotonetes. Otros en agua mineral inteligente (sic) Tal vez haya potentados que acaparen los kiwis. Quizá una banca de cosas valiosas sólo para uno constituya un negocio a futuro. Para empezar voy pagando diez cafés por adelantado, después armo un plan de licitación, y vendo mi parte en el mercado negro a una tasa superior a la inflación. Decí que a los argentinos nunca enganchamos la timba de la Bolsa porque con la experiencia acumulada, otra que el Lobo de Wall Street, un poroto Leo.

 

Buenas noticias, que las hay, las hay

Entre la yerba buena de la semana se destaca el invento del primer cebador de mate robótico por un santafesino. O la vagancia impulsada a límites infinitos. Ni siquiera podés cebar un mate, dale gaucho. Un poquito mejor resulta difundir las campañas del “Chavo del 8 salteño”, que trabaja en la concientización y el cuidado de nuestros medioambiente. Luis Di Stéfano dedica su tiempo libre a trabajar en los ríos de su provincia,  y vestido del recordado personaje de Roberto Gómez Bolaños, se acerca con su bolsa naranja, y los niños primero ayudan en la tarea de limpieza con alegría y sonrisas. Di Stéfano es una figura además muy popular en el Norte debido que acompaña a niñas, y niños, de bajos recursos con enfermedades. Un ejemplo de solidaridad para aplaudir e imitar.

Y para ganarte increíbles premios no necesitás la tremenda esperanza de la señora de Pinamar. Tampoco exponerte a un tremendo temporal, o un sol infernal, fuera de tu casa. Solamente seguir haciendo lo que te gusta más, leer de punta a punta serargentino.com, e interactuar con el sitio a través de comentarios, notas del lector y otras maneras divertidas. ¡Que no se te escape la tortuga!

Rating: 4.00/5.